Karen Díaz, la árbitra mexicana que dejó en fuera de lugar a la misoginia

La asistente de línea pasó de ser una futbolista sin Liga donde jugar a ser de las seis mujeres juezas en el Mundial de Qatar

La árbitra mexicana Karen Díaz, durante un partido de la Liga MX el 1 de septiembre de 2022.
La árbitra mexicana Karen Díaz, durante un partido de la Liga MX el 1 de septiembre de 2022.Leopoldo Smith (Getty Images)

La sonrisa de Karen Díaz (Aguascalientes, 38 años) oculta una tonelada de insultos que ha recibido por ser árbitra. La mayor parte ocurrieron cuando empezaba a ser jueza en los maltrechos campos del barrio. Ponían en duda sus conocimientos del reglamento solo por el hecho de ser mujer. Díaz, desde el minuto cero, rechazó victimizarse. En su lugar, se plantaba firme para aplacar a aquellos jugadores amateur que solo querían sacar furia. A los de las tribunas, mejor ni escucharlos. Ese temple y talento le ha servido para ser una de las 69 personas que arbitran en el Mundial de Qatar. A estas alturas, ha sido árbitra suplente en los partidos entre España-Costa Rica, además del Portugal-Ghana.

Díaz es junto a la francesa Stéphanie Frappart, la ruandés Salima Mukansanga, la japonesa Yoshimi Yamashita, la estadounidense Kathryn Nesbitt y la brasileña Neuza Back, una de las mujeres que formarán parte del equipo arbitral de la FIFA en el Mundial. En las asignaciones que ha dado el organismo, actualizado hasta este viernes, no ha habido una mujer como réferi central o asistente de línea, todas han sido suplentes o cuarto árbitro, como en el caso de Frappart, quien participó en el México-Polonia y lo hará en el Portugal-Ghana.

Karen Díaz quería ser futbolista, incluso participó en los equipos juveniles de la selección mexicana. No pudo dedicarse profesionalmente como jugadora porque en México no había una Liga para mujeres. Sin un lugar para jugar, ni hablar de un salario digno. Así que decidió estudiar una ingeniería especializada en el campo agroindustrial. Para pagarse los estudios arbitraba aquellos partidos de barrio. Por cada partido ganaba unos dos dólares y lo hacía a escondidas de sus padres. Díaz, que poco habla con la prensa, contó a EL PAÍS en 2017 que alguna vez no llegó el árbitro a uno de sus partidos con la selección, por lo que decidió tomar el mando y así empezó su historia en el arbitraje.

“Ella siempre fue la mejor de su generación, mejor que sus compañeros hombres. Destacaba siempre en las pruebas físicas, era muy atenta y no tenía vergüenza de preguntar de todo”, opina Gilberto Alcalá, uno de los árbitros más importantes de su país. Díaz empezó en las divisiones inferiores como árbitra central, pero desde la Comisión de Árbitros mexicana, encabezada por el silbante Edgardo Codesal, se decidió que el rol de Díaz sería el de árbitra de línea. “Ahora mismo es complicado pasar de asistente a central, aunque no sería malo que ella fuera la excepción”, remacha Alcalá.

Las árbitras mexicanas, de acuerdo con Alcalá, reciben sesiones psicológicas para combatir los agravios que se escuchan desde las tribunas y, en especial, los comentarios machistas. “A todas las entrenamos en ese punto, pero aunque le diéramos esas charlas Karen es muy fuerte mentalmente, con cada insulto se hacía más fuerte. Se crece en los castigos”, cuenta Alcalá. La pionera se llama Virginia Tovar. La árbitra picó piedra en un mundo “híper machista y donde me pusieron muchas trabas”, como lo define ella misma. Tovar quería arbitrar en la Primera División mexicana y para ello tuvo que sortear las divisiones inferiores. Aguantó los comentarios de sus propios colegas: “¡No manches, ¿por qué quieres ser árbitro?” o incluso recuerda que el club Tigres pidió a la Comisión de Arbitraje que su partido contra Irapuato en 2004 no fuera arbitrado por una mujer.

Tovar solo dirigió cuatro partidos en la Liga mexicana y sumó hasta 86 como suplente. Es la única, hasta el momento, que ha sido la réferi central en México. Se retiró del arbitraje por los obstáculos que le ponían los dirigentes del arbitraje en su país: de la desconfianza por ser mujer a la disparidad de oportunidades frente a sus compañeros. Cuando Virginia Tovar se enteró que Karen Díaz iba al Mundial, le llamó por teléfono.

— Yo voy contigo en tus hombros, me proyecto en ti. Prefiero no ver a la selección mexicana por ver a mis compañeros árbitros y a ti, Karen — dijo Tovar

— Maestra... No puedo creer que me esté hablando — respondió Díaz

— ¡Ay, por dios, eres Karen Díaz! Nos has demostrado que tienes toda la capacidad del mundo — agregó Virginia Tovar.

Karen Díaz simboliza el triunfo de las árbitras mexicanas. A finales de octubre, la Comisión Nacional de Deporte y Cultura Física (Conade) le otorgó el Premio Nacional del Deporte a mejor árbitra del país. En México, la réferi mexicana ha participado en finales de la Liga mexicana y en torneos en Concacaf. Desde 2018 está certificada por la FIFA como silbante internacional, uno de los grandes méritos en su profesión. “Salí llorando de varios partidos amateur y, en el momento, decía ‘¿Qué carajos estoy haciendo?’ Pero a la hora pensaba que esto me tenía que dar gasolina para seguir adelante y después a ese jugador que me estaba gritando yo siempre decía ‘Me va a ver en la televisión y se va a tragar lo que me está diciendo”, contó Díaz a este diario. Ahora, su nombre y su ingenio a la hora de marcar el fuera de lugar estará en la vitrina mundial.

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Sobre la firma

Diego Mancera

Es coordinador de las portadas web de la edición América en EL PAÍS. También se encarga de informar de historias deportivas de México. Empezó a trabajar en la edición mexicana desde 2016. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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