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Jaime Mata: “Los rivales cambian su fútbol ante nosotros. Inspiramos respeto”

El delantero más empleado del Getafe explica la misión de la primera línea para intentar desactivar el juego de posesión del Ajax, que busca remontar un 2-0

Mata posa en la grada del Coliseum Alfonso Pérez.
Mata posa en la grada del Coliseum Alfonso Pérez.

“Hemos estudiado la salida de balón que hizo el Barça con Ter Stegen en el partido de Liga en el Camp Nou para romper la presión del Getafe sin jugar en largo”, observó este miércoles Ten Hag, el técnico del Ajax, embarcado en la difícil empresa de remontar en el Johan Cruyff Arena el 2-0 encajado en la ida de los dieciseisavos de final de la Liga Europa. Para impedirlo, José Bordalás lanzará a sus mastines. El primero es Jaime Mata (Madrid, 31 años), cuyo tiempo de juego, 2.100 minutos esta temporada, le sitúa como el atacante predilecto del entrenador alicantino, por delante de Molina, Deyverson o Ángel. Su misión este jueves (21:00 horas, Movistar) trascenderá el gol.

Pregunta. Ni por usted ni por Ángel nadie pagó un traspaso y en Getafe se convirtieron en máximos goleadores nacionales de LaLiga. ¿Los que viven del desmarque como vosotros, también dependen más de los compañeros que les pasan la pelota?

Respuesta. ¡Total! Aquí nos unimos en un punto, y es que en el Getafe, por el planteamiento de Bordalás, los delanteros hacen muchos goles. Quizás por el sistema táctico, por lo pesado que es con nosotros, en el buen sentido, por la exigencia constante en que hagamos un montón de cosas para el equipo y para el juego, te hace estar siempre alerta y acertado de cara al gol. Este entrenador tiene eso. El año pasado fue igual. Y ahora está Deyverson y también la mete. No es casual.

P. ¿En qué sentido les exige mucho Bordalás a los puntas?

R. Nos exige a todas las líneas. Hace poco dijo que esto es como un reloj: si una pieza no funciona se para por completo todo. Tenemos todos muy clara nuestra función. Si arriba no empezamos la presión como debemos, a nuestro mediocentro lo estamos vendiendo un poco porque igual ya lo encaran con más facilidad, y empiezan a haber rivales libres y espacios donde no tiene que haberlos. Los delanteros nos intercambiamos en la presión a los dos centrales rivales. Contra un equipo como el Ajax que le gusta jugar el balón es fundamental que los centrales se sientan incómodos, sobre todo Blind que tiene buena salida. La comodidad de un jugador es la confianza. Si les vas dejando que hagan un pase y lo hacen bien, y el segundo lo hacen bien otra vez, se van sintiendo cada vez más cómodos. Y cuanto más cómodos, mejores pases irán dando y peor nos lo pondrán. Por eso cuanto más consigas impedir ese tipo de pases… Parece una tontería porque son centrales. Pero si un central da un pase mal ya sus compañeros dicen: “¡Qué pena! ¡Ya hay que volver a arrancar!”. Y si el siguiente no lo da bien ya su confianza puede mermarse y eso lo usas a tu favor.

P. ¿Estar presionando tanto y tan arriba les ayuda a desmarcarse y llegar al gol cuando el equipo recupera la pelota?

R. Los tiros pueden ir por ahí. Muchas veces los delanteros tenemos la idea contraria. Decimos: “Tenemos que estar descansados para cuando nos llegue el momento”. Y estás esperando un momento que a lo mejor no llega. Aquí la idea es la contraria. Aquí para atacar tienes que ser el primero en ofrecerte, y en defensa ser el primero en apretar. Nunca te desenchufas. Y esa alerta te hace estar predispuesto, cuando el equipo recupera, a volver al ataque, a generar, y a llegar al gol.

P. Los laterales no esperan ni un segundo para volver a poner el balón en juego. ¿Está prohibido hacer una pausa?

Cuantos más pases den bien, más seguros estarán y peor nos lo pondrán

R. Es premisa del cuerpo técnico. Somos un equipo que estamos bien preparados físicamente y eso va a nuestro favor. Queremos que el juego no se detenga. Que el balón esté siempre en movimiento. Esto es contradictorio con lo que se dice de nosotros: se nos tacha de que en nuestros partidos hay poco tiempo de juego real. Y es todo lo contrario.

P. El Ajax y el Sevilla acabaron saltando líneas para evitar su presión. Salían con pelotazos desde portería.

R. No eran pelotazos: eran despejes orientados. Los equipos vienen a Getafe a hacer un fútbol que no ves en sus vídeos, ni tampoco cuando juegan en sus campos ante su público. Vienen con otra mentalidad. Tal vez inspiramos cierto respeto,

P. ¿Cree que en Amsterdam el Ajax intentará salir elaborando?

R. Están obligados a hacer el fútbol que más practican y el que les gusta. Necesitan balón. En su Liga están acostumbrados a ser los poderosos que dominan los partidos y marcan los tiempos. Y espero que a nosotros nos venga mejor. A la hora de poder robar alto y generar contragolpes para meterles ese gol que hará la diferencia. Si les quitas esa seguridad con el balón se encuentran incómodos. Ellos tendrán necesidad de remontar y estarán más abiertos. Intentaremos robar y aprovechar esos contraataques.

P. Hasta hace unos años los delanteros vivían de los balones que les suministraba el mediapunta. ¿Qué ha pasado?

El primer asistente del Getafe es la jugada colectiva. Lo automatizamos en función de los espacios que deja el rival. Improvisamos poco

R. El diez era esa persona que estaba ahí, que recibía entre líneas, giraba y filtraba. ¡Queda Messi! Pero es cada día más complicado porque los equipos tácticamente son mucho mejores y esos espacios son cada vez más complicados de encontrar. Cualquier equipo se coloca bien. Filtrar un balón es complicado contra cualquier equipo. Ese diez que te da el pase para dejarte solo con el portero ahora lo encuentras en acciones colectivas.

P. Dice Klopp que el diez del fútbol moderno es la presión tras pérdida. ¿Eso en el Getafe es especialmente cierto?

R. Hoy lo hace cualquier equipo. En cuanto pierdes, esos 10 segundos siguientes a la pérdida son decisivos para defender y atacar. Se ve en el baloncesto y en el balonmano también. Se acaban las jugadas y se vuelve a atacar. Los ataques estáticos tienen menos impacto porque como todos se defienden tan bien tiendes a aprovechar esos momentos de desorden que pueden suponer robar un balón. El diez, el asistente, ahora es la jugada colectiva.

P. ¿Y ahí cuánto hay de improvisación?

R. Poco. Está todo entrenado. Está automatizado. Cada uno sabe los movimientos que tiene que hacer. Lo entrenamos toda la semana en función de cómo se planta el otro equipo para saber dónde están los espacios.

P. ¿Cómo es la vida de un jugador del Getafe?

R. Para los que nos gusta el fútbol como hobby y como profesión, sin más, el Getafe es un club perfecto. Para los que no nos gusta la farándula, la repercusión, que si has ganado 20.000 personas te digan que has ganado… el Getafe es perfecto. Es una relación súperprofesional. Vienes, trabajas, te vas a tu casa y te olvidas del fútbol. En otras ciudades no puedes separar tu vida del fútbol: vas a comprar pan, y te hablan de fútbol, vas a echar gasolina y es fútbol, vas a un restaurante y es fútbol. No sales de ahí nunca. Aquí eres anónimo en una ciudad como Madrid y eso me encanta. Esto en Primera División es único.

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