COPA DEL REY

El Cornellà, la cantera que rechazó al inversor

El modesto club, donde se formaron jugadores como Jordi Alba, descartó un fondo árabe por no cambiar su filosofía

El Cornellà festeja el triunfo frente al Atlético.
El Cornellà festeja el triunfo frente al Atlético.Quality Sport Images / EL PAÍS

En la final del Campeonato Infantil de Cataluña en 2013, el Barcelona se enfrentó al Cornellà. Se decidió en la tanda de penaltis y el gol de la victoria lo marcó Ramón, el portero del cuadro del Baix Llobregat. El arquero no olvidó aquella tarde, como tampoco olvidará el duelo de hoy entre los equipos mayores del Cornellà, donde juega, y el Barça. Un clásico de niños ahora en la Copa del Rey. Mingueza e Iñaki Peña, miembros de la plantilla de Koeman, también jugaron aquel día. Y Riqui Puig y Araújo visitaron el año pasado con el filial el campo del Cornellà (2-2).

En las últimas tres temporadas, al Cornellà se le frustró el ascenso a Segunda A, todas en el playoff. Este año han eliminado al Atlético en la Copa y ahora les espera otro gordo, aunque el premio no será económico. En 2014, cuando jugó contra el Madrid, el Cornellà recaudó 400.000 euros en la ida en el RCDE Stadium, el estadio vecino, a 100 metros de distancia. “Había 30.000 personas ante el Madrid. Como ahora jugamos sin público, en estos dos partidos, contra el Atlético y el Barça, dejamos de percibir unos 600.000 euros. Más de la mitad de nuestro presupuesto”, cuenta Alejandro Talavera, el presidente. La mayoría de los ingresos provienen de los derechos de formación. Jugadores como Jordi Alba (Barcelona), Keita Baldé (Mónaco) y Víctor Ruiz (Besiktas) pasaron por su fútbol base. “Cada año el Barça se lleva siete u ocho jugadores. El Espanyol, también”, asegura Andrés Manzano, director deportivo del club. “Tiene una de las mejores canteras. Su secreto es que en todo momento te tratan como si fueras profesional y puedes contar con todas las personas del club”, dice Ilie Sánchez, que juega en la MLS y pasó por el Barça, el Elche y el Múnich 1860. “Cada club tiene su filosofía, la nuestra no se inicia a partir de un sistema de juego sino que se intenta mejorar a cada jugador”, dice Manzano. Esta temporada, como consecuencia de la pandemia, solo están compitiendo los juveniles, que dependen de la RFEF; el resto de categorías, vinculadas a la Federación Catalana, todavía no se han reanudado. El Cornellà, la campaña pasada, ganó siete títulos en el fútbol base. “Es una cuestión de estadísticas, el Cornellà siempre pelea con el Barça y el Espanyol”, concluye Sánchez.

El Barcelona tiene cerca de 300 jugadores en la cantera y una inversión de 32 millones, por los 185 futbolistas y siete millones de presupuesto del Espanyol. La cantera del Cornellà cuenta con 250 futbolistas, a los que hay que sumarle a los de Fundación, que acoge cerca de 800 niños más. “Yo era uno de esos niños que pasó en la escuela. Era extremo izquierdo, pero jugaba tan pegado a la raya que a veces terminaba en el banquillo”, bromea el periodista Jordi Évole, ciudadano ilustre de Cornellà. “Como ayuntamiento no le damos ayuda económica”, explica Enrique Vanacloy, regidor de deportes de Cornellà. “Pero”, añade, “reconocemos el trabajo que hace. Interviene en temas de solidaridad, tiene equipos de fútbol femenino. Es una labor importante de cara a la ciudad y un espejo para los niños y las niñas de Cornellà”.

“Nos podemos poner románticos y analizarlo desde el punto de vista del sentido de pertenencia. Hay una vinculación entre el equipo y la ciudad. Antiguamente, el campo estaba en el medio de la ciudad, un simbolismo de la unión de la gente de Cornellà de toda la vida con la que había llegado con la inmigración. Históricamente se han ligado muy bien las diferentes culturas. Antes pasaba con las personas que llegaban del resto de España y hoy con los que vienen de América Latina y Marruecos. La gente se supo poner en el lugar del otro: si en el pasado fui yo el que emigré, en el presente entiendo a los que emigran”, analiza Évole.

“Soy de Cornellà y hace 25 años que estoy en club, han pasado tantos jugadores de la ciudad por el club que a veces me saluda gente por la calle y me desean suerte para el domingo y yo no sé quiénes son”, explica Manzano. Un vínculo entre el club y la ciudad que en los despachos del Cornellà optaron por fortalecer tras rechazar la oferta de un grupo inversor, que implicaba cambiar su modelo de formativo, es decir, modelo de negocio. “Hay más de 50 futbolistas que pasaron por nuestro equipo que hoy están en el fútbol profesional o filiales. A media que estos jugadores van creciendo, el Cornellà obtiene recursos. Rechazamos a un fondo árabe porque nos obligaba a cambiar nuestra filosofía de fútbol base. Nosotros nos basamos en el rendimiento como medida de quién juega o no”, revela Manzano. A cambio, realizaron un acuerdo con el Birmingham, de la Championship. “Es una colaboración en la parte deportiva, en la formación de los chicos. Hacemos intercambios para que los chicos puedan vivir la experiencia del fútbol inglés y viceversa”, explica Manzano. En 2019, Jude Bellingham, fichado el pasado julio por el Dortmund a cambio de 29 millones, estuvo 10 días trabajando con el Cornellà. El cuadro inglés también les ha cedido a dos jugadores: Agus Medina e Ivan Guzmán. Seguramente, estarán ante el Barça. También el portero Ramón, que como Mingueza, Iñaki Peña, Araújo y Riqui Puig, saben lo que es jugar un clásico del fútbol base catalán.

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