Porsche se coloca en la ‘pole’

La marca alemana aspira a comprar el 50% de Red Bull y entrar en la F1 en 2026

André Lotterer, corredor del equipo TAG Heuer Porsche de Fórmula E.
André Lotterer, corredor del equipo TAG Heuer Porsche de Fórmula E.AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)

En el contexto actual de estrecheces, Liberty Media se merece todo el crédito del mundo por haberle dado a la Fórmula 1 la vuelta al calcetín y haber transformado un certamen que comenzaba a oler a rancio, en un espectáculo que lo tiene todo. No solo eso, sino que mantiene a su público de siempre y, además, ha enganchado a los jóvenes. Entre el trabajo de promoción que ha hecho la macroempresa de entretenimiento norteamericana, y el marco normativo que se ha establecido, siempre con el objetivo de reducir los costes y abogar por una mayor sostenibilidad, el Mundial se ha convertido en el escaparate perfecto para los constructores que tengan el músculo suficiente y la voluntad de demostrar hasta qué punto pueden llegar a ser competitivas en un ecosistema que lo es al extremo. Y Volkswagen está a un paso de unirse a la fiesta con Porsche y Audi, los dos brazos más deportivos del gigante automovilístico alemán.

Hace dos meses, Herbert Diess, presidente hasta el pasado 22 de julio del consejo de administración, reconoció abiertamente que el desembarco de ambas marcas en la F1 podía comenzar a darse prácticamente por hecha con vistas a la temporada 2026, que es cuando está previsto que entren en escena los propulsores de nueva generación, alimentados por combustibles menos contaminantes.

A pesar de que las especificaciones de esos motores aún se están discutiendo, la deriva a favor de la sostenibilidad que ha iniciado el campeonato es exactamente la que interesa a Volkswagen una vez superado el trastazo que se llevó con el escándalo del dieselgate, por el que tuvo que hacer frente a multas que superaron los 30.000 millones de euros. “Nuestras firmas premium han decidido entrar en la F1 y tienen nuestro apoyo. El asunto ya es relativamente concreto en Porsche. En Audi, no tanto”, afirmaba Diess en mayo, antes de que Volkswagen nombrara como su sustituto a Oliver Blume, hasta ahora CEO de Porsche, quien asumirá el cargo el próximo 1 de septiembre.

A la espera de un comunicado que oficialice el retorno de Porsche a la F1 seis décadas después de su marcha, unos documentos entregados a la autoridad de la competencia de Marruecos desvelaron que la estrategia del fabricante de Stuttgart pasa por la compra del 50% de Red Bull, con quien formaría una alianza que no solo se limitaría a la motorización de los monoplazas. En esos papeles incluso se informaba de que el acuerdo se anunciaría esta misma semana, exactamente el próximo jueves.

Christian Horner, director de la escudería del búfalo rojo, habló desde Hungaroring de las negociaciones y tiró de freno de mano. El expiloto vino a decir que el diálogo entre ambas partes va en la dirección correcta, pero que aún hay algo más que detalles que aclarar. “Hay algunos elementos importantes que debemos superar antes de que las cosas puedan darse por hechas. Lo principal es saber cuáles serán las regulaciones técnicas, financieras y deportivas”, comentó Horner.

“Sabemos que la FIA está trabajando mucho en ello y esperemos poder tener una idea más clara en las próximas semanas. Cuando eso ocurra, podremos proseguir con las conversaciones con Porsche”, añadió el británico, que insistió en que será la firma de Stuttgart la que, en caso de sellar el contrato, deberá adaptarse a la filosofía con la que la estructura de Milton Keynes afronta las carreras: “Será fundamental que eso no cambie. Red Bull ya ha demostrado su compromiso con la F1. La coalición tendría que encajar con nuestros planes a largo de plazo”.

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