Tchouameni contra el pesimismo de Francia

El mediocentro del Madrid es la nota esperanzadora en una selección marcada por conflictos internos, bajas importantes y la amenaza de descenso de categoría

Tchouameni en el centro de un ejercicio con la selección de Francia.
Tchouameni en el centro de un ejercicio con la selección de Francia.FRANCK FIFE (AFP)

La atmósfera en la concentración de la selección de Francia es tan espesa que Kylian Mbappé debió pensar que nada podía empeorarla cuando el lunes pasado se negó a participar en la sesión fotográfica agendada entre la plantilla y los patrocinadores, alegando en privado que las marcas que anunciaba la camiseta nacional atentaban contra sus principios de vida saludable o se superponían con las marcas que le pagaban a él. A falta de dos meses para el Mundial de Qatar, la actitud del delantero del Paris Saint-Germain no solo provocó una crisis en la directiva de la Federación Francesa de Fútbol. Alarmó al Gobierno de la República y sembró el malestar en un sector cada vez más amplio del vestuario que mira a Mbappé como a un agente extraño en el cuadro de desamparo que dejan las ausencias de Paul Pogba y N’Golo Kanté, los líderes espirituales del campeón de 2018.

Las cosas pintan tan mal para Francia que la confirmación del joven Aurélien Tchouameni en el equipo titular del Real Madrid ha sido recibida como la gran noticia de la semana.

Hundido en el fondo del Grupo A de la Liga de Naciones, el equipo francés no ha sido capaz de ganar ni uno solo de los cuatro partidos disputados hasta la fecha. Este jueves recibe a Austria en el Stade de France y el domingo se mide a Dinamarca en el Parken Stadion. Las últimas citas antes del Mundial le obligan a sumar puntos para evitar el descenso de categoría en un contexto de improvisación máxima. Lesionado Kanté y operado Pogba, el mediocampo que fue el motor de la conquista de la última Copa del Mundo precisa una reconstrucción total. Para conseguirlo, Didier Deschamps, el seleccionador, no tiene pieza más fiable que el joven Tchouameni.

“Aurélien aporta mucho en un registro muy particular”, celebra Deschamps. “Aunque lo utilices en un papel defensivo, él tiene capacidades técnicas que le ayudan a proyectarse en ataque. Él es completo. Es joven pero se afirma. No tiene la experiencia que pueden tener Paul Pogba o N’Golo Kanté, pero él tiene el potencial. Además, en su cabeza, tiene la madurez necesaria”.

Deschamps no deja de evocar a los líderes ausentes. Pogba y Kanté dieron consistencia a la defensa y sentido a los ataques de su selección durante el Mundial de Rusia. Bajo su influjo, todos elevaron el nivel. Sin ellos, al equipo le bajó la marea. El volante del Chelsea sufre lesiones más o menos recurrentes desde hace años. Pogba se rompió el menisco y se operó a principios de septiembre, tras denunciar a su hermano por chantaje en complicidad con una banda criminal que le robó a punta de pistola. Ninguno de los dos mediocentros, virtuosos de la colocación y la organización, llegará al Mundial en plenitud de condiciones, si es que llegan. El timón del equipo con más recursos de Europa ha quedado repentinamente en manos de un muchacho de 22 años. Un jugador aguerrido, fortísimo de piernas, sobre todo en las carreras largas, visualmente atractivo con la pelota, pero no siempre rápido para tomar decisiones bajo presión.

Tchouameni apenas suma dos partidos en Champions y nunca se alineó con Francia lejos de la protección de los mayores. Pero, considerando el reparto de interiores convocados (Camavinga, Guendouzi, Veretout y Fofana) ha sido el más empleado por Deschamps.

“Un clima apacible”

“Aurélien obliga a los veteranos a no tumbarse en los laureles”, anunció el seleccionador en marzo, cuando su imaginación le sugería una saludable competencia interna camino de Qatar. Sus palabras resuenan en el vacío seis meses más tarde. Sin competencia interna, con una brecha que no cierra tras la rellamada de Benzema, sin los veteranos, y con un Mbappé cada día más intervencionista y menos empático, el equipo de Francia se distrae en debates ontológicos y deontológicos en torno al convenio de márketing que sabotea la estrella del PSG.

El conflicto adquirió relieve nacional cuando Amélie Oudéa-Castéra, ministra de Deportes, llamó a capítulo a los directivos de la FFF para ponerse del lado de Mbappé y reivindicar el derecho de los jugadores a vetar la firma de los contratos publicitarios. Tras reunirse con la ministra el lunes, Philippe Diallo, vicepresidente de la FFF, hincó la rodilla. “Ella quiere que emprendamos un diálogo constructivo con los jugadores para encontrar una solución”, dijo Diallo; “para que la preparación de la Copa del Mundo transcurra en un clima apacible y favorable a un buen rendimiento deportivo del equipo”.

El espíritu de la selección es materia de interés gubernativo en Francia. Desde Clairefontaine sostienen que con razón pero sin esperanza. “Los jugadores ya no tienen energía ni para pelearse”, dice un empleado de la FFF, que evoca con nostalgia las riñas que marcaron la concentración en la última Eurocopa.

El pesimismo se apodera de Francia. El clavo en la pared de piedra es fino como un alfiler. Se llama Aurélien Tchouameni.

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Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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