BALONCESTO

Anna Cruz dice basta: “A la familia no se la trata así”

La jugadora barcelonesa, de 34 años, campeona de la WNBA y 158 veces internacional, anuncia su adiós a la selección española con reproches velados al entrenador, Lucas Mondelo

Anna Cruz, celebra la canasta ganadora ante Turquía en los cuartos de los Juegos de Río 2016.
Anna Cruz, celebra la canasta ganadora ante Turquía en los cuartos de los Juegos de Río 2016.Servicio Ilustrado (Automático) / Europa Press

Hace apenas un mes Anna Cruz explicó que dejaba el Araski vitoriano, equipo por el que había fichado en verano, porque quería “ser feliz”. “No sé cuánto baloncesto me queda en el cuerpo, pero no quería seguir así ni acabar así. Quiero tener buenas sensaciones en la pista. Y quiero ser feliz jugando”, recalcó ese día. Era solo el primer paso en su toma de decisiones en plena madurez deportiva. La jugadora barcelonesa, de 34 años, campeona de la WNBA en 2015 y 158 veces internacional, anunció este lunes su adiós a la selección española con reproches velados al entrenador, Lucas Mondelo. “Hoy decido poner punto y final a mi etapa en la selección. Se me hace muy complicado lidiar en el día a día con ciertas cosas que no se ajustan a lo que yo entiendo con la profesionalidad de este deporte: respeto y dignidad hacia unas profesionales que llevan una exitosa carrera a sus espaldas”, relata Cruz en el duro comunicado en el que explicó su marcha. La concentración de noviembre en L’Alquería, en Valencia, preparatoria para el doble reto de 2021, en el que la selección afrontará el Europeo en Valencia y los Juegos de Tokio de forma consecutiva, fue el último viaje de Cruz con España.

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“Con 34 años, y mucho vivido ya, creo totalmente innecesario seguir tolerando actos que van contra mis principios y, antes de que todo lo vivido se vuelva amargo, prefiero separar nuestros caminos. Yo también tengo poder, el poder de decidir para quién trabajo y para quién no”, prosigue Cruz en su texto, en el que, sin mencionarlo, señala directamente al seleccionador por lo que entiende es una falta de tacto y sensibilidad con las artífices de la exitosa trayectoria de un equipo que ha conquistado siete medallas consecutivas (tres oros, dos platas y dos bronces) entre 2013 y 2019. “(…) Es el momento de poner fin a esta situación y decir adiós, con la cabeza bien alta sabiendo que he dado siempre todo por este equipo que en su día fue mi familia y que va a dejar de serlo porque entiendo que a la familia no se la trata así. Es una pena que el liderazgo de este equipo no se haya gestionado de una manera coherente y se utilice, en ocasiones, para hacer daño a gente que más de una vez le ha sacado las castañas del fuego”, explica Cruz, artífice de las dos canastas más providenciales de este ciclo ganador —en los cuartos del Europeo de 2015 y de los Juegos de Río 2016 ante Montenegro y Turquía respectivamente— para seguir agarradas al podio.

La falta de reconocimiento a alguna de las jugadoras más ilustres, la aspereza y desigualdades en el trato, la manera de capitalizar el éxito y el exceso de protagonismo de Mondelo (actual entrenador también de las Toyota Antelopes de Japón y renovado hasta 2024 como seleccionador) centran las quejas de Cruz. Según la jugadora, lejos de atender con tiento a su situación —operada de la rodilla derecha hace un año tras una tortuosa experiencia en Turquía— y de poner en valor su jerarquía, el seleccionador expuso sin tapujos sus dudas sobre el estado físico de la alero barcelonesa, actualmente en el Casademont Zaragoza. “Hay jugadoras que están ahí, ahí. Alguna se está quedando atrás y no despega. Las jóvenes están apretando y tienen que ir entrando. Me preocupa sobre todo Anna Cruz. Es una jugadora de alto nivel en la que tengo confianza pero, desde que tuvo la lesión de rodilla, le está costando y ojalá llegue a su nivel. La competencia en su puesto es durísima. Está Queralt [Casas], Cristina [Ouviña], también [Andrea] Vilaró. Esa pelea nos va bien, porque las que acaben estando serán las mejores”, explicó Mondelo a EL PAÍS en noviembre, azuzando a Cruz con su concepto de la competitividad y la gestión del grupo, sin concesiones a las grandes y, según una parte del vestuario, también sin respeto. Un discurso que colmó el aguante de Cruz y que certificó sus razones para decir basta.

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“Me voy triste. No es el final que hubiera imaginado a toda una década repleta de éxitos, pero es una decisión meditada y tomada en frío, donde antepongo mi bienestar y mi salud a cualquier medalla”, señala Cruz en su despedida al equipo al que llegó en 2009, antes del Europeo de Letonia, y con el que ha conquistado ocho medallas en nueve campeonatos. Un comunicado aplaudido en redes sociales por ilustres como Amaya Valdemoro, veteranas como Lucy Pascua y compañeras de viaje como Marta Xargay, que en mayo, con 29 años, anunció su retirada momentánea de las pistas para “tomar aire”. Una decisión que remite a la que ahora toma Cruz. “El núcleo de la selección somos especiales hasta en la manera de ver y afrontar la vida”, confesó la jugadora barcelonesa hace un mes al repasar la retirada de Xargay.

“La Federación y la selección española quieren agradecer a Anna Cruz su compromiso con el equipo y todo lo que le ha aportado en los que han sido, sin duda, los mejores años de la historia de nuestro baloncesto femenino”, señaló el presidente de la FEB, Jorge Garbajosa, en otro comunicado tras conocer la retirada de Cruz. “Como sucedió con la canasta de cuartos en los Juegos de Río, Anna Cruz ha dejado escritos en todos estos años algunos de los momentos que más nos han emocionado. Le deseamos toda la suerte del mundo en su futuro personal y deportivo, y le reiteramos que ésta siempre será su casa y siempre tendrá las puertas abiertas”, cierra Garbajosa en el reconocimiento a la 14ª jugadora con más internacionalidades.

Desde la federación entienden el caso como un desencuentro personal y no contemplan que exista una discrepacia generalizada de las jugadoras con el seleccionador, al que el desfase horario con Japón le dejó sin margen de réplica al contundente comunicado de Cruz. “(…) Quiero desear toda la suerte del mundo a mis compañeras, actuales y futuras que vayan a defender la camiseta de la selección que tantas veces hemos defendido con compromiso, honestidad y profesionalidad. Estoy segura de que tienen suficiente categoría y calidad para seguir el brillante camino que el baloncesto español viene demostrando desde hace tiempo, por encima de nombres y personas”, completa la jugadora en su despedida.

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