_
_
_
_

Victoria para Vini sin Vini

El Madrid vence al Rayo, que conserva opciones europeas, en una tarde de homenajes al brasileño que cerró Rodrygo con un gol celebrado con el puño en alto contra el racismo

Rodrygo Real Madrid
Rodrygo celebra su gol con el puño en alto contra el racismo.Manu Fernandez (AP)
David Álvarez

Como si la conmoción colectiva desatada con Vinicius en Mestalla hubiera provocado una alteración del espacio-tiempo, el Bernabéu pareció albergar una anomalía formidable. Se jugaba un partido sobre el césped, pero una de las estrellas futbolísticas más fulgurantes del planeta se sentaba en el palco al lado de Florentino Pérez. Una imagen insólita: un futbolista en activo, a la diestra del presidente del Real Madrid, ni siquiera en un palco privado. Vinicius, un jugador que no se ha perdido un partido por lesión desde que se rompió los ligamentos del tobillo derecho contra el Ajax, se había quedado, cuatro años más tarde, fuera de la lista por molestias en la rodilla izquierda. Precisamente en el partido posterior al seísmo. Pero estaba por todas partes.

Para empezar, en la pancarta que se colgó en el fondo por encima de la grada de animación: “Vinicius somos todos, basta ya”. Luego salió todo el once inicial con su camiseta, y después de la foto de formación se unieron también los suplentes, y hasta Mariano, no convocado, en vaqueros. Posaron de espaldas a los fotógrafos y entonces apareció el brasileño sobre la hierba, un poco apartado, para un saludo breve a la grada antes de subir a instalarse al palco.

Los equipos también tuvieron un posado juntos, detrás de una pancarta contra el racismo producto de otro movimiento inédito: se habían puesto de acuerdo LaLiga de Tebas y la federación de Rubiales, bajo la tutela del Consejo Superior de Deportes. Y así, con los capitanes también con el mismo brazalete antirracismo, circulaba el partido al trantrán, apenas con la meta del siguiente punto del programa de actos para arropar a Vinicius, el minuto 20. En ese momento, la grada cantó su nombre y él se levantó a saludar.

El 1-0 también llegó con su punto de rareza. Como si Palazón había caído en el área por un golpe de Nacho en un córner del Madrid, los blancos pidieron parar. Cuando Gil Manzano echó el balón a tierra para reanudar el juego, Kroos aceleró de repente para dárselo a Benzema. Los futbolistas del Rayo estaban aún de charleta, esperando que el alemán jugara hacia atrás, como se acostumbra. Pero buscó la profundidad del francés, que combinó con Valverde y terminó marcando.

La celebración también fue extraña. Benzema cojeaba, como si se hubiera lesionado en el remate, mientras los jugadores de Andoni Iraola rodeaban al colegiado tratando de entender qué les había pasado.

Hasta entonces tampoco habían sufrido, y bajo el mando de Isi habían vivido bastante cerca del área de Courtois, incluso con un tiro peligroso de Comesaña. Al Madrid le funcionaba más la contra que el centro del campo con Modric, Kroos y Camavinga, que desde la debacle de Mánchester no ha vuelto a empezar en el lateral izquierdo. Ancelotti situó ahí a Rüdiger, muy seguro toda la tarde, como Alaba y Nacho, la pareja de centrales.

El mayor peligro del Real, y quizá la anomalía más desconcertante, llegó a la carrera, en una combinación entre Benzema y Rodrygo. El brasileño se quedó solo ante Dimitrievski y se resbaló en la penúltima pisada antes del tiro.

Pese al ritmo cansino y las emociones ambientales, el valiente Rayo de Iraola no parecía dispuesto a renunciar sin más a esa opción con la que llegaba de jugar el curso que viene en Europa, y que aún conserva. Fueron metiendo fuego al partido: un primer arreón con Trejo y luego dos delanteros de postín, Falcao y el canterano madridista RDT, que igualó el duelo.

Entonces, aceleró de nuevo Rodrygo y embocó desde fuera del área, para terminar la tarde donde comenzó, en Vinicius. La celebración consistió en quedarse quieto y levantar el puño derecho contra el racismo.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Sobre la firma

David Álvarez
Sigue la información del Real Madrid y la selección española en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos, el Mundial de fútbol y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_