FINAL FOUR DE LA EUROLIGA

El Barça y el sello NBA para volver a la final

El proyecto azulgrana ha prosperado con siete exjugadores de la Liga estadounidense y persigue su tercera corona europea este domingo ante el Efes

Higgins y Mirotic celebran una canasta ante el Armani Milán en la semifinal de la Euroliga en Colonia.
Higgins y Mirotic celebran una canasta ante el Armani Milán en la semifinal de la Euroliga en Colonia.THILO SCHMUELGEN / Reuters

El Barcelona culminará una larga travesía cuando suba al escenario que no pisaba desde que conquistó su segunda Euroliga en 2010. El equipo azulgrana afronta la final ante el Anadolu Efes turco este domingo en el Lanxess de Colonia (20.30, DAZN) haciendo valer el ambicioso cambio de política que emprendió con el sorprendente fichaje de Mirotic en julio de 2019. La llegada al Palau del ala-pívot de 30 años invirtió el sentido del flujo de destacados jugadores azulgrana. La tendencia a emigrar a Estados Unidos ha continuado esta temporada en otros equipos. Campazzo (Denver), Deck (Oklahoma City), Vildoza (Knicks) y Mike James (Brooklyn) empezaron la campaña en Europa y ahora compiten allá.

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Los gestores del Barcelona vieron con impotencia y la única compensación del cobro de unas cláusulas económicas —”insuficientes e insatisfactorias”, aseguran— cómo se marcharon jugadores como Ricky Rubio, Satoransky, Abrines, Hezonja, Kurucs… Y es probable que Bolmaro, a sus 20 años, se incorpore pronto a Minnesota. “Nos tenemos que blindar para que aquellos jugadores que se nos van a la NBA cuando regresen a Europa vuelvan al Barça. Tenemos que encontrar un marco de protección junto a la Euroliga”, aseguraba ya en 2016 Albert Soler, el director de las secciones del Barcelona.

La llegada de Mirotic supuso un golpe de audacia. En su caso, se combinó su propia voluntad y una buena oferta económica, aunque lejos de los 45 millones de dólares por tres años que le ofrecía Utah Jazz. Su llegada, procedente de Milwaukee, coincidió con el regreso de Abrines de Oklahoma City y el fichaje de Higgins, que antes de ganar la Euroliga con el CSKA, jugó dos temporadas en la NBA, hasta que su propio padre, director deportivo de Charlotte, lo descartó en 2013.

Siete jugadores de la plantilla que dirige Saras Jasikevicius han jugado en la NBA, entre ellos los que formaron en el quinteto inicial de la semifinal ante el Milán. El base griego Calathes jugó con Memphis durante dos temporadas, hasta 2015. Además de Higgins, Abrines y Mirotic, también Davies compitió en la liga estadounidense durante una temporada y media con los Sixers y con Brooklyn en 2015. A ellos hay que añadir a Claver, jugador de Portland desde 2012 hasta 2015, y a Pau Gasol, que regresó en abril después de triunfar y ganar dos anillos durante las 20 temporadas que jugó en Estados Unidos.

Muchos de los jugadores que vuelven de la NBA lideran con éxito o desempeñan papeles relevantes en equipos europeos. Lo certificó el Real Madrid cuando fichó a Ayón procedente de Atlanta en 2014, después de que el mexicano llegara a un acuerdo con el Barcelona, que poseía sus derechos en Europa. También le dio buen resultado su apuesta por el argentino Nocioni después de cerrar con los Sixers su etapa estadounidense en 2021. Igualmente exitosa ha sido la vuelta, en 2017, del pívot caboverdiano Edy Tavares tras pasar por Atlanta y Cleveland. Sergio Rodríguez, después de sus dos etapas en la NBA, triunfó con el Real Madrid, luego con el CSKA y ahora sigue a un gran nivel con el Milán. Mirotic explica que en Estados Unidos su repertorio como jugador estaba más limitado que en Europa: “No me sentía bien aprovechado. Sabía que la vuelta suponía que iba a tener más liderazgo y era lo que buscaba”.


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