TENIS | CONDE DE GODÓ

Nadal se concede una tregua

El balear apea a Norrie (6-1 y 6-4) y aborda sus primeras semifinales del curso, contra Carreño (6-4, 3-6 y 7-5 a Schwartzman). El precoz Sinner y Tsitsipas, lanzado, pugnarán por la otra plaza en la final

Nadal observa la pelota durante el partido contra Norrie en Barcelona.
Nadal observa la pelota durante el partido contra Norrie en Barcelona.JOSEP LAGO / AFP

Tras varios días con el cielo encapotado, Barcelona contó con el sol para la festividad de Sant Jordi y con él, vino una tregua. Después de dos apariciones en las que prevalecieron las dudas sobre las certezas, Rafael Nadal se regaló una tregua y enfiló las semifinales del Godó con una victoria solvente (6-1 y 6-4, en 1h 34m) sobre el británico Cameron Norrie, que propuso una tímida resistencia en una tarde sin adornos, pero también sin resbalones. Es decir, buenas noticias. De menos a más, el mallorquín sigue en busca de un salto que se hace esperar, y que tal vez podría producirse este sábado, frente a Pablo Carreño (6-4, 3-6 y 7-5 a Diego Schwartzman).

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Mientras tanto, una jornada plácida frente a un adversario inofensivo. Propicia para seguir acumulando buenas sensaciones, pero insuficiente para extraer conclusiones fidedignas. Instalado en el 58º puesto de la ATP, el zurdo Norrie apenas pudo hacerle cosquillas a Nadal, que sin necesidad de apretar el acelerador ni de ofrecer un plus, dedujo que era el día ideal para ahorrarse algo de tiempo y abreviar. De esta forma, se situó a solo dos escalones de su duodécimo título en Barcelona, donde todavía se aguarda un giro de tuerca del balear.

Aunque el pulso arrancó al ralentí, liquidó el primer parcial sin sobresaltos y el segundo con un punto más de exigencia, porque el juego de ambos ganó temperatura y del posible 5-2 se pasó a una situación que Nadal supo abortar con jerarquía. Cedió el servicio y se hizo un pequeño nudo (4-4) que deshizo de inmediato, contundente en la respuesta. Ahí se terminó el picante, nada más. En todo caso, no hubo mayor susto. Otro rival zurdo a la lona y son ya 18 consecutivos; en total, 108 triunfos y solo 15 derrotas. Y eso que, dicen por ahí, osados algunos, se le atragantan.

Después de dos desfiles espinosos, contra Ilya Ivashka y Kei Nishikori, el campeón de 20 grandes ejerció con solidez. A diferencia de los dos compromisos previos, no ofreció grietas y continuó testando sus golpes y su físico, ya con un punto más de chispa. Incrustó un paralelo maravilloso en el ángulo, desde el muro, y se llevó otra cucharada de confianza a la boca con la esperanza de que los días y los partidos le acerquen a la mejor versión de sí mismo. Queda trecho, un trecho grande. De momento, Nadal sigue girando el molino, erre que erre. Por ahí no le pillarán. Así que, mientras tanto, la dulce rutina de progresar sobre la tierra.

“No me hago exámenes diarios”

Nada más cerrar el partido con un derechazo, giró el cuello en dirección a su box y dio una orden clara a los miembros de su equipo: “¡Nos vamos a la pista 2!”. Del dicho al hecho, y después el turno de atención a los medios. “Quería soltar un poco el cuerpo”; afirmó el de Manacor, de 34 años; “estoy en un proceso de mejora diario, intentando encontrar el nivel que queremos cuanto antes. El segundo set fue más embarullado y me sentía bien para soltar el brazo antes de irme a casa. No es la primera vez que lo hago”.

Estas son las primeras semifinales de Nadal esta temporada, en la que solo ha disputado tres torneos y 11 partidos. “Cada día es un día nuevo, cada día empiezas de cero. He sido capaz de ganar y ahora quiero vivir estas semifinales, que son una buena noticia. No me hago exámenes diarios, vengo de una época sin competir. Tengo que hacer el trabajo diario para estar lo mejor posible, y hoy he estado más cómodo”, añadió el número tres del mundo, que recuperaría el segundo puesto del ranking, en detrimento de Daniil Medvedev, si mañana consigue elevar el trofeo en el club que le vio dispararse hacia el infinito.

Es el mismo marco en el que se forjó Carreño, que este viernes sorteó un farragoso duelo con Schwartzman tras 2h 33m, cuando la noche ya envolvía a Barcelona. En el cara a cara entre el asturiano y Nadal, el histórico refleja un 7-0 categórico a favor del mallorquín, que no ha concedido un solo set en los cuatro enfrentamientos entre ambos sobre arcilla.

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