RALLY DAKAR | ETAPA 12

Stéphane Peterhansel logra su 14º Dakar 30 años después del primero

La calma del francés se impone en coches ante la velocidad de Al-Attiyah y los errores de Sainz. El de Mini suma su octavo triunfo en la categoría, que se suma a los seis obtenidos en moto

Stephane Peterhansel celebra su victoria en el Rally Dakar aupado por sus rivales, Al-Attiyah y Sainz.
Stephane Peterhansel celebra su victoria en el Rally Dakar aupado por sus rivales, Al-Attiyah y Sainz.FRANCK FIFE / AFP

Si a Stéphane Peterhansel (Échenoz-la-Méline, Francia; 55 años) se le apoda Monsieur Dakar es por algo. No solo por los títulos que acumula: seis en moto y ocho (con el de este 2021) en la categoría de coches; sino, especialmente, por entender la competición mejor que nadie. Nunca pierde los nervios el francés. Ni los pinchazos, que también los sufre, ni los problemas con la navegación, tan presentes en esta edición, han alterado su inquietante calma. Asume la derrota con tanta elegancia como ve venir la victoria. Quizá sea eso lo que más desespera a sus rivales. Rivales ya míticos, como él, pura leyenda de la carrera. Nasser Al-Attiyah (Toyota), temido en las dunas, o Carlos Sainz (Mini), veloz y ambicioso, son quizá más punzantes que Peterhansel (Mini). Pero erran más. Y así se van alternando como reyes de un Rally Dakar que no encuentra alternativas a los tres “abuelitos”, como les llama con cariño el director del Rally, David Castera.

En este 2021 el francés, siempre fiable, como su Mini del equipo X-Raid, siempre en la retaguardia, se benefició de dos errores garrafales en la navegación del equipo español integrado por Sainz y su copiloto Lucas Cruz, campeones en 2020, descartados de la pelea por la victoria al inicio de esta segunda semana de competición. A partir de entonces Peterhansel, que se adjudicó solo una etapa, la temida etapa nueve, se concentró en no perder de vista al catarí, siempre al ataque, tratando de arañar minutos al reloj en cada kilómetro, dispuesto a provocar el fallo de su rival. Pero Monsieur Dakar apenas falla. De hecho, pese a no rivalizar en victorias de etapa ni con Al-Attiyah, que ganó cinco, ni con Sainz, que sumó la tercera este viernes, el de Mini apenas se bajó del podio día sí día también. Su constancia es un valor extra.

Y si no falló en 11 etapas no lo iba a hacer tampoco en la última: 202 kilómetros entre Yanbu y Yedda, hacia donde partía con más de 15 minutos de ventaja en la general. Demasiado tiempo para recortar en tan pocos kilómetros y durante la especial más suavecita de una carrera con mucha navegación y especialmente rápida. “Fue una carrera muy dura y con mucha presión al defender el liderato, que es cuando sientes que eres tú el que tienes todo que perder. Hicimos un Dakar muy preciso, sin grandes errores, esa ha sido la clave de este año”, concedió el ganador.

Fue Sainz quien se llevó la 12ª especial, pero el protagonista del día fue Peterhansel: tercero en la etapa, a poco más de dos minutos del español y a unos pocos segundos de Al-Attiyah, que lo intentó hasta los últimos metros. El podio final se lo reparten también entre los tres, con el madrileño al cierre de un top 3 cuya sana rivalidad será recordada siempre, cuando llegue el día en que pilotos más jóvenes tomen el testigo.

“Estoy contento a medias, contento por el podio y por la velocidad, no tanto por el trabajo que hicimos Lucas y yo. No entendimos muy bien la navegación ni el libro de ruta. Y lo pagamos caro. Contento también por el equipo y por Stéphane, que ha hecho un rally fantástico. Se merece la victoria más que nadie”, declaraba el español al ceder la corona de campeón a su compañero de equipo.


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