Marc Gasol: “Como jugador soy más exigente que como presidente”

El pívot y a la vez máximo mandatario del Bàsquet Girona habla sobre su carrera en la NBA y el proceso que le llevó a dejarla para liderar el proyecto en la segunda división española

Marc Gasol, el 25 de noviembre en el pabellón de Fontajau, en su presentación como jugador del Bàsquet Girona.
Marc Gasol, el 25 de noviembre en el pabellón de Fontajau, en su presentación como jugador del Bàsquet Girona.SERGI GERONES

Marc Gasol se multiplica para ejercer de presidente y desde hace un mes también jugador del Bàsquet Girona. A sus 36 años, después de 13 temporadas en la NBA y una brillante carrera con la selección española, el pívot barcelonés ha regresado a Girona, donde jugó dos años con el Akasvayu antes de irse a la NBA en 2008. Asume un proyecto inédito y muy personal en la LEB Oro, la segunda división española, con el firme propósito de “contribuir a que los jóvenes valores de la demarcación puedan desarrollar su talento y conseguir todo su potencial en Girona”. El club se ve perturbado estos días por varios casos de covid, que han obligado al equipo a confinarse y a aplazar su próximo partido ante el Lleida, por lo que la entrevista tuvo que realizarse por vídeo conferencia.

Pregunta. ¿Cuál es su ambición personal en este momento de su carrera?

Respuesta. Me mueven muchas cosas a la vez. No hay un solo motivo, o un solo hilo del que estirar. Es una combinación de factores. La alta competición o la élite no es lo que mueve ahora mismo mis decisiones. Hay varias cosas más, entre ellas obviamente la familia, un proyecto como el Bàsquet Girona, y una combinación de factores, de seguridad física después de una etapa en la que no pude invertir el tiempo que deseo para poder estar al máximo nivel. Es una acumulación de factores que al final te hacen decidir y ver que la mejor opción es la de Girona. Tal vez pierdes una parte de élite competitiva, pero ganas muchas otras cosas que te aporta el deporte.

P. ¿No es como si un Ferrari pasara de competir en la Fórmula 1 a la Fórmula 3.000?

R. No me gusta hablar de Ferrari porque es muy elitista. Es como si tienes un restaurante de tres estrellas, pero te apetece hacer algo más cercano, de sentimiento. Entiendo que puede sorprender dejar la élite, como hizo por ejemplo Dani García. Le dan una tercera estrella Michelin y dice, ‘bueno eso está muy bien, pero lo hemos de desmontar porque en este momento no es lo que me mueve’. Es un poco lo mismo. Se tiene que ver el contexto, después de haber estado 13 años en el primer nivel, de dos últimos años difíciles para todos. Soy un jugador profesional que le da mucha importancia a la estabilidad y a la familia y que, entre los Juegos y la burbuja NBA, ha pasado mucho tiempo fuera de casa y alejado de personas que son muy importantes para mí. Ahora mismo, entre que no puedo dar la mejor versión de mí mismo y el baloncesto de élite no me da la felicidad que me daba, vas cambiando de prioridades en la vida.

Soy observador y me he aprovechado de estar a la sombra de Pau

P. ¿Se ha planteado un modelo para el Bàsquet Girona. Podría servir el del Girona de fútbol o el del Villarreal?

R. Las realidades del fútbol y el baloncesto son totalmente diferentes. Uno de los espejos o referentes que tengo es Manresa, sobre todo por el sentimiento de comunidad que genera Manresa ciudad, cómo se identifican con ese proyecto. Me gusta el sentimiento que transmite, obviamente con la aportación personal mía y de Pau (su hermano es vicepresidente del club) y nuestra visión del mundo del deporte basada en nuestra experiencia. Vemos las ganas que tiene la gente, cómo nos empujan a mejorar. Es un modelo muy vivo, que está evolucionando de forma constante. Se necesita dedicación y tiempo.

P. Ocupan la 12ª posición de la tabla ¿Ve factible el ascenso a la Liga ACB?

R. Ahora mismo todavía estamos en un proceso de encontrarnos como equipo, de encontrar esa consistencia. Es un equipo joven, con muchos jugadores que son nuevos en la Liga. Todavía no sabemos cuál es nuestro techo. Tenemos también jugadores experimentados y ocho jugadores de aquí, algo que hace mucha ilusión. Estamos ahí, a uno o dos partidos de entrar en playoff. Es algo llamativo y que gusta mucho, pero debe ser acompañado por una consistencia y una estabilidad. Todavía estamos en un periodo de crecimiento y como club no sé todavía si estamos preparados. Para mí, lo que manda es lo que nos exijan los aficionados. Evolucionaremos según las demandas. Sin ellos nos empujan y nos hacen estar más arriba, estoy seguro que el club reaccionará.

P. Ha tomado ya alguna decisión dura como destituir al entrenador, Carles Marco.

R. Yo empodero mucho a la gente en sus cargos. Son los responsables porque al final son los que viven el día a día. Yo acabo decidiendo siempre, pero ellos proponen ciertos caminos y cuando me argumentan, si yo no tengo argumentos para cambiar su parecer, se decide. Más allá de las derrotas, que se acumulan y crean una dinámica de más tensión, el relevo se debió a que el grupo ya no estaba escuchando o interpretando el mensaje que daba y entonces tienes que cambiar el interlocutor. Seguramente muy injustamente los entrenadores son los primeros que saltan en estos casos, pero es la ley del deporte. Eso también me precipitó a mí a jugar antes de los previsto porque me sentí obviamente responsable de la situación del equipo en muchos ámbitos y sabía el empuje que podía dar si yo jugaba.

P. ¿Cómo es la relación con sus compañeros y el entrenador?

R. Mi labor como presidente es más separada del equipo. El director deportivo es el que lleva el tema deportivo y el entrenador el tema de pista. Al final, en la pista soy un jugador. Antes y después del partido soy jugador. Obviamente soy consciente que, por mucho que me cambie la gorra, me ven también como presidente. Como presidente soy más calmado. Como jugador soy bastante más exigente. Las pulsaciones son más altas y allí el que habla en partidos y entrenamientos, el que se pica y compite entre ellos y contra el otro equipo, es el Marc jugador no el Marc presidente.

Algunos creen que jugar en la NBA lo regalan. Aldama está en el buen camino

P. ¿Se arrepiente de haber dejado la NBA?

R. Fue una decisión mía 100%. La persona que gestiona todo desde allí sabe de mi situación y ahora mismo, por mucho que me llamen —porque prácticamente me llaman todos—, me es indiferente. No cambiaría nada.

P.¿Qué sabor de boca le dejó la etapa en Estados Unidos?

R. Muy positiva, y todas las etapas que viví allí, desde las más vistosas en que hubo muchos premios, a las que no fueron tan exitosas, y las más duras y difíciles. Porque al final todo es un aprendizaje, lo bueno y lo no tan bueno. Y salgo muy contento. No lo acabo de cerrar del todo ni mucho menos. Vivo mucho el día a día. Pero lo que estoy haciendo ahora es lo que quiero y estoy donde quiero estar porque tengo la libertad de poder hacerlo. Al final tenía esta posibilidad y era algo que quería probar. Llega un momento en que no sabes cuándo se puede acabar el baloncesto. Y quería estar cerca de los míos, cerca del club y liderarlo en la cancha.

P. ¿No está del todo cerrada la etapa de la NBA?

R. No. Ya dije al Girona que no sentía que venía a retirarme. Lo entendía como un proceso, y un paso más para ver dónde estoy y cómo me encuentro. Y a partir de aquí, ir evolucionando y ver hasta dónde llego. Y depende de donde llegue y cómo me encuentre, iré decidiendo en cada momento. Pero en este momento mi cabeza está en trabajar, ir mejorando y ver dónde llego.

P. ¿Cumplió sus expectativas en la NBA?

R. Íbamos allí con Cristina como una pareja de jóvenes a vivir una experiencia sin saber muy bien cómo nos podía ir. Pero si teníamos que probarlo en algún momento era entonces, cuando no teníamos una obligación contractual. Y dije, pues lo probamos. Memphis era una ciudad que conocíamos, mis padres todavía vivían allá y nos sentíamos cómodos, en una franquicia que también conocía bien y dije ¿por qué no? Íbamos con esas expectativas. Al resto no soy capaz todavía de ponerle el lazo o de reflexionar como ha sido todo, pero estoy muy contento, muy tranquilo. Cuando abres el cajón de los recuerdos es para estar muy orgulloso sobre todo de cómo has ido evolucionando como persona. Cada vez he sido un poco mejor y he pasado de ser un adolescente a un padre de familia que sigue intentando mejorar cada día.

Seguirá habiendo talento si apostamos por la base y los jóvenes de aquí

P. ¿Le ayudó la rivalidad que mantuvo con su hermano Pau cuando eran pequeños?

R. Sin duda. Te da una referencia. Al final todos necesitamos referencias u objetivos. No era un objetivo fijado conscientemente ni mucho menos. Pero tener a alguien tan cercano como Pau, haberlo visto cuando él iniciaba su camino en Estados Unidos... Yo siempre he sido muy observador y he tenido la suerte de estar mucho a la sombra de Pau. Me he aprovechado. He aprendido. Veía cómo funcionaba la gente en la pista y a su alrededor. Eso me evitó a mí un proceso de adaptación. Después tú cometes otros errores, tus propios errores, porque eres otra persona, pero a la hora de vivir en un equipo tenía la suerte de que no era una novedad para mí. Las oportunidades que se me han presentado las he intentado aprovechar al máximo, y he ido aprendiendo de mis errores. Está claro que tener un referente como Pau y tener esa emoción de jugar contra él y poderlo ganar, eso siempre te hace subir más. Después llegó un punto para que dejó de ser eso. Tú maduras más y ya no lo ves como algo tan impactante. Al principio lo ves con más nervios y luego lo vives de otra manera. Y te dices: ‘ostras somos dos hermanos que jugamos en la NBA y somos muy afortunados’. Con la madurez eres capaz de disfrutar de esos momentos.

P. ¿No se sintió a la sombra de Pau?

R. Pero me he aprovechado también. He sido muy observador. He aprendido. cuando los tomas por las razones que uno cree puedes vivir con sus consecuencias cuando no son tan positivas.

P. ¿Cómo ve la nueva etapa que se abre en el baloncesto español tras el final de la generación de oro y la retirada de jugadores como usted, Pau y Sergio Rodríguez?

R. Todo se complementaba muy bien. Ahora, será diferente. No sé cuál será el próximo momento. Seguirá su proceso. Talento hay muchísimo y seguirá habiéndolo si seguimos apostando por la base y el baloncesto de aquí. Ahora estamos viendo la cantidad de jugadores jóvenes que hay en el Barça. Pero si hubiera más como Sergi Martínez, que sean de aquí, todavía sería mejor. Pero eso pasa por apostar mucho antes. A los 17, 18, 19 años es muy difícil que salga un Pau o un Navarro. Eso no pasa porque sí. Todo en la vida pasa porque lo has intentado y trabajado y porque tienes una intención. Después, algunos llegan y otros no. Porque no es fácil que coincida la necesidad del primer equipo. Lo vemos con el fútbol también. Ahora estamos muy orgullosos porque vemos muchos jóvenes jugando. Pero eso viene de una necesidad. Tal vez hace diez años los teníamos igual de buenos y tuvieron que irse ¿por qué? porque el equipo no tenía esa necesidad. Esas coincidencias se transforman en oportunidades y se tienen que coger. O haces que pasen de manera consciente. Puede hacerlo un entrenador o un equipo como la Penya que lo hace de forma consciente. O te tienes que aprovechar de momentos en que el club tiene que apostar y vas a por todas.

P. ¿Qué le parece el camino emprendido por los hermanos Hernangómez, Garuba y Aldama, sin apenas minutos en la NBA?

R. Tenemos que valorar cada caso y controlar un poco las expectativas de cada uno. Ahora parece que jugar 15 minutos en la NBA lo regalen. Tiene mucho valor jugar 15 o 10 minutos, o estar empezando un camino como el que está haciendo Santi (Aldama), y lo sé porque tengo mucha relación con la gente de Memphis y están muy contentos con él. Hay que juzgar lo mínimo, sin comparar. Usman, Santi, Ricky, Juancho, Willy, todos los que están allí ahora mismo de por sí ya es un súper mérito. Porque jugar en la NBA ahora lo hemos normalizado, pero hace unos años parecía una utopía. Y tener un rol y formar parte de un equipo, y estos jugadores —Ricky aparte, claro— se están haciendo un lugar, intentando encontrar esa consistencia, que muchas veces se debe a la situación del equipo, que hará que vayan evolucionando o no.

P. ¿Ve a Aldama en la vía correcta para convertirse en un jugador de primera línea?

R. Está en un lugar muy bueno y en los minutos que ha jugado se le ha visto una evolución. Está haciendo un camino que tal vez no ha hecho mucha gente. Allá la gente está muy contenta, hablan muy bien de él. Estuve el otro día en Memphis, pude charlar con él y él también está contento. Tienen una muy buena estructura de trabajo con jugadores jóvenes que puede ser idónea para él.<NO1>Pueden ser positivas si evolucionan como ellas esperan.

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Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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