BÁDMINTON

Carolina Marín gana su quinto Europeo seguido

La onubense de 27 años derrota a la danesa Line Christophersen (21-13; 21-18) tras estar parada y en aislamiento en los últimos 14 días por contacto estrecho con positivos por covid

Carolina Marin durante la final del Europeo en Kiev.
Carolina Marin durante la final del Europeo en Kiev.SERGEY DOLZHENKO / EFE

Carolina Marín ha ganado este domingo en Kiev (Ucrania) su quinto Europeo de bádminton seguido. Lo ha hecho en 37 minutos tras derrotar a la joven danesa de 21 años Line Christophersen (número 37 del mundo) por 21-13 y 21-18. “Venga Carol, venga”, se decía a sí misma en la parte final del segundo set cuando estaba cometiendo algunos errores no forzados que le impedían cerrar el partido.

“¡Más agresiva en el tercer golpeo!”, le pedía Fernando Rivas, su técnico, en los descansos. Agresiva, rápida de raqueta, piernas y cabeza, Marín no concedió opciones a su rival. Y eso que llevaba 14 días parada, sin poder tocar raqueta ni volante. La selección de bádminton tuvo seis positivos por covid, por lo que la vigente campeona olímpica se tuvo que poner en aislamiento durante dos semanas, como ordenan los protocolos de Sanidad en caso de ser contacto estrecho.

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Y, sin embargo, nada parece afectar a Marín desde que volvió de la lesión de cruzado y desde que superó los peores meses –a nivel anímico- tras el fallecimiento de su padre en verano del año pasado. Este 2021 ha ganado tres de los cuatro torneos disputados y sigue sumando puntos para ser cabeza de serie en el sorteo de los Juegos, fundamental para evitar a las mejores jugadoras en las rondas previas.

De aquí a Tokio (23 de julio, 8 de agosto), está inscrita en tres torneos más: el máster de Huelva, y dos torneos en Malasia y Singapur. La organización decidirá en función de cómo evolucione la pandemia; ahora mismo Marín está cuarta en el ranking, a unos 1.000 puntos de la segunda.

“Ha sido otro contratiempo”

“Tres semanas antes de venir aquí nos hemos tenido que aislar durante 14 días... hemos podido tocar un poco de volante… pero no sabíamos si íbamos a venir a Kiev. No queríamos exponer a Carol a una lesión después de dos semanas parada. Nos podemos dar con un canto en los dientes por haber ganado el Europeo, no veníamos ni al 50%”, explica al otro lado del teléfono Fernando Rivas, su técnico, mientras prepara la maleta para volver a España. Tienen el avión esta madrugada. Dice que estas dos semanas les han recordado el confinamiento de marzo y abril del año pasado.

“Ha hecho lo que ha podido y con lo que tenía. Como el año pasado. Le llevé material a casa, ella tiene gomas, pesas y se ha montado una especie de gimnasio en casa. Tiene espacio para hacer circuitos. Todo lo que ha podido hacer, ha hecho. Con doble sesión y supervisada online por Guillermo [Sánchez, el preparador físico] y por mí”, añade Rivas. Faltan menos de tres meses para los Juegos de Tokio y es imposible (debido a todos los contratiempos de la pandemia) comparar cómo está Carolina Marín ahora con respecto a los meses previos a los Juegos de Río, donde consiguió el oro.

“A Carol la veo bien, enchufada, en el entrenamiento bien. Pero hay cosas ajenas a nosotros que nos han hecho parar cuando empezamos a entonar. Este aislamiento nos afectó porque en el camino teníamos el Europeo, pero además habíamos empezado a hacer cambios dirigidos a los Juegos que se han parado. El sábado Carolina en semifinales me decía: tengo la sensación de que estoy pensando mucho en lo que tengo que hacer. Ha habido una especie de impasse en su preparación que ha hecho que tenga que pensar demasiado lo que tiene que hacer en la pista. Con el peligro que eso tiene. Ya no sólo por el riesgo de lesión, sino también a nivel mental”, analiza Rivas. “Menos mal que hay confianza, que tenemos una manera de funcionar y somos capaces de darle sentido a todas esas sensaciones que ha tenido a lo largo del torneo. Pudimos entender que no hay que vivir en el mundo de las sensaciones, sino que hay que vivir en el mundo de la realidad. Y este domingo [en el partido] ha sido mucho más lógico”.

“Felicidades, mamá. Te quiero”, dijo a cámara la onubense de 27 años mientras celebraba su quinto título europeo seguido; se ha jugado precisamente en el Día de la Madre. 20 años tenía Marín en Kazán cuando en 2014 consiguió su primer Campeonato de Europa. Ya entonces decía, cuando le preguntaban, que lo mejor de su juego es la “parte mental” y que cuando se mira al espejo ve siempre a Rafael Nadal, su ídolo, porque ella también tiene un enorme “carácter competitivo, la misma garra”.

Su progresión apuntaba a lo más alto; de eso estaban convencidos los técnicos. Al entonces presidente de la Federación, David Cabello, le preguntaron después de ese primer Europeo si era posible en una medalla de Marín en los Juegos de Río 2016. “Por edad y planificación el objetivo de Carolina debería ser en los Juegos de 2020. No hay que acelerar el proceso porque el trabajo está siendo meticuloso…”. El proceso se aceleró solo. En Río llegó el oro y de repetirlo en Tokio, Marín se convertiría en la mejor jugadora de bádminton de la historia.

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