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Atlético y Valencia realizaron un fútbol triste

No consiguió la Federación Española de Fútbol que se respetase su orden de no transmitir los encuentros de las dos jornadas finales, como no consiguió hace unos días que el Madrid-Barcelona se jugase en sábado o domingo, y así, el Atlético-Valencia fue encuentro de transistor. El partido del Calderón estuvo mediatizado por las noticias de Granada y público y jugadores respondieron en sus ilusiones y sus temores a lo que iba sucediendo en Los Cármenes.Mientras el marcador madridista estuvo a cero, el Atlético jugó agarrotado. Trató de ama srar para que no se le escapara de una vez la ilusión del título. Las precauciones fueron grandes y al descanso se llegó con el empaté a cero. Pero fueron los únicos cuarenta y cinco minutos que tuvieron algún interés. El público, todavía esperando, protestó alguna decisión arbitral y aplaudió incluso el error del tarjetazo a Tirapu que secayó antes de tropezar inocenteme con Leivinha. El Atlético intentaba llegar tímidamente hasta la meta de Balaguer, perono conseguía inquietar demasiado. Fue a cuatro minutos del final del primer período cuando surgió la primera gran oportunidad de gol, pero justa mente a favor del Valencia. Un pase largo cogió a contrapié a la defensa rojiblanca y Reina se lanzó alocadamente hacia la línea media para despejar el balón. Llegó tarde el meta atlético y Eloy, sin pensarlo dos veces, envió el balón hacia el marco. Afortunadamente para los locales, la pelota salió fuera.

Llegaron los jugadores rojiblancos al vestuario y conocieron el gol de Macanás Salieron al terreno de juego y tuvieron un conato de rabia, y Salcedo consiguió el gol del triunfo. Poco después se hizo el silencio en los graderíos a causa del segundo tanto madridista. Los espectadores acusaron el impacto. Y los jugadores, también. A partir de este instante todo fue aburrimiento El Atlético se dejó llevar pprel desánimo y el Valencia, que había venido con, la sana intención de conseguir algún positivo, se mostró carente de ambición En un concurso de inhibiciones hubieran ganado, sin duda, Val dez y Rep. El holandés estuvo a punto de taparse, con una jugada por la banda izquierda que acabó en conflicto para moviola por la apariencia de penalty. Perdido el interés del título, ni unos ni otros lograron distraer al triste público.

No tuvo el Atlético una tarde medianamente felíz. Aunque Benegas y Heredia serenaron la defensa Los laterales no fueron los eficaces esporádicos extremos de otras veces. En la línea media no hubo demasiada precisión y sí cierta lentitud y bastante reitera ción en el pase atrasado horizontal. Se marcó Gárate solo porque anda en muy escasa forma, estuvo muy vigilado Leivin ha por Tirapu y sólo mostró Ayala su peligrosidad en un tiro que le salió muy alto.

No Regó el Valencia a inquietar porque, si estuvo entonado en la defensa, careció de temple en el centro del campo. Anduvo al paso Claramunt en el primer período, y Planelles, en el segundo, se limitó a entregar cuatro balones que fueron desaprovechados para la arrancada. Ferrer corrió con fe, pero falló las entregas, y Eloy, que estuvo activo no acertó. casi nunca, mientras se encontró el balón por el centro del terreno. El único descuido de la defensa fue el que valió el gol, y, Balaguer, que quedó contusionado y algo conmocionado, tuvo que ser relevado por Marro, cuya primera intervención seria Pue un fallo en el despeje. No encontró motivos el públicos para distraerle y acabó por tomar la calle con parsimonia, pero con desilusión. El Atlético no supo sobreponerse a la carga psicológica del transistor. La carambola no se produjo y el partido final en el Bernabéu ya no tendrá la carga emocional que se deseaba. La Liga ha finalizado dentro de los márgenes de la lógica. El Atlético, destrozado por las lesiones en momento crucial del Campeonato, no ha podido estar en el sprint final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de mayo de 1976

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