España desarbola a Corea y se clasifica para octavos

Las ‘RedSticks’, fiables en la posesión y rompedoras con la presión, tiran de Sara Barrios para superar ronda en el Mundial, ahora ante India

Lulu Jiménez conduce la bola ante una rival y la mirada de su compañera Begoña García.
Lulu Jiménez conduce la bola ante una rival y la mirada de su compañera Begoña García.AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)

Las pegajosas notas de The Riddle de Gigi D’Agostino o las electrizantes de Memories de David Guetta daban la bienvenida a los más de 3.000 aficionados que llegaron al estadio, además de insuflar la energía necesaria a la selección española, exigida a ganar a Corea del Sur para cerrar la fase de grupos como segunda clasificada. Ganaron con holgura a Canadá en el aperitivo mundialista, después Argentina les pegó un buen coscorrón en el segundo duelo y, finalmente, las RedSticks tiraron de Sara Barrios para desarbolar a Corea y clasificarse para los octavos de final frente a India, este domingo (18.00. Teledeporte y RTVE Play).

Aunque como buen inglés Adrian Block hace gala de la habitual flema británica, pues no se le ve hacer aspavientos ni soltar berridos a destiempo desde el área técnica, algo no le cuadraba de su equipo frente a Corea, pues no paraba de dar indicaciones, de pedir a sus jugadoras que presionaran más alto y, sobre todo, definieran alguna de las múltiples ocasiones de las que disfrutaban. Pero al inicio no había manera, molinillo de viento la portera Jinmin Lee, que tenía piernas y manoplas para todas. Un recital bajo los palos que sufrieron las RedSticks. Le sucedió a Xantal y María López en varios penalti-córners; le ocurrió a Belén Iglesias después de recibir un sensacional pase de entrelíneas de Gigi Oliva, la brújula de España; y lo padeció Lulu Jiménez por dos ocasiones, una de ellas en un mano a mano. Corea era un muro. Hasta que lo derribó a lo grande Sara Barrios, pues robó en la presión, se marcó un baile con la bola para tirarse un autopase y, ya con la portera delante, soltó el pase a Begoña García, que con un pinche (poner el stick en el suelo para amoldar la trayectoria de la bola) autografió el primer gol. Lock, al fin, gritaba de alegría y quizá también rabia contenida enfrente del banquillo.

Pero a esta España, que le sobra muñeca y capacidades para ejecutar una posesión de lo más armoniosa -de lado a lado y tiro porque me toca-, le falta mordiente en las áreas. Así, después de una pérdida en la construcción, en una contra esporádica de Corea, auspiciada por Enubo Cheon y catapultada por Seungju Lee, Candela Mejías se hizo un gol en propia puerta en su intentona por evitar el remate rival. Y vuelta a empezar, vuelta a jugar casi siempre en campo contrario para descascarillar a Corea a base de flicks -pases por arriba- de Gigi, de jugadas con remate que casi siempre acababan en penalti-córners. Y en uno de ellos, al fin, Xantal hizo diana, trallazo que por poco no descose la red.

Más de lo mismo propuso Sara Barrios al volver del entreacto, pues chutó al palo por fuera cuando apenas se descontaban 30 segundos del cuarto. España quería más y sabía que con la presión hacía mucho daño, pues las surcoreanas no daban más de tres pases seguidos, casi ninguno que descontara líneas de presión desde la raíz. Así, después de un robo, Lulu Jiménez hizo una pared con Sara Barrios para soltar un obús a media altura que hizo diana. Por lo que volvió a atronar las notas de Mi gran noche de Raphael, siempre el adorno musical para los tantos españoles.

Con dos goles de ventaja, España bajó de pulsaciones pero no la línea de presión, tampoco la salida aseada desde atrás ni las ocasiones en el área rival. Pero Belén Iglesias, siempre revoltosa, no tenía la mirilla afinada. Faltaba, en cualquier caso, la última gran jugada de Sara Barrios, que pisó el área tras un zigzagueo y dejó su muesca en el encuentro, el gol que daba descanso a Lock, alivio a sus compañeras y algarabía al Olímpico de Terrassa, que se animó a hacer la ola para acabar de festejar el pase de España a los octavos de final. Le aguarda India, que en los pasados Juegos Olímpicos llegó a semifinales, una selección incómoda de jugar por su entramado defensivo y velocidad a la contra. Con María López en la salida, con Gigi y Lulu en la sala de máquinas y con la inspiración de Sara Barrios, todo será más fácil.

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