Argentina es demasiado para España

Las Leonas, más físicas y verticales, doblegan a la selección de Adrian Lock (1-4) en el Mundial de hockey hierba con tres goles a balón parado en el tercer cuarto

Agustina Gorzelany y Rocío Sánchez festejan uno de los tantos de Argentina sobre España.
Agustina Gorzelany y Rocío Sánchez festejan uno de los tantos de Argentina sobre España.Enric Fontcuberta (EFE)

“¡Vamo, vamo, Argentina!”, se escuchaba como eco en la grada del Olímpico de Terrassa, repleto hasta la bandera -6.600 aficionados- aunque repartidos los colores a partes casi iguales por la afición española y argentina. Un grito, un ánimo, un aliento, que tuvo su recompensa en la moqueta azul porque Las Leonas explicaron a las RedSticks que todavía están por encima, que ahora son las mejores del mundo y que la historia no se equivocaba porque en los últimos seis duelos directos se lo han llevado ellas, también los seis encuentros que han jugado en un Mundial. No fue distinto en este campeonato (1-4), por más que España se resistiera a bajar los brazos.

Acostumbrada a mover la bola a su antojo, con ritmo y precisión, España padeció frente Argentina porque presionaba por todo el campo, incapaz de plantarse en el área rival con comodidad. Solo Gigi se inventaba pases por arriba o asistencias de entrelíneas por abajo que incomodaban a las rivales, acaso también Lucía Jiménez con sus culebreos, con esas conducciones tan difíciles de frenar. Pero solo sacó un penalti-córner que Xantal por poco no envió a la red. El peligro, en sin embargo, se daba en la portería contraria. Momento en el que Melanie García -Mel para todas en el camerino- tiró de sus gadjetobrazos y emergió como esa portera que tiene ganas de comerse el mundo después de tantos años a la sombra de María de los Ángeles Ruiz, ahora titular y de dulce como evidenció ante Argentina. Se lo anticipó a Gorzelany en el primer penalti-córner con una estirada; se lo subrayó en el segundo al sacar la manopla arriba; se lo aclaró también a Trinchinetti con el pie; y lo repitió a Granatto con una nueva parada de aúpa. Y si podían con ella, aparecía Clara Ycart, que en dos ocasiones sacó la bola bajo palos. Pero el ataque al abordaje de Argentina no paró.

Así, cuando faltaba un segundo para cerrar el primer cuarto, Eugenia Trinchinetti hizo el pinche -modificar el disparo de una compañera poniendo firme el stick- para marcar el gol tras el chut de penalti-córner de Gorzelany. Era un varapalo tremendo para España, también una consecuencia al juego que había exhibido Argentina porque con su ataque de pocos pases de muchos metros encajonaba a la selección de Adrian Lock. Ocurrió que hizo acto en escena el Video Umpire -que viene a ser el VAR en fútbol o el Ojo de Halcón en tenis- y la oficial, micro en mano, habló para todo el estadio: “Tengo la decisión. La bola no ha salido del círculo”. O, lo que era lo mismo, el tanto no era tal porque la bola debía salir del área antes de ser golpeada. Vuelta a empezar.

“Tenemos que seguir igual, pero ser más efectivos”, azuzaba el técnico argentino Fernando Ferrara tras el entreacto. “Debemos jugar un poco más en su campo”, se lamentaba Adrian Lock. Y le escuchó Gigi, quién si no, que pidió la bola, movió al equipo y provocó la tarjeta amarilla de Vicky Granatto -cinco minutos en inferioridad numérica para Argentina- para que España se presentara en la terraza de la portera rival. Un pase suyo en busca de un pinche acabó con la clara ocasión de Lucía Jiménez, bien abortada por el cuerpo de Belén Succi. Pero se acabó la ventaja y Argentina recuperó las pulsaciones y aumentó las revoluciones, consciente de que con su velocidad obliga a dar un paso hacia atrás a las oponentes. En una de esas, Lucía Jiménez atropelló a Ferrara por atrás y cometió penalti-stroke. Y en el duelo de pistoleras, cara a cada, Gorzelany no falló. Un tanto que descuajaringó a España, pues en el siguiente penalti-córner, Valentina Raposo hizo el segundo.

Trató de adelantar las líneas España, corregirse a la carrera. Pero Argentina había afinado la mirilla y ninguna como Grozelany, que volvió a festejar otros dos tantos con penalti-córners: un que se coló por la escuadra; otro, ya sobre la bocina, a media altura. Todo un recital de chuts que le destacan como la Pichichi del torneo con cinco goles. España, en cualquier caso, también dejó su huella, pues Begoña García hizo el pinche a un penalti-córner de Xantal. Un gol que sirve de poco pero que reseña que esto no se acaba aquí y que tienen equipo para hacer algo más en el caso de que vuelvan a cruzarse en el torneo, allá en la final. Pero para eso queda mucho y Argentina ya sabe que pasará a cuartos de forma directa al tiempo que España deberá imponerse a Corea en el último envite del grupo para cerrar el pase a los octavos como segunda. “Nos quedamos con que no ha sido un partido en el que hemos sacado nuestro juego y no ha estado tan desnivelado”, señaló Begoña García. “Salimos tocadas, pero esto sigue”, resolvió la capitana María López. “No hemos podido ejecutar nuestro plan y da rabia. Pero aprenderemos de esto”, cerró Gigi.

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