Japón JAP
2
Ritsu Doan 47',A. Tanaka 50'
España ESP
1
Morata 11'
Finalizado

España sucumbe a la presión

En el empate con Alemania y en la derrota con Japón, la Roja ha sido víctima de la renuncia de Luis Enrique a jugar en largo cuando los rivales agobian a Unai Simón

Luis Enrique y los jugadores de la selección española, durante el entrenamiento del viernes en las instalaciones de la Universidad de Qatar, en Doha.
Luis Enrique y los jugadores de la selección española, durante el entrenamiento del viernes en las instalaciones de la Universidad de Qatar, en Doha.Jaime Villanueva (EL PAÍS)

No hay en este Mundial un seleccionador más dispuesto a ganar o a perder aferrado a su libreto que Luis Enrique. En su primera derrota, que pudo suponerle la eliminación de no mediar la victoria alemana ante Costa Rica, España fue víctima del fundamentalismo con el que su seleccionador aplica su libreto. En su ideario futbolístico, la negación de la patada larga; la obligación de los centrales de salir casi siempre con la pelota jugada y la contabilidad del portero como un jugador de campo más para pasar el balón y crear superioridad ante la presión alta de los rivales son riesgos tan asumidos como innegociables para Luis Enrique.

JAPJapón
2
Gonda, S. Taniguchi, Maya Yoshida, Ko Itakura, Hidemasa Morita, Yuto Nagatomo (Kaoru Mitoma, min. 45), A. Tanaka (Wataru Endo, min. 86), Junya Ito, Take Kubo (Ritsu Doan, min. 45), Daichi Kamada (Takehiro Tomiyasu, min. 68) y Daizen Maeda (Asano, min. 61)
ESPEspaña
1
Unai Simón, Pau Torres, Azpilicueta (Dani Carvajal, min. 45), Rodrigo, Alex Balde (Alba, min. 67), Pedri, Busquets, Gavi (Ansu Fati, min. 67), Morata (Marco Asensio, min. 56), Dani Olmo y Nico Williams (Ferrán Torres, min. 56)
Goles 0-1 min. 11: Morata. 1-1 min. 47: Ritsu Doan. 2-1 min. 50: A. Tanaka.
Árbitro Victor Gomes
Tarjetas amarillas Ko Itakura (min. 38) , S. Taniguchi (min. 43) y Maya Yoshida (min. 44)

La aplicación extrema de su manual es una invitación a que emerja esa España que es capaz de ganar o perder con cualquiera. La propuesta es tan románticamente atractiva como temeraria por la asunción de los riesgos. La decisión con la que la emplea y el ejercicio de funambulismo que conlleva no son más que el fiel reflejo de la propia personalidad de Luis Enrique.

Alemania era conocedora de ese fundamentalismo del técnico español en la construcción del juego desde atrás y sacó rédito tras un error en la entrega de Laporte para armar la jugada del empate (1-1) definitivo. El jueves, en el estadio Khalifa de Doha, Japón hizo lo mismo para igualar el gol de Morata. “Sabíamos que España, comparada con Alemania, no tenía demasiado físico y dejamos para la segunda parte el presionarlos arriba, en la primera solo les apretamos dos o tres veces. Por el orgullo, por su plan o por la táctica, sabíamos que España no iba a jugar el balón en largo y eso nos acercó a marcar los dos goles. Otra selección habría mandado el balón arriba o a tomar por saco”, reflexionaba en la zona mixta Take Kubo.

Las declaraciones del menudo atacante japonés de la Real Sociedad pusieron de manifiesto la disyuntiva filosófica de la fidelidad o la renuncia a sus creencias que el fútbol, como juego que es, pone ante los entrenadores en el camino que eligen hacia la derrota o la victoria. Kubo desveló que los rivales se afilan para debilitar y hacer daño a España con el ataque a uno de los principios fundamentales de la filosofía de juego del preparador gijonés.

Luis Enrique no mutó a un plan B para saltar la presión nipona porque hasta ahora ni lo ha tenido ni lo ha querido. En una de sus sesiones de streaming —el viernes, el día después a la primera derrota, no hubo—, defendió su rechazo al pase en largo bajo esas situaciones extremas: “Si Unai no jugase bien con los pies, no sería portero de la Selección. ¿Que alguna jugada supone algún susto para el corazón? Bueno, también forma parte del fútbol. Cuando el rival nos presiona, tiene que correr 40 metros para presionar a Unai. Si conseguimos dar cuatro o cinco pases tienen que volver. ¿Sabéis lo desesperante que es eso? Esa es una de nuestras armas, parte de nuestra filosofía. Me gusta ganar con el estilo con el que creo que somos mejores”.

Unai Simón tuvo dos ocasiones de golpear la pelota en largo en la jugada que propició el empate de Japón. En ambas, el meta del Athletic paró primero la pelota, regateó echándosela a un lado y después optó por jugarla con el compañero libre. En la segunda acción, Balde estaba vigilado de cerca y su mal control desembocó en el tanto de la igualada.

Bajo lo que Luis Enrique considera una amenaza de incurrir en exceso del juego directo, —”y ahí no somos buenos”, suele decir—, son pocas las situaciones en las que autoriza a sus jugadores el uso de los desplazamientos en largo del balón.

El problema al que se enfrenta el seleccionador español y los jugadores como ejecutores de su idea es que los contrarios parecen haberles tomado la medida a las distintas soluciones que tiene preparadas para eludir la presión adelantada de los rivales. Tanto alemanes como japoneses mostraron con su adelantamiento de líneas para agobiar la salida de balón de España que se necesita un alto grado de precisión para no incurrir en malas entregas que han supuesto que se perdieran las ventajas obtenidas en ambos encuentros.

El viernes, tras revisar el encuentro con Japón, el técnico mantuvo ante sus jugadores la impresión de que España solo se descontroló en los 10 minutos iniciales del segundo tiempo, pero también la necesidad de gestionar mejor la presión de los rivales en las inmediaciones del área de Unai Simón. Contra Marruecos, el martes, y si pasa, en los siguientes cruces, se comprobará si Luis Enrique es menos radical en la defensa de su libreto o es víctima de una frase del médico pensador Gregorio Marañón: “Es más fácil morir por una idea, y aun añadiría que menos heroico, que tratar de comprender las ideas de los demás”.

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Clasificación
Grupo E PT PJ PG PE PP
1 6 3 2 0 1
2 4 3 1 1 1
3 4 3 1 1 1
4 3 3 1 0 2
Grupo E PT PJ PG PE PP
1 6 3 2 0 1
2 4 3 1 1 1
3 4 3 1 1 1
4 3 3 1 0 2

Sobre la firma

Ladislao J. Moñino

Cubre la información del Atlético de Madrid y de la selección española. En EL PAÍS desde 2012, antes trabajó en Dinamic Multimedia (PcFútbol), As y Público y para Canal+ como comentarista de fútbol internacional. Colaborador de RAC1 y diversas revistas internacionales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Europea.

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