El Retrovisor

El arte de los penaltis

A partir de octavos entra en danza esta fórmula de desempate que la Eurocopa adoptó en 1976, primera y última vez que el campeón se decidió por esta suerte

Casillas detiene el lanzamiento de penalti lanzado por el italiano De Rossi en los cuartos de final de la Eurocopa del 2008
Casillas detiene el lanzamiento de penalti lanzado por el italiano De Rossi en los cuartos de final de la Eurocopa del 2008

Los penaltis recuperan tendencia y copan la actualidad. Bien porque la selección española ha fallado los últimos cinco que ha lanzado, dos en esta Eurocopa (Gerard Moreno y Morata), bien porque a partir de los octavos de final los desenlaces de los partidos, en caso de empate en el tiempo reglamentario y en la prórroga, se decidirán por esta fórmula que tan poco gusta a los profesionales por su alto porcentaje de volatilidad, pero que con el paso de tiempo la FIFA y la UEFA han considerado con la mejor fórmula posible de desempate.

Atrás quedaron los tiempos del lanzamiento de moneda (semifinal Italia-URSS en 1968) y de repetición de la final a las 48 horas (Italia-Yugoslavia, también en 1968). En la Eurocopa de 1976 fue la primera vez que se adoptó este nuevo sistema con el buen tino de que el campeón se decidió desde el punto fatídico. Se dio el caso curioso de que las dos semifinales y la final de esa edición llegaron a la prórroga. Checoslovaquia acertó con los cinco lanzamientos, el último, ya universal, marcado por Panenka con un sello hasta entonces poco conocido. Por Alemania Federal falló Uli Hoeness el cuarto disparo. Fue la primera y última vez que el campeón se decidió así.

En las siguientes ediciones, se han dado hasta 18 tandas de penaltis en las fases finales. Seis semifinales se decidieron con esta suerte cada vez más entrenada y trabajada: España-Dinamarca (1984, 1-1/5-4); Dinamarca-Holanda (1992, 2-2/5-4); las dos de 1996, Alemania-Inglaterra (1-1/6-5) y República Checa-Francia (0-0/6-5); Italia-Holanda en 2000 (0-0/3-1) y España-Portugal en 2012 (0-0/4-2). En los cuartos de final otros nueve partidos acabaron resolviéndose en la tanda de penaltis. Completan la lista un partido de octavos de final y un encuentro para el tercer y cuarto puesto.

Italia es la selección que más veces, cinco, ha llegado a esta situación extrema. España, Holanda e Inglaterra acumulan cuatro; Checoslovaquia o Repúblia Checa, Alemania Federal o Alemania y Portugal, tres; Dinamarca, Francia y Polonia, dos; y Croacia, Suecia, Suiza y Turquía, una. Españoles y checos con tres triunfos han sido los más certeros e Inglaterra, Italia y Holanda, con tres derrotas, los más perjudicados. Checoslovaquia-República Checa tiene un 100 % de efectividad: ha marcado los 20 penaltis que ha lanzado.

Dos partidos tienen a bien haber protagonizado las tandas más largas con 18 lanzamientos. El Checoslovaquia-Italia, tercer y cuarto puesto de Italia 1980, con un 9-8. Y los cuartos de final de 2016 entre Alemania e Italia: 6-5. La más corta se dio en el Croacia-Turquía de cuartos de final de 2008. Siete remates para un resultado de 3-1 a favor de los otomanos.

España ha tenido que recurrir a los penaltis en cuatro Eurocopas. La primera en Francia 84. Semifinales contra Dinamarca. Tras el empate en el tiempo reglamentario y en la prórroga (1-1) los hombres de Muñoz hicieron pleno. Marcaron Santillana, Señor, Urquiaga, Víctor Muñoz y Sarabia. La segunda cita fue en la Eurocopa 96. Cuartos de final. Inglaterra-España. A los ingleses -única tanda ganada- le bastaron cuatro lanzamientos con acierto, mientras Hierro y Nadal fallaron el primero y el cuarto. Amor y Belsué sí acertaron.

En 2008, Suiza-Austria, España consiguió en la tanda de penaltis una victoria que le cambió el rumbo. Cuartos de final contra Italia (0-0). Villa, Cazorla, Senna y Cesc, el último y decisivo, transformaron sus remates. Güiza falló el suyo. Por su parte Casillas detuvo los lanzamientos de De Rossi y Di Natale.

La cuarta experiencia también fue positiva para la selección. Cuatro años después, en las semifinales contra Portugal (0-0), se repitió la historia. Iker detuvo dos y Cesc materializó el último. Por el camino, Sergio Ramos encogió el corazón patrio con su lanzamiento, el cuarto, a lo Panenka. El error de Alves dejó a Cristiano Ronaldo sin lanzar el quinto penalti para el que se había reservado.

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