La epidemia olímpica de roturas de isquios alcanza a Orlando Ortega

El medallista de plata en Río en los 110m vallas se rompe el bíceps femoral cuando se entrenaba en Tokio y no disputará este martes las series de su prueba

Orlando Ortega, el 22 de julio, en el acto de despedida de la selección española en Madrid.
Orlando Ortega, el 22 de julio, en el acto de despedida de la selección española en Madrid.Kiko Huesca (EFE)

Primero fue Fernando Carro, después Orlando Ortega. Los isquiotibiales de los atletas españoles no son inmunes a la epidemia de rotura de bíceps femoral, el músculo más importante del trío isquiotibial, que recorre Tokio. Algunas de las figuras mundiales han caído lesionadas en el estadio. El saltador cubano Juan Miguel Echevarría o la velocista británica Dina Asher Smith, abandonaron sus competiciones llorando. Fernando Carro, que se rompió entrenando después de un viaje de 12 horas sentado que, sospecha, tuvo culpa en sus males, resistió menos de cuatro minutos la prueba de los 3.000m obstáculos. Orlando Ortega ni lo intentará. El lunes por la tarde, la federación española anunció en su Twitter que el plusmarquista nacional de 110m vallas (13,04s), y medallista de plata en los Juegos de Río 2016, no tomará el martes la salida en la primera serie (12.20) de la prueba, de la que también es medallista de bronce en el Mundial de Tokio.

En su anuncio, la federación dice que el atleta, que no ha participado en ninguna rueda de prensa ni respondía a peticiones desde que llegó a la Villa Olímpica, pide “respeto y comprensión”.

El único representante español de una prueba en la que también es baja (no se clasificó) el jamaicano Omar McLeod, campeón en Río, será el debutante navarro Asier Martínez, finalista en los 60m vallas en el último Europeo en pista cubierta.

Quizás a Ortega, de 30 años, le gustaría borrar el año 2021 de su carrera. El vallista de Artemisa (Cuba) debió interrumpir su temporada de pista cubierta el 7 de febrero tras golpearse con una valla y sufrir una lesión en el pie conocida como síndrome de Morton. “Básicamente, tengo el nervio pinchado entre los dedos del pie. Es una lesión que les pasa mucho a los futbolistas, a los deportistas que tienen mucho impacto agresivo en los pies. No es muy frecuente en el atletismo. Lamentablemente me sucedió a mí”, explicaba su mal en EL PAÍS el campeón español, que tardó más de lo previsto en recuperarse y no volvió a competir hasta el 27 de junio, hace cinco semanas. Ganó el campeonato de España con una marca de 13,30s, y al día siguiente emprendió una gira por Polonia y Hungría, donde, el 6 de julio, terminó segundo tras el gran favorito olímpico, el estadounidense Grant Holloway, y corrió en 13,15s, una marca ya con cierto nivel para acudir a los Juegos Olímpicos.

Según los especialistas, las causas probables de la epidemia de isquios en Tokio son la mala adaptación al calor y la humedad, la incomodidad del largo viaje en avión y también el estado casi perfecto, en equilibrio peligroso, en el que llegan los atletas a la cita más importante de sus carreras. Y los que llegan cortos, como Orlando Ortega, deben forzar un poco más la preparación, lo que les lleva a asumir un riesgo que no pueden esquivar. Si quieren ganar tienen que estar bien, y para estar bien tienen que arriesgar. Y participar sin estar bien, sin posibilidades de victoria, tampoco tiene mucho sentido.

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Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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