Ronaldo y el desencanto en el Valladolid, el juez de la Liga

Para ganar el título, el Atlético necesita ganar al Pucela, casi descendido y presidido por el exjugador del Madrid, a quien la afición local acusa de desconectarse del club

Ronaldo y el actor Bruno Gagliasso, en Formentera, en una imagen difundida por el actor brasileño.
Ronaldo y el actor Bruno Gagliasso, en Formentera, en una imagen difundida por el actor brasileño.

En medio del pulso por la Liga que el Atlético y el Real Madrid han estirado hasta el último día, aparece Ronaldo, leyenda blanca, máximo accionista y presidente del Valladolid, el rival de los rojiblancos en la última jornada del sábado. Si el Atlético quiere el título sin depender de lo que haga el Madrid contra el Villarreal, debe vencer en Zorrilla. Un empate o una derrota permitirían a los blancos llevarse el título si suman sus tres puntos en el Di Stéfano. En cierto modo, Zidane y Ronaldo comparten destino, como de galácticos. Aunque sus clubes se encuentren hoy muy alejados: el francés aún puede atrapar su segunda Liga seguida; el brasileño necesita una carambola triple para no descender.

El idilio de Ronaldo con el Valladolid se sitúa en su punto más bajo. El equipo perdió el domingo en Anoeta contra la Real Sociedad (4-1), y al llegar a Pucela la expedición se encontró una pancarta en la fachada del estadio que señalaba al presidente: “Ronaldo culpable”. Él no lo vio. Ni había estado en San Sebastián ni había viajado con el equipo. Lo primero que se supo de él después de la derrota en un partido decisivo para las opciones de permanencia fue al día siguiente, a través del Instagram de Bruno Gagliasso: el actor brasileño publicó un breve vídeo en bucle en el que brinda con el exfutbolista a bordo de una embarcación que flota frente a la isla de Formentera.

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El presidente de la federación de peñas del Valladolid, José Antonio Pérez, pone voz al descontento de la afición: “Él puede estar en un yate, o hacer lo que quiera, pero no creo que sea el momento de una fotografía así”, dice. Varias personas cercanas al club reconocen en privado que entienden el enfado extendido en la ciudad.

El director de gabinete de presidencia, David Espinar, rebaja la relevancia a la imagen respecto del conjunto: “Él se sigue comportando como desde el principio. No ha cambiado nada su compromiso, ni sus ganas. Sigue encima del día a día del mismo modo. Sigue sufriendo mucho”, afirma.

Sin embargo, según el presidente de las peñas, para los aficionados sí ha cambiado mucho desde aquellos instantes iniciales de enamoramiento, cuando Ronaldo llegó a Valladolid en septiembre de 2018, después de comprar el 51% de las acciones por 21 millones de euros. Al terminar la presentación del acuerdo en el Ayuntamiento, el exfutbolista y el alcalde fueron caminando a un restaurante y necesitaron que la policía local les abriera paso entre el millar de aficionados que salió a la calle. Pérez, que también estuvo en aquella comida, tan ilusionante, resume el desencanto: “Ha dejado morir al equipo”, sostiene. Se refiere a un reproche muy extendido en la ciudad por la falta de intervención del exfutbolista, por ejemplo cambiando al entrenador, Sergio González. Solo han ganado uno de los últimos 20 partidos. La crónica del partido de la Real de El Norte de Castilla insistía en la queja: “El proyecto de Ronaldo se resquebraja en lo deportivo, sin que el presidente y máximo accionista haya hecho nada por detener la sangría”. Espinar explica que el presidente “entendía que el entrenador debía seguir hasta el final de la temporada”.

Pero poco se sabe de Ronaldo a través de sus palabras o de sus redes, como dice Pérez: “No habla, no se sabe lo que piensa. Antes había más relación, se le veía por aquí. Pero desde enero se ha desconectado. Después de una rueda de prensa en la que le dieron mucha caña”. En una comparecencia el pasado diciembre, se le vio incómodo con algunas cuestiones sobre la procedencia de parte del dinero con el que había comprado el club. “Paso de tus preguntas”, terminó por decir, después de insistir en que había adquirido las acciones con sus fondos, sin recurrir a préstamos, y que pretendía seguir con el club al menos tres o cuatro años más.

Aquello y el posterior mutismo del máximo accionista no ha tranquilizado a los aficionados, según Pérez: “No sabemos si va a vender, o qué quiere hacer. Es peor no saber. La gente está preocupada”, apunta. Sin embargo, Espinar no atisba cambios ni siquiera si el Valladolid desciende: “Conociéndole, me extrañaría”, subraya sobre una posible venta.

Carambola de salvación

Antes de eso, al Valladolid le queda una pequeña posibilidad de seguir otro año en Primera: si vence al Atlético, el Huesca pierde contra el Valencia y el Elche no gana al Athletic.

En cualquier caso, todo empieza con el Valladolid, en una delicada situación institucional y deportiva tras una dolorosísima derrota en San Sebastián que resumió el lunes Joaquín, uno de los centrales: “Después del 4-0 en media hora, había gente que tenía angustia, ganas de llorar en el campo”, dijo. “Fueron unas sensaciones muy, muy malas, que nunca he tenido en un campo”. Ayer Kiko Olivas, otro central, quiso mostrar esperanza: “Sigo agarrándome a esa posibilidad. Sigo pensando que algo bueno nos tiene que pasar”, dijo. Sergio tampoco se rinde, y como en los días felices del ascenso, sigue reproduciendo en el vestuario antes de los partidos la canción Eye of the Tiger, de la banda sonora de Rocky.

De Ronaldo, que el sábado sí prevé ir a Zorrilla, sigue sin saberse nada de manera directa. A ninguna de las fuentes consultadas en el club le constaba este miércoles que hubiera hablado con el entrenador o con los jugadores desde el domingo. A la afición, según Pérez, apenas le quedan ganas ni de rebelarse. El alcalde, Óscar Puente, lanzó una advertencia sobre las concentraciones de aficionados el sábado cerca del estadio. Pero dirigida a los del Atlético.

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Sobre la firma

David Álvarez

Redactor que cubre la información del Real Madrid en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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