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Mbappé, la gacela y la pantera

El delantero del Mónaco, la última gran joya de la cantera francesa, rompe arquetipos por su potencia y habilidad

Mbappé firma autógrafos tras el entrenamiento.
Mbappé firma autógrafos tras el entrenamiento. AFP

Los esquemas sirven para distinguir la complejidad del mundo y los analistas de los principales clubes de Europa se expresan con una jerga esquemática cuando se internan en el mayor de los yacimientos del fútbol europeo: el laberinto de la cantera francesa. Allí identifican argelinos y subsaharianos según principios culturales que determinen los dos perfiles futbolísticos básicos, asociativos con buen pie e individualistas atléticos; panteras y gacelas, según sean potentes o ligeros; y disciplinados o raperos para señalar con un rótulo alarmante a aquellos jóvenes franceses con inclinación a postergar el rendimiento para dejarse arrastrar por la inercia del gueto.

La aparición de Kylian Mbappé ha roto el esquema y los arquetipos. El joven parisino, de apenas 18 años, tiene al mundillo de los analistas completamente alborotado desde hace meses. ¿Es argelino? Sí. ¿Es subsahariano? Sí. ¿Es pantera? Sí. ¿Es gacela? También.

Mbappé es un maravilloso híbrido. Reúne cosas buenas de tipologías que normalmente se contraponen por razones sociales, étnicas y físicas. Es la perla en el cofre más rico en talento del fútbol europeo. Su explosión con el Mónaco en la Champions, donde eliminó al City con dos goles, ha sido estruendosa. Esta noche seguramente disponga de minutos frente a un obstáculo mayor: el muro de Ramos y Piqué.

François Blaquart, director nacional de la Federación Francesa de Fútbol (FFF) y responsable de la coordinación de las canteras durante la pasada década, no se reprime. “Puede que Mbappé se parezca a Samuel Eto’o”, dice, “solo que Mbappé es más completo técnicamente”.

La comparación es pertinente. Su madre es de Argelia, origen de los futbolistas con más sensibilidad en los pies y más imaginación en toda África; y su padre es camerunés, como Eto’o.

Genética y culturalmente Mbappé incorpora dos alternativas que lo elevan. El don de la comprensión del juego de los argelinos con la velocidad y la agilidad para el cambio de dirección repentino, típica cualidad de los futbolistas de Camerún.

Existe un patrón antropométrico que sirve de referencia a la hora de determinar el valor de un jugador. Dicen los cazatalentos que lo ideal es un 55% de la cadera a los pies y un 45% de la cadera a los hombros. Por norma general, cuando la proporción de piernas baja del 55% la coordinación aumenta, y, por contra, los individuos con piernas de más del 55% suelen ser desgarbados y técnicamente limitados. Eto’o y Henry eran casos raros. A pesar de tener las piernas desproporcionadamente largas poseían buena coordinación. Mbappé, en la senda de lo anormal, los supera. No se recuerda un futbolista con piernas más desproporcionadamente largas y más control de carrera y balón. Es más habilidoso con el balón y mucho más capaz de cambiar el centro de gravedad en carrera que sus predecesores. Su tasación en el mercado es acorde con la extravagancia de ese potencial. Los expertos calculan que su traspaso superará fácilmente los 100 millones de euros.

“Lo mejor son sus ganas”

“Mbappé era muy menudo de niño”, dice Blaquart. “Su desarrollo físico ha sido relativamente reciente. Su perfil es propio de los hijos de la inmigración. Pasó por el centro de formación de Clairefontaine para trabajar técnicamente antes de entrenarse con los profesionales del Mónaco”.

No es un rapero. Al menos, de momento. “Lo mejor de Mbappé son las ganas que tiene de jugar”, dice el responsable federativo. “Yo sé que está muy bien encuadrado por su familia. Tiene una calidad moral ejemplar: esto es importante porque su cabeza está en el fútbol. Es muy inteligente en el campo. Es altruista. No es individualista. Técnicamente es completo y muy rápido. Y no hay que olvidar que tiene margen para crecer físicamente. Le quedan etapas por completar”.

Hay una discordancia entre la filosofía de la FFF y la de canteras como Lorient, Niza, Marsella, PSG, Nantes, Lille o Mónaco. En la federación prevalece la intención del juego directo y físico. En los clubes se percibe la influencia del Barcelona. Uno de los más modernos de todos, por su metodología, es el Niza. Su director de cantera, Alain Wathelet, hace hincapié en el entrenamiento mental: “Trabajamos cada día con el balón y exigimos a nuestros jugadores que reflexionen cuestionándoles sobre los problemas tácticos: eso afila la inteligencia del juego. La filosofía del Barça es la que más nos ha influido en todas nuestras categorías. Eso se ha concretado en que tenemos la segunda plantilla profesional más joven de Europa”.

En España hay más unanimidad sobre la cuestión del estilo. En las escuelas francesas las distintas visiones estratégicas muchas veces se contraponen. “La formación del futbolista español se fundamenta más en la técnica”, dice Blaquart; “nosotros tenemos inmigración africana de tercera generación. En nuestros futbolistas hay una naturaleza atlética que en la federación no podemos ignorar a la hora de definir un método de entrenamiento y un estilo. Ahora nuestros jugadores son más completos que antaño. Mejores técnicamente y más inteligentes en el plano táctico de lo que eran en 1998”.

Kylian Mbappé refrenda las palabras de su jefe. Pocas veces se ha visto salir de una cantera europea a un futbolista tan magníficamente raro.

La ventaja estratégica de los menos ricos

François Blaquart, responsable de coordinar la formación de las categorías inferiores de la selección de fútbol de Francia, señala que un factor importante a la hora de producir talentos como Dembélé o Mbappé es la pobreza relativa de los clubes de la Ligue 1 respecto a los clubes de España, Inglaterra o Italia. “En los últimos años se han vendido cantidades enormes de jugadores al extranjero”, dice Blaquart, “y al partir han dejado sitio a muchos jóvenes que con 19 o 20 años ya han adquirido una regularidad muy grande en Primera. Esto acelera la maduración. Muchos jugadores jóvenes parten para Ligas con más poder adquisitivo, en primer lugar a Inglaterra, luego a España, donde tenemos los casos de Mathieu, Umtiti, Varane, Benzema...”.

Hasta Sergio Ramos habló de Mbappé en París. Le preguntaron qué le diría a Florentino Pérez, el presidente del Madrid, si le pregunta por su fichaje. “No creo que me llame; menos para decidir quién tiene que venir o no. Hablar de jugadores que no pertenecen al club sería faltarle el respeto a los compañeros que están en nuestra plantilla”.

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