Hoy por hoy, demasiado Sinner para Rafa Jódar
El número uno, ya semifinalista, impone su eficacia defensiva ante el madrileño en un duelo que en su mayor parte transcurrió de tú a tú: 6-2 y 7-6(0), tras 1h 56m


Resopla Jannik Sinner, que no es poco. En realidad, premio mayor, aunque al ánimo competitivo de Rafael Jódar le escueza: aquí termina el viaje en casa. Cerca, y al mismo tiempo tan lejos. Este es el nivel, la frontera, el umbral que el chico desearía algún día cruzar. La central de la Caja Mágica está techada porque el pronóstico anunciaba lluvia y las palmas resuenan con fuerza, después de un intenso duelo resuelto a favor del transalpino a base de sabiduría, entereza y buen hacer: 6-2 y 7-6(0), tras 1h 56m. Por tanto, él estará en las semifinales del viernes, aunque antes de retirarse plasma en la cámara un sentir generalizado. Lanza el piropo: “What a player!”. Efectivamente, qué jugador. ¿Acaso hay mejor recompensa? Todavía no le alcanza a Jódar, pero ahí hay buenos mimbres. Quién sabe el día de mañana. Todavía es muy pronto.
En contra de la lógica, de lo normal, no se aprecian nervios, mareo ni duda alguna en un primerizo que no se ha dejado absolutamente nada en el maletín. Eran sus primeros cuartos de final en un Masters 1000, y Jódar se marcha con la cabeza muy alta. Fiel a sí mismo, habiendo ido a por ello sin reparar o caer inconscientemente en la magnitud del rival. “He tenido algo de fortuna y más experiencia”, transmite el ganador. “Pero seguro que jugaremos más partidos en el futuro. Está creciendo, pero me ha empujado hasta el límite. Ha sido un partido de mucha calidad”, resuelve el pelirrojo, por primera vez en las semifinales de Madrid —ante el francés Arthur Fils (17º)— y asombrado. Luego, el tiempo lo dirá, pero señor trabajo de contención.
Antes, Sinner levantaba la cabeza e identificaba una resistencia nueva, diferente: asoma al otro lado de la red el chico zancudo, de extremidades largas y palanca considerable al que había estado espiando un par de noches antes, por si las moscas, que todo informe viene bien y enfrentarse a lo desconocido siempre incomoda. Por ahí no le pillarán al número uno, aplicado donde los haya y teórico, también. No se encuentra con nada que no supiera ya, pero le cuesta más o menos media hora descifrar por dónde van a ir los tiros exactamente. Sin trampa ni cartón: el de enfrente envida. No se arruga Jódar, sino al revés. Un día más, el madrileño se vuelca sobre la pelota y se lo cree, retador, muy convencido. Solo así se puede conseguir.

¿Lo quieres? Aquí me tienes. Efectivamente, esa es la actitud. En ningún instante encuentra sosiego el italiano, que advierte una amenaza real que va complicándole sobremanera las cosas. Esto es un tú a tú. Bola larga y afilada. Si deja que el rival se perfile por el drive, sufre, y si no mete el primero se ve obligado a apurar mucho con los segundos, jugando con las líneas. Zozobra para él. De la noche a la mañana, Jódar. Pestañea el de San Cándido y los peligros se multiplican: de Murcia a Leganés. No contaba con ello, así que se arremanga y apaga un par de fuegos, porque el joven le aprieta y dispone de un par de opciones de rotura que podrían haber virado por completo el sentido del set.
Siete de siete
Ahí es donde emerge el gran Sinner, ese competidor de última generación que todo lo incorpora y que casi siempre, todo lo salva. Un software perfecto. Herramientas para dar y regalar. Tiene el italiano esa capacidad seguramente única de imponer un ritmo frenético, avasallador, y a la que el rival pierde una pizca de terreno en el peloteo lo castiga. Él, ley suprema. Más y más victorias desde marzo y una defensa extraordinaria. Cada vez que llega la arremetida, propone soluciones. A la doble oportunidad del primer acto se añaden luego dos 15 a 40 en el segundo, esto es, otras cuatro, pero ahí que sigue elevándose este último cacique, de oficio también delineante: línea-línea-línea... Tal es la exigencia. Eso, o lío garantizado para él.

A pesar de la inexperiencia, Jódar no afloja ni pierde gas. Más bien engañoso el marcador, más estrecho todo de lo que parece, de modo que el madrileño sigue y sigue percutiendo contra el escudo, que lo mismo en algún instante cede. Pero ni por esas. Las anulará todas, siete de siete. Sinner planta el dique y a fuerza de repeler y defenderse, el italiano acaba encontrando el aire que necesitaba: uf-uf-uf, se le escucha entre raquetazo y raquetazo. Y no suele, mudo él, pero si cediera un solo milímetro, podría verse en un apuro. Son 19 años ahí enfrente, y a la vez todo el poso del mundo. Vamos, chaval, viene a decir Rafael sénior, ese llanero solitario, con esa mirada que el hijo interpreta como una señal inconfundible de prohibido desfallecer.
Aunque su físico todavía está tierno, Jódar resiste, ingiere el líquido que ha transportado la recogepelotas desde el box y vuelve una y otra vez a la carga, tal vez sin ser consciente de que el número uno está llevando el duelo hacia donde le interesa. Paciencia, señora virtud. Escuela, le llaman. Sinner todavía es joven, 24, pero son muchas ya. Que pegue y pegue, que ya caerá. Que corra. Y así sucede. Zorro… De tanto intento por derribar la muralla, el español termina empachándose —los apoyos han perdido firmeza y, en consecuencia, el golpeo precisión— y en el desempate por fin pincha. Seguramente tenía que ser así, lógico. Únicamente ahí se advierta la brecha. Pero que le quitan lo bailado: no todos los días se desafía así a un gigante.
EL LÍDER, TODAVÍA MÁS LÍDER
Los últimos éxitos de Sinner —Indian Wells, Miami, Montecarlo y la progresión firmada hasta ahora en Madrid— han invertido por completo la dinámica clasificatoria desde enero. Si entonces era Alcaraz el que dominaba, hoy es el italiano quien manda y sigue reafirmándose.
Con 13.750 puntos, el de San Cándido alcanza su máximo y aventaja ahora al español —lesionado de la muñeca y sin fecha de regreso— en 790. En febrero, sin embargo, la situación era muy diferente. Tras ganar en Australia y Doha, la renta del murciano era de 3.150 puntos.
En el caso de que se coronase el domingo en la Caja Mágica, el número uno añadiría 600 puntos más. Acumula 69 semanas en lo más alto —distribuidas en tres tramos, el primero a partir de junio de 2024— y está a tres del sueco Stefan Edberg, undécimo en el listado histórico.
En el otro cruce del día, Fils se impuso por 6-3 y 6-4 a Jiri Lehecka y sigue en la buena línea mostrada desde Barcelona, donde batió a Jódar y luego triunfó. Este jueves chocarán Blockx-Ruud (13.00) y Zverev-Cobolli (20.00).


























































