En el tenis, Estados Unidos busca campeón

El gigante histórico no logra un Grand Slam masculino desde 2003 pese a su ambicioso proyecto para generar figuras. Domina el ‘top-100’ de la ATP, pero desde Agassi y Roddick no registra un solo finalista

Djokovic y Brooksby se saludan en la red tras el partido de octavos en la central de Nueva York.
Djokovic y Brooksby se saludan en la red tras el partido de octavos en la central de Nueva York.John Minchillo (AP)

Lejos quedan ya esos tiempos en los que el tenis masculino de los Estados Unidos caminaba con paso altanero por el circuito. Tan lejos que exactamente han trascurrido 18 años sin que el país norteamericano haya conseguido registrar un solo campeón masculino en uno de los cuatro Grand Slams, y con escasas noticias de sus jugadores en otros territorios menos sinuosos del circuito. Muy poca cosa. Tampoco lo hará en este US Open que perfila sus rondas finales, una vez que Novak Djokovic redujo al joven Jenson Brooksby y se confirmó un dato que activa la luz roja en la Federación Estadounidense de Tenis (USTA): por primera vez en la historia, ningún tenista, hombre o mujer, figuran en los cuartos de su torneo.

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No se corresponde la ambición del gigante de la raqueta con los resultados, nostálgicos sus aficionados porque un año tras otro confían en el repunte y este no llega. Allá queda 2003, cuando Andre Agassi (Open de Australia, con 33 años) y Andy Roddick (US Open, con 21) levantaron los dos últimos grandes trofeos. Desde entonces, prácticamente un páramo. Muchísima producción, una inversión sin igual y las chicas tirando del carro. Agassi arañó la final de 2005 en Flushing Meadows y Roddick accedió tres veces a la de Wimbledon (2004, 2005 y 2009), pero desde que se retirase este último el país vive en un constante quiero y no puedo, en términos masculinos.

“Hay un claro progreso, pero, ¿será suficiente para acabar con la sequía?”, amanecía preguntándose la prensa estadounidense tras las derrotas de Brooksby, el gigantón Opelka y Shelby Rogers, apeada por la prometedora Emma Raducanu (18). Antes de que estas se produjeran, a lo largo del torneo los medios locales habían ido haciendo hincapié en la buena progresión de sus jugadores y en que el sofisticado programa nacional para impulsar su tenis va dando sus frutos. Los da, pero de momento insuficientes. La materia prima es buena, pero no se divisa a ningún representante que esté a la altura de otros jóvenes foráneos que ya apuntan alto y van dejando huellas en la élite profesional.

Es decir, la maquinaria funciona a pleno rendimiento. De hecho, Estados Unidos es el país que más jugadores (14) acumula entre los 100 mejores del listado de la ATP, por delante de España (10), Francia (10), Italia (9) o Australia (6); siete de ellos tienen, además, menos de 24 años, pero el mejor posicionado es el veterano John Isner, de 36 y localizado en el puesto 22. El perfil del resto responde, en varios casos, a una serie de promesas que han roto el cascarón a través del plan de base que impulsa desde hace años la USTA, apoyado en 1.250 institutos y universidades, 3.000 entrenadores y un volumen de 20.000 tenistas potenciales. Así irrumpieron de Brooksby (Universidad de Baylor, 20), Maxime Cressy (UCLA, 24), Mackenzie McDonald (UCLA, 26) o Steve Johnson (USC, 31).

Agassi sirve en el último partido de su carrera, en el US Open de 2006.
Agassi sirve en el último partido de su carrera, en el US Open de 2006.MIKE SEGAR (REUTERS)

Mientras, otros señalados como Taylor Fritz (23) o Jack Sock (28) no han respondido a las expectativas, y se confía en que Frances Tiafoe (23), Reilly Opelka (24) y especialmente Sebastian Korda (21), hijo del célebre Peter, puedan conceder alguna alegría a medio plazo.

“¿No te has planteado entrenar? Ahora tenemos buenos jugadores y les podrías ayudar”, le planteaban desde las redes sociales a Roddick, la última bandera masculina. El de Nebraska es uno de los seis números uno que ha tenido el país –de nuevo al frente, por encima de España, Suecia y Alemania (3)–, aunque su trascendencia esté lejos de la de Jim Courier o Michael Chang, y sobre todo de la de colosos como Jimmy Connors, John McEnroe, Agassi o Pete Sampras. No obstante, los aficionados añoran su gorra baja y sus zambombazos, y se consuelan con los réditos que han ido aportando sus jugadoras en la WTA.

El soporte de las mujeres

EE UU ha ido a lomos en las dos últimas décadas de los éxitos de Venus (41) y la poderosísima Serena Williams (40), cuya carrera está ya en fase crepuscular. Su último grande data de 2017 (Open de Australia) y hay que retroceder a 2014 para encontrar su última imagen triunfal en Nueva York, pero Sloane Stephens recogió el testigo en la edición de 2017 y el curso pasado, Sofia Kenin conquistó Melbourne. Si los hombres estadounidense prevalecen en el ranking de la ATP, las mujeres todavía más: 16 figuran entre las 100 primeras –Rusia (11) y República Checa (11) aprietan en la persecución– y la historia ilumina a ocho que alcanzaron el trono mundial, de Chris Evert a la propia Williams.

Sloane Stephens posa con el trofeo del US Open de 2017.
Sloane Stephens posa con el trofeo del US Open de 2017.JOHN G. MABANGLO (EFE)

En cualquier caso, en las oficinas de la USTA se tiran de los pelos. Todo es poco, de momento, para el país posee el récord de premios en la Copa Davis (32) y la Billie Jean King Cup (18). “Es frustrante. Es genial que haya 14 estadounidenses en el top-100, pero si miramos a Suiza, por ejemplo, tienen solo a dos y en su palmarés hay 23 grandes [20 de Roger Federer y tres de Stanislas Wawrinka]. Tenemos todos esos jugadores pero ni siquiera hay un finalista. Creo que es cuestión de tiempo que uno de nosotros se abra paso”, señaló Opelka tras caer eliminado.

“Hemos cometido muchos errores, todavía debemos mejorar muchas cosas y evolucionar”, transmitió esta semana el director general de desarrollo de jugadores de la USTA, Martin Blackman; “no hay magia, solo podemos seguir empujando y trabajando. Se trata de que nuestros tenistas tengan una mentalidad de crecimiento, de que quieran dar vueltas a cada piedra para descubrir cómo pueden mejorar”.

LEYLAH FERNANDEZ SIGUE SOÑANDO

Leylah Fernandez, of Canada, reacts after scoring a point against Elina Svitolina, of Ukraine, during the quarterfinals of the US Open tennis championships, Tuesday, Sept. 7, 2021, in New York. (AP Photo/Elise Amendola)
Leylah Fernandez, of Canada, reacts after scoring a point against Elina Svitolina, of Ukraine, during the quarterfinals of the US Open tennis championships, Tuesday, Sept. 7, 2021, in New York. (AP Photo/Elise Amendola)Elise Amendola (AP)

Por tercera edición consecutiva, el ruso Daniil Medvedev aparecerá en el cartel de las semifinales del grande neoyorquino, después de vencer este martes al neerlandés Botic van de Zandschulp por 6-3, 6-0, 4-6 y 7-5. Hasta ahora impoluto, el dos del mundo cedió su primera manga en el torneo, pero se adueñó de la victoria con autoridad.

 

De este modo, se medirá con el canadiense Félix Augger-Aliassime, que progresó por el abandono de Carlos Alcaraz cuando el primero dominaba por 6-3 y 3-1. El moscovita fue finalista en 2019 y esta temporada también se quedó a un paso del título en Melbourne; mientras, Aliassime debuta en unas semifinales de un Grand Slam.

 

En el cuadro masculino, también se configuró la primera semifinal, que enfrentará a la bielorrusa Aryna Sabalenka (6-1 y 6-4 a Barbora Krejcikova) con la canadiense Leylah Fernandez. Esta última, que el lunes cumplió 19 años, está siendo otra de las sensaciones del torneo, después de haber eliminado a Naomi Osaka o Angelique Kerber, entre otras. Esta vez superó a Elina Svitolina por 6-3, 3-6 y 7-6(5).

Consulta los Resultados de la jornada / Orden de juego del miércoles.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza

Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra.

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