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Trepidante empate en la 1ª manga de la final

So remonta dos veces a Carlsen en un duelo con cuatro victorias y muchos sobresaltos

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Wesley So

 

Uno es el multicampeón; el otro, la estrella del ajedrez en mejor forma actualmente. Y el choque, en su primera mitad, ha sido apasionante: 2-2, sin tablas, con victorias de Magnus Carlsen en los asaltos impares y de Wesley So en los pares. La segunda manga de la final del torneo de rápidas por internet (Chess24) Skilling Open se jugará este lunes.

“Es mejor que yo en todas las facetas del juego, y sin duda el mejor del mundo. De modo que supone un gran logro para mí ganarle dos veces, y más aún después de perder otras dos”. Así de modesto y de contento estaba el estadounidense de origen filipino tras lograr algo que, en efecto, está reservado para muy pocos.

So erró aquí con 33 ...Tf5? (probablemente hubiera hecho tablas tras 33 ..Rf6! 34 Axa4 Ad6) y entró en la trampa 34 Txb4 axb3 35 e7 bxa2 (si 35 ..Te5 36 Tb5! ganando) 36 e8=D a1=D 37 De7+ Rh6 38 Th4+ Th5 39 Df8+ Dg7 40 Df4+ g5 41 Dd6+ Dg6 42 Df8+ Dg7 43 Txh5+, y So se rindió.
So erró aquí con 33 ...Tf5? (probablemente hubiera hecho tablas tras 33 ..Rf6! 34 Axa4 Ad6) y entró en la trampa 34 Txb4 axb3 35 e7 bxa2 (si 35 ..Te5 36 Tb5! ganando) 36 e8=D a1=D 37 De7+ Rh6 38 Th4+ Th5 39 Df8+ Dg7 40 Df4+ g5 41 Dd6+ Dg6 42 Df8+ Dg7 43 Txh5+, y So se rindió.

Tal como se desarrolló la partida inicial en sus 25 primeros movimientos, todo indicaba que el duelo iba a ser tan difícil para el campeón como se esperaba. Carlsen, con blancas, tenía una pequeña ventaja, pero So aguantaba bien y se acercaba al empate. Sin embargo, es bien sabido que una de las virtudes del escandinavo es apretar las clavijas de sus pequeñas ventajas hasta el máximo, lo que exige de sus rivales una concentración absoluta. El exfilipino no fue capaz de mantenerla y cayó en una trampa muy sofisticada que le llevó a una derrota de las que duelen mucho.

Sobre todo, porque uno de sus pocos puntos débiles es -o era- la fortaleza mental, especialmente tras una derrota. Por tanto, el segundo asalto era una prueba de fuego para él. Y los vientos le fueron muy favorables porque su rival cometió una imprecisión grave poco después de la apertura. So tenía mucha ventaja, casi ganadora, y la gestionó bien, pero la defensa ajustada de Carlsen llevó a una posición donde el estadounidense tenía que encontrar jugadas muy difíciles, más apropiadas para computadoras (sobre todo en una partida rápida) para convertir la ventaja en victoria. So es humano, y entró en una serie de jaques que conducían al empate.

Ante el jaque en e3, todas las defensas de Carlsen eran buenas excepto la que hizo: 89 ...Rf8? 90 De8+ Rg7 91 Df7+ Rh6 92 Dh7+ Rg5 93 Dh5+, y Carlsen abandonó porque era mate
Ante el jaque en e3, todas las defensas de Carlsen eran buenas excepto la que hizo: 89 ...Rf8? 90 De8+ Rg7 91 Df7+ Rh6 92 Dh7+ Rg5 93 Dh5+, y Carlsen abandonó porque era mate

Y entonces sucedieron cosas increíbles. Primero, el estadounidense rechazó tablas y jugó a ganar sin motivos realistas para ello. A continuación, fue Carlsen quien no quiso empatar y sometió a una larga tortura de jaques a su adversario. Pero este se defendió con exactitud, y así se llegó al asombroso desenlace: de pronto, Carlsen no vio que se metía en una red de mate, cuando se dio cuenta hizo un gesto de enorme rabia, se marchó del foco de la cámara y volvió de inmediato para rendirse.

Tras un disgusto de ese calibre, lo sensato es plantear el asalto siguiente con relativa tranquilidad, intentando controlar la posición y, sobre todo, las emociones. Carlsen lo hizo, con blancas, o más bien fue esa la impresión que transmitió en la apertura, pero muy pronto dio un violento golpe de timón que puso la partida en rumbo de ataque a la bayoneta. So encajó mal el golpe, y pronto tenía una posición perdedora.

Pero el campeón del mundo es humano -sobre todo en partidas rápidas-, y su manera de presionar no fue perfecta. Mas entonces, cuando todo indicaba que So podría salvarse, el noruego encontró una maniobra de virtuoso que le dio el punto.

Era el segundo golpe en el mentón para un púgil a quien se supone poco resiliente. Pero hay que pensar que esa leyenda es pretérita, porque la cuarta partida fue el mundo al revés: So, con blancas, obtuvo ventaja de apertura y la gestionó muy bien, manteniendo siempre una posición algo mejor. Y, de pronto, el campeón que rara vez comete errores graves sorprendió con uno garrafal, que le costó una pieza y la partida.

Llevado por los demonios a rumiar su ira, Carlsen no compareció ante las cámaras y su legión de admiradores. Cuando se le pase el berrinche, la conclusión será muy clara y confirmará lo que ya se suponía: aunque seas el campeón del mundo, para tumbar a So ahora tienes que rendir a tu nivel más alto.

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