Roland Garros desoye al rey Nadal, citado de noche con Djokovic

El grande francés programa el duelo de cuartos con el serbio en el turno nocturno, en contra de la voluntad del español. “Si pide algo, deberían escucharle”, dice Moyà

Nadal sirve durante el partido de octavos de Rolans Garros contra Aliassime.
Nadal sirve durante el partido de octavos de Rolans Garros contra Aliassime.DYLAN MARTINEZ (REUTERS)

El duelo de los cuartos de final entre Rafael Nadal y Novak Djokovic, programado para este martes (no antes de las 20.45, Eurosport y Movistar +), comenzó en realidad a jugarse desde hace días. Preguntados de forma recurrente sobre los horarios y su predilección por jugar en una sesión u otra, de día o de noche, uno y otro expusieron claramente su opinión ante un potencial cruce. “Nunca me ha gustado jugar de noche en tierra”, respondía tajante el balear. “Históricamente, yo he jugado muy bien y he ganado muchos partidos bajo los focos en los diferentes Grand Slams”, contraponía el serbio, que finalmente se ha salido con la suya, puesto que el pulso se disputará cuando ya haya caído el sol en París.

La organización de Roland Garros confirmó este lunes que los dos gigantes actuarán por la noche, mientras que Carlos Alcaraz y el alemán Alexander Zverev competirán hacia las 16.00; antes, a partir de las 12.00, tendrán lugar los cruces de los cuartos femeninos. De esta forma, desoyó la petición de Nadal, que la tarde previa, tras batir a Felix Auger Aliassime, había reclamado jugar de día. “Yo conozco este torneo de día y no tanto de noche; así es como he jugado durante toda mi carrera; después, no sé que puede pasar al año siguiente y cada vez que salgo a jugar aquí, soy consciente de que puede ser mi último partido”, expuso el tenista de Manacor, que incidió: “Podría ser que fuese mi último partido en Roland Garros, con lo cual me gustaría jugar de día”.

La maniobra dialéctica de Nadal, campeón en 13 ocasiones del torneo, no ha tenido ningún efecto. En cambio, sí lo ha tenido la intervención de la televisión. Hasta ahora, el canal estatal ofrecía en abierto los partidos de la sesión diurna y Prime Vídeo, de Amazon, emitía los encuentros nocturnos exclusivamente para sus abonados, pero en esta ocasión lo hará de manera gratuita en connivencia con la Federación Francesa de Tenis (FFT), otro actor fundamental en la decisión de la programación del martes. “Todos los aficionados de Francia podrán ver el partido en abierto, a través de sus móviles y las aplicaciones web”, valoraban en un comunicado desde el órgano federativo.

En febrero del año pasado, el presidente actual, Gilles Moretton, y su equipo directivo relevaron a la junta anterior –encabezada por Bernard Giudicelli– y empezaron a trazar una nueva línea subrayada con la elección de Amélie Mauresmo, exnúmero uno, como nueva directora de Roland Garros. De su mano, cambios sustanciales. “La programación de las sesiones nocturnas será uno de los desafíos de mi gestión”, exponía la nueva mandataria en su presentación. “Debemos pensar en la gente que trabaja durante el día. Como sucede en el Open de Australia y el US Open, de noche se pueden ver partidos muy eléctricos. Se genera un ambiente especial para el tenista y el aficionado”, comentó al acceder al cargo al medio Ouest France.

Djokovic sirve durante el partido contra Schwartzman.
Djokovic sirve durante el partido contra Schwartzman.CHRISTOPHE PETIT TESSON (EFE)

En principio, Mauresmo –de 42 años y campeona del Open de Australia (2006) y Wimbledon (2006)– iba a ofrecer a primera hora de este lunes una rueda de prensa para evaluar el desarrollo del torneo que finalmente se canceló. Mientras, Nadal y su equipo preparaban el duelo con Djokovic apartados de los focos –en el Club Jean Bouin, muy cercano a Roland Garros pero fuera de sus límites–, y digerían con resignación la resolución, apoyada sobre el criterio de las audiencias televisivas.

“Los franceses tratan muy bien a Rafa, esto es una decisión de la nueva dirección. Mauresmo es una nueva figura que decide cosas, pero no lo decide todo”, transmite a este periódico un miembro del equipo del mallorquín, de 35 años. “No diría que es una falta de respeto, pero Rafa tiene un crédito aquí y forma parte de la historia de Roland Garros; lo ha ganado 13 veces y si tiene una petición deberían escucharla”, afirmó el preparador del español, Carlos Moyà, a la radio francesa RMC Sport; “sabemos que nadie está por encima de un torneo, pero al final es una cuestión de negocios y lo entendemos”.

Frío y humedad, velocidad y bote

Desde el punto de vista tenístico, el matiz entre jugar de día o de noche es diferencial. Tradicionalmente, a Nadal siempre le ha beneficiado competir a descubierto y a plena luz porque el calor y la sequedad potencian los efectos y el bote alto de su bola. Por el contrario, la pelota liftada del mallorquín pierde revoluciones, sube menos y se ralentiza con el frío y la humedad propia de las sesiones golfas; todavía más en las de París, donde se compite a baja temperatura, entre la abundante vegetación del Bois de Boulogne y el río Sena. Esta circunstancia, a priori, repercute positivamente en el juego de Djokovic, que golpea más plano y tiene más control, menor sensación de fallo; un aspecto que refuerza el despliegue pulcro del número uno.

“Todos los jugadores de alto nivel tenemos peticiones, aunque no siempre se aceptan”, decía Nole hace tres días, consciente de que sus restos ganarán peso en la velada nocturna; “al final deciden el director del torneo y la televisión, y debes adaptarte a eso. Obviamente, dependiendo de contra quién juegas, a veces es favorable jugar de noche o a veces de día. No hay una fórmula que funcione siempre”.

Roland Garros inauguró las sesiones nocturnas en la edición de 2020, a modo de ensayo. Entonces, el grande parisino se disputó en octubre y con luz artificial, a consecuencia de la pandemia; un año más tarde, instauró definitivamente el nuevo formato de la programación, en la línea del Open de Australia y el US Open. De momento, Wimbledon es el único major que se resiste.

La protesta de Alcaraz

En la presente edición, hasta ahora, Djokovic y Nadal habían jugado una vez por la noche, frente a Yoshihito Nishioka y el local Corentin Moutet respectivamente. El balcánico agradece ahora la decisión final de la organización, como también lo hace Carlos Alcaraz. El murciano, de 19 años, ha desfilado en dos ocasiones en el turno nocturno (contra Sebastian Korda y Karen Khachanov). Ante la posibilidad de tener que repetir en los cuartos, se posicionó delante de los periodistas.

Alcaraz, durante el partido nocturno contra Khachanov.
Alcaraz, durante el partido nocturno contra Khachanov.MARTIN DIVISEK (EFE)

“No me parecería justo volver a jugar de noche. Aquí ya vamos a decir las cosas... Ya he jugado dos veces de noche; no digo que me moleste, pero obviamente tengo menos tiempo para descansar porque terminas de hacer todo muy tarde”, protestó el joven de El Palmar tras el duelo de octavos, ya entrada la madrugada; “a lo mejor el partido acaba a las doce, pero después tengo que cenar, el fisio… y por la cafeína y por la adrenalina del partido cuesta más recuperar. Sinceramente, no me parece justo”.

Desde el año pasado, una escultura futurista de Nadal supervisa la entrada de los aficionados que acceden al recinto por la Avenue Porte-d’Auteuil. “Rafa es un monstruo y tendrá estatua”, prometía en 2017 el predecesor de Mauresmo en la dirección, Giudicelli. Ahora, sin embargo, el grande francés desoye las peticiones de su rey.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS