Tomás Guarino podrá patinar vestido de Minion en los Juegos Olímpicos tras alcanzar un acuerdo con la productora
El deportista español ha comunicado a través de su cuenta de Instagram que ha alcanzado un acuerdo para usar la música y el vestuario de los personajes
Snoop Dogg está en el Milán que ya huele a Juegos paseando la antorcha en el relevo olímpico poco después de Cesc, entrenador milagro del Como, y de Pau Gasol, y viendo patinar al crack Ilia Malinin, que le regala un mortal atrás sobre el hielo, y él le graba reels apabullantes con la intención de que solo se hable de su genio, pero al rapero con 18 millones de seguidores en las redes le ha salido en las vísperas olímpicas un duro competidor bautizado Miniongate por la prensa de todo el mundo.
Hace referencia a un patinador catalán, Tomás Guarino, que ha visto peligrar su debut en unos Juegos porque la Universal Studios, propietaria de los derechos de la música y la imagen de los Minions, le prohibía su uso para dar vida y ritmo a tres cuartas partes de su programa corto organizado alrededor de cuatro cortes de música. Dos de ellos –Universal Fanfare, y Vicious Funk, de Heitor Pereira—proceden de la película Gru, mi villano favorito. El tercero, Papaya, es un remix de los Minions interpretado por The Funny Minions. Minions Y para el cuarto, Freedom, de Pharrell Williams, también estaba a falta de permiso.
Y en ello estaban aún Guarino y su equipo personal, a seis días de la competición, horas antes de abandonar su residencia en Turín para instalarse en la Villa Olímpica de Milán y ensayar en la pista del Fórum de Assago, donde luchará a partir del 10. Conseguido el permiso de Universal Studios para su música y el traje, y también el del remix, aún le faltaba el de Pharrell, que se había complicado. El artista de Virginia Beach no acepta los derechos para competiciones deportivas habitualmente, pero su gente le ha comunicado a Guarino que se puede negociar, o sea, que puede escuchar alguna cifra.
Combatiendo gramscianamente el pesimismo de la razón con el optimismo de la voluntad, Guarino ya informó en sus redes de que después de unos días de soponcio el problema ya estaba resuelto. Podrá, dice, seguir en Milán un programa con el que lleva toda la temporada compitiendo sin problema y con el que consiguió hace unas semanas el 12º puesto en los Europeos. Pero los Juegos son otro mundo.
“Aún quedan un par de cosas por cerrar con las otras dos músicas del programa, pero estamos muy cerca de conseguirlo. ¡Y todo es gracias a vosotros! ¡Me hace muchísima ilusión ver que los Minions patinando sobre el hielo olímpico vuelve a hacerse realidad! ¡Os mantendré informados!“, añade en el mensaje. Guarino ya había presentado este mismo programa en el Campeonato de Europa celebrado a mediados de enero en Sheffield (Reino Unido). Su debut en los Juegos de Invierno Milán-Cortina está previsto para este 10 de febrero y, por ahora, todo indica que podrá repetir este programa en la cita olímpica.
A la comunidad del patinaje y a los aficionados les interesaba más el Miniongate que Snoop Dogg porque saca a la luz un problema aún no resuelto en el patinaje, y un debate: ¿tiene base jurídica obligar a un patinador a pagar los derechos de una música con la que no se enriquece, pues la usa para una competición deportiva no para un espectáculo, y la entrada la cobra el Comité Olímpico Internacional?
El sistema de compra de derechos, que nunca habían supuesto un problema, surge en 2022 porque durante los Juegos Olímpicos de Pekín, la pareja estadounidense Alexa Knierin-Brandon Frazer fue denunciada por uso ilegítimo de la música –la versión de la Casa del sol naciente de los Heavy Young Heathens-- por parte del autor, que ganó el caso. La federación internacional (ISU), para evitar que proliferaran demandas parecidas impuso un sistema por el que obliga a los patinadores a comprar los derechos a través de la app ClicknClear, explica un experto en el asunto. El deportista indica cuáles son las músicas que va a utilizar, en qué países y el alcance de la competición. Cuanto más ámbito geográfico cubra, más caro es. Hay que adquirir tres derechos: uso, manipulación y exhibición. El sistema tiene un problema derivado de la lentitud con la que las discográficas y autores suelen responder: muchas veces cobra aunque aún no tenga respuesta de los dueños de los derechos. Una vez que han pagado, los deportistas, ya compiten con las músicas solicitadas. Solo si se deniegan expresamente los derechos está prohibido utilizarlas.
Los asesores de Guarino explican que el patinador subió en agosto sus músicas a ClicknClear. Las de los Bee Gees que usa en el programa libre no plantearon problemas, pero las del programa corto aparecieron como pendientes. Es decir, podía usarlas. Cuando se clasificó para los Juegos y pidió permiso para ampliar el ámbito de utilización –universal en el caso del COI y su brazo de transmisiones, OBS--, surgieron los problemas. ClicknClear le respondió que no, que de las cuatro músicas que pide, dos siguen pendientes y dos están denegadas. Y las denegadas son las de Universal, que no solo le denegó las dos más importantes, las dos primeras, sino también el traje por considerar que tiene elementos registrados del traje de los Minions.
Finalmente, a falta de los flecos de Freedom, Guarino es libre para expresar todo su talento sin cortapisas. Y, siempre optimista, hasta piensa que todo el agobio y la lucha por los derechos le puede hasta beneficiar en la competición.
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