AJEDREZ/AIRTHINGS MASTERS

Radyábov, implacable, fulmina a Dúbov

El azerbaiyano disputará la final con el armenio Aronián, vencedor del francés Vachier-Lagrave

Teimur Radyábov, durante la Copa del Mundo, que ganó, de 2019 en Janti Mansiisk (Rusia)
Teimur Radyábov, durante la Copa del Mundo, que ganó, de 2019 en Janti Mansiisk (Rusia)Maria Emeliánova/FIDE

Han pasado 17 años desde que Teimur Radyábov, quien tenía 16 entonces, cambió su estilo creativo y arriesgado para convertirse en una roca aburrida. Así llegó a ser el 4º del escalafón (2012), luego casi se retiró, pero en 2019 ganó la Copa del Mundo. Tras vapulear al ruso Danil Dúbov (3-1 y 2-0), el azerbaiyano disputará (sábado y domingo) la final del Airthings Masters (torneo rápido por internet en Chess24) contra el armenio Levón Aronián, vencedor del francés Maxime Vachier-Lagrave por 3-1 y 2-1.

“Mi estrategia en este duelo era plantear posiciones aburridas, porque a Danil le gusta atacar, y con frecuencia se pasa de agresivo, y eso me va bien. De hecho, él ya lo hizo con Magnus [Carlsen] en cuartos de final y le salió bien, porque Magnus no aprovechó sus oportunidades”, explicó Radyábov minutos después del letal 2-0 que le ponía en la final.

Ciertamente, el azerbaiyano sí ha sabido aprovechar las suyas, y con brillo, lo que no debería sorprender a nadie, porque de su inmenso talento no ha habido jamás duda alguna. Lo exhibió desde que era un niño prodigio, cuando ganaba medallas cada año en los Mundiales y Europeos de diferentes edades; por ejemplo, fue campeón de Europa sub 18 a los 12. Entonces también impresionaba por su aplomo y su vasta cultura general.

Aplicando los principios de las artes marciales -utilizar la fuerza del rival en tu favor-, Radyábov ha descolocado a Dúbov, no solo por su gran capacidad para jugar al contragolpe sino -aún más importante en las modalidades rápidas- por mantener la sangre fría de un desactivador de bombas cuando solo dispone de unos pocos segundos para su próxima jugada.

Levón Aronián, el pasado octubre, en el torneo Altibox Norway Chess de Stavanger (Noruega)
Levón Aronián, el pasado octubre, en el torneo Altibox Norway Chess de Stavanger (Noruega)Lennart Ootes/Chess24

El perfil del otro finalista es muy distinto. Aronián tuvo siempre, desde niño, un estilo universal y nunca dejó de ser un miembro de la élite tras llegar a ella, hace 15 años. Ha sido el 2º del mundo en muchas listas, y Carlsen admitió, en una conversación con EL PAÍS hacia 2015, que el armenio era el rival que más temía en un duelo por el título. Ahora, tras un año trágico por la muerte de su compañera y por la guerra de su país contra Azerbaiyán, Aronián vuelve a brillar a los 38 en el deporte que le permite huir mentalmente de sus desgracias.

Nadie esperaba esta final entre un azerbaiyano y un armenio cuyas relaciones personales siempre han sido correctas, aunque la prensa de ambos países cargue de tensión extradeportiva las partidas entre ambos. Los cuatro favoritos -Carlsen, Nakamura, So y Niepómniachi- cayeron en cuartos de final. Y el verdugo del campeón del mundo ha sido fulminado en semifinales por una roca intermitente que vuelve a brillar.

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