Lo mejor del Mundial está por llegar

Comienzan los cuartos con los principales aspirantes al título en plenitud, estrellas como Messi, Neymar, Mbappé y Kane en auge y jugadores emergentes como Gakpo, Ramos y Amrabat

Messi conduce el esférico ante dos rivales de Polonia.
Messi conduce el esférico ante dos rivales de Polonia.Hassan Ammar (AP)

Ocho selecciones a dos partidos de la final. Los equipos de Frenkie de Jong y Gakpo, Messi y Enzo Fernández. Neymar y Vinicius, Modric y Perisic. Mbappé y Griezmann, Kane y Billingham. Bono y Amrabat, y Bernardo Silva y Gonçalo Ramos… Por el retrovisor, 56 encuentros ya disputados y 24 selecciones eliminadas en un Mundial marcado, en general, por el juego ofensivo, el que abanderan las grandes estrellas, todas con buen paso en Qatar. A todo o nada en unos cuartos de final con todos los aspirantes salvo España y Alemania, y una más que meritoria Marruecos. Este viernes: Brasil-Croacia (Gol Mundial-Movistar, 16.00) y Países Bajos-Argentina (La 1 y Gol Mundial, 20.00). El sábado: Marruecos-Portugal (La 1 y Gol Mundial, 16.00) e Inglaterra-Francia (Gol Mundial-Movistar, 20.00).

La maldición europea de Brasil. Desde su quinto título Mundial, en 2002 frente a Alemania, a la Canarinha se le ha atragantado Europa. Francia la fundió en cuartos de final en Alemania 2006 (1-0), Países Bajos la mandó al garete en los cuartos de Sudáfrica 2010 (2-1), Alemania la arrasó en las semifinales de Brasil 2014 (7-1) y Bélgica la despachó en los cuartos de Rusia 2018 (2-1). En Qatar, es el turno de la subcampeona Croacia, equipo guerrero que resiste y resiste. Modric, de 37 años, aún disfruta como un chiquillo. Le arropan dos pretorianos como Perisic y Kovacic, y emerge cada vez más el enmascarado Josko Gvardiol, a sus 20 años un central de alta graduación.

Brasil, de momento, sonríe. Recuperado Neymar, con Vinicius de lanzadera y Richarlison puntual ante el gol, la Canarinha tiene pegada, mucha pegada. Y no le falta aplomo en su área, donde cierran el paso una pareja infinita, Marquinhos y Thiago Silva, y un escolta de primera, Casemiro.

El pique Van Gaal-Di María. Países Bajos y Argentina, que suman ocho finales, se tienen bastante vistas en los Mundiales, en los que se han medido cinco veces. Algunas citas históricas, como la final de 1978 en Buenos Aires (3-1 para la Albiceleste de Mario Kempes). Cuatro años antes, en Alemania 74, la Holanda de Cruyff había arrollado a la Argentina de Brindisi, Ayala y Houseman. La naranja también despidió a su rival en Francia 98. En 2006, empate a cero, el mismo resultado que en las semifinales de Brasil 2014, resuelta por la Argentina de Messi en la ruleta de los penaltis, un azote para la Holanda de Van Gaal.

A las cuentas pendientes se añade una personal. Di María suele recordar que nadie en el fútbol le ha tratado peor que Van Gaal cuando coincidieron en el United. “Un día ganamos 3-0, marqué un gol y di una asistencia. Al día siguiente me enseñó un vídeo con los pases que había fallado. Venía jugando bien y me limpió”, afirmó el argentino en 2021. “¿Di María ha dicho que soy el peor técnico que ha tenido? Lo siento mucho, es uno de los pocos jugadores que piensa eso. Memphis también tuvo que lidiar con eso en Mánchester y ahora nos besamos en la boca”, le ha respondido estos días el holandés.

En Doha, repiten Messi y Van Gaal. Un Messi mejor abrigado que nunca, al que Lionel Scaloni le ha ido encontrando el coro ideal. Las apariciones de Enzo Fernández, Julián Álvarez y Mac Allister han aupado a una Argentina distinguida por la panorámica de su capitán, retrasado para escanear todo el juego del equipo desde su privilegiado observatorio. A Messi, encima, no le ha faltado gol (tres, a uno de su récord en un Mundial y a dos del registro mundialista de Batistuta).

Países Bajos ha hecho mudanza con Van Gaal. De la tradicional selección seductora a un equipo más contenido. Ocurre que Van Gaal cuenta con mejores defensas que atacantes, con Van Dijk, Aké, De Ligt en el centro y laterales brillantes como Dumfries y Blind, dos ventiladores ofensivos que hasta se dieron goles uno a otro ante Estados Unidos. Cody Gakpo, el delantero de 23 años del PSV, se ha iluminado ante el gol. Y de cualquier manera: de cabeza ante Ecuador, con la pierna izquierda contra Senegal y con la derecha frente a Qatar.

En Lusail, escenario del partido, la única presencia española en Qatar: el árbitro valenciano Mateu Lahoz. La prensa argentina ha rebobinado sin demora para subrayar que en 2020 amonestó a Messi por mostrar una camiseta que homenajeaba a Maradona, recientemente fallecido, en un Barcelona-Osasuna. Ni más ni menos que con Messi y Maradona por el medio.

La revolución portuguesa. El destino puede ser diabólico. Al principal narciso del fútbol mundial se le ha llevado por delante su propio vedetismo. A Cristiano le ha nublado el ombligo. No ha sabido medir los tiempos. El ayer ya no puede competir con el hoy y no era el momento de hacer un desplante a su técnico. Y tampoco calculó que Gonçalo Ramos lleva un curso enchufado con el Benfica. El día de CR en el cuarto oscuro, su relevo cantó hasta tres goles. Revolución a la vista en una selección que tiene de sobra sin la versión actual de CR.

Enfrente, Marruecos, que pasó por delante de Croacia y Bélgica y arruinó a España. Un conjunto con hueso, con recursos en todos los sectores, desde Bono hasta Boufal, En-Nesyri y Ziyech. Con alas —Achraf, Mazraoui—, un centrocampista fenomenal que en realidad es un todocampista como Amrabat y un volante ligero y sutil como el prometedor Ounahi. El espinazo de Marruecos remite a jugadores reclutados de clubes jerarcas: PSG, Bayern, Chelsea. En Rabat ha quedado declarado el estado de optimismo.

Walker y Mbappé, a toda mecha. Qatar se quedará en cuartos al menos sin un campeón y sin Kane o Mbappé. Inglaterra-Francia, un partido por las nubes entre dos opositores al título. Junto a Brasil, los más expansivos del torneo. La selección de Didier Deschamps con el abanderado Mbappé, al que se le ha medido una velocidad máxima de 35,2 km/h. A Walker, el inglés con mejores condiciones para su arresto, 34,7. No serán los únicos protagonistas. Francia cuenta con un Griezmann categórico, con mucho de Griezmann, mucho de Benzema, mucho de lo que sea y donde sea. Un jugador top como un mosquetero. En Francia, tan lesionada sin Benzema, Lucas Hernández, Kanté y Pogba, funciona Rabiot y tiene puntería Giroud.

A Inglaterra aún le falta el tino de Kane, con más juego que gol por ahora. Pero como abundan los recursos, Foden, Sterling, Rashford, Grealish y Xaka apuntan bien. El equipo de Gareth Southgate ha encontrado la estabilidad con Bellingham y Rice, una pareja complementaria con repertorio en todas las facetas del juego.

Hay factoría en Francia y en Inglaterra, dos clásicos que solo se han cruzado dos veces en los Mundiales. Mal recuerdo para los galos, vencidos en Inglaterra 66 (2-0) y en España 82, cuando el conjunto de Keegan pudo en San Mamés con el de Platini (3-1).

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Sobre la firma

José Sámano

Licenciado en Periodismo, se incorporó a EL PAÍS en 1990, diario en el que ha trabajado durante 25 años en la sección de Deportes, de la que fue Redactor Jefe entre 2006-2014 y 2018-2022. Ha cubierto seis Eurocopas, cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos.

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