El Manchester United se escapa de la goleada en Anfield

El Liverpool acentúa su liderazgo en la Premier con una victoria sobre su rival histórico y suma 1.001 días sin perder en casa. Van Dijk abre el marcador tras un error de marcaje

Van Dijk cabecea el 1-0.
Van Dijk cabecea el 1-0.PETER POWELL (EFE)

Virgil van Dijk se elevó sobre Brandon Williams —25 centímetros más bajo— como lo haría un adulto sobre un benjamín. A la salida de un córner lanzado por Alexander-Arnold antes del cuarto de hora de partido, el central superó a su imberbe marcador y cabeceó el 1-0 con solvencia. Cuando después, en plena celebración por la victoria del Liverpool ante el United le preguntaron cómo había sido, el héroe se encogió de hombros: “Siempre me habían marcado los tíos más fuertes en el juego aéreo del equipo contrario pero...”.

Esta vez fue la excepción. Maguire, el poderoso capitán del United, estaba en otra parte, batiéndose con Joe Gómez, en la jugada que abrió la vía del 39º partido invicto sucesivo del Liverpool en la Premier.

El error desbarató el plan del United, que salió a Anfield con cinco defensas en disposición de cerrar las temibles bandas de su rival. El plan de Solskjaer fue resistir a la espera de que los azares del juego propiciaran la ocasión de aprovechar un fallo ajeno. Esto perdió sentido cuando Van Dijk se emparejó con Williams. El 1-0 desencadenó una crisis. Durante media hora el equipo visitante vivió al filo del desastre. Los goles anulados a Wijnaldun —por fuera de juego— y a Firmino —por falta de Van Dijk sobre De Gea— dieron muestra de la desbandada.

Decía Steve McManaman que para los scousers, todo aquel que venía de la ciudad innombrable situada al este del puerto de Liverpool venía de “la zona prohibida”. Si los invasores, además, se presentaban en Anfield uniformados con el escudo del United, la cosa se tornaba tenebrosa. Eran otros tiempos, claro. Eran los días del imperio de Ferguson. Una época enterrada que, sin embargo, este domingo no restó excitación a la hinchada, que se presentó más ruidosa que de costumbre a presenciar el clásico más histórico del fútbol inglés. Con la esperanza de ver un aplastamiento. Una vindicación en forma de goleada que el gol de Van Dijk y el embate que le sucedió pareció confirmar.

El Liverpool se adueñó de la situación con esa mezcla de energía para presionar e ingenio para combinar con criterio y atrevimiento que ya es su sello. No es fácil aunar el empuje y la sutileza. Este equipo lo consigue a menudo. Klopp lo había pedido la víspera: “Seremos unos animales completamente distintos”.

El técnico recordaba el último borrón en el calendario del Liverpool. Precisamente la visita a Old Trafford, saldada con 1-1 el pasado 20 de octubre. Fue la última vez que el Liverpool perdió puntos en la Premier. Como si todos los jugadores tuvieran presente aquello, salieron al campo transformados. Especialmente, tras el descanso. Encerraron a sus oponentes y se sucedieron las bombas sobre De Gea: Henderson, Oxlade, Mané, Salah...

Un poco por suerte, otro poco por sudor, y otro porque De Gea estuvo acertado, el United evitó la goleada. Absorbió el impacto. Con efecto agotador para su oponente. Pocos equipos entienden los partidos como el Liverpool, que hace de cada tiempo un caso de administración de energía. Superada la fase de hervor se produjo un enfriamiento. Una ligera dosificación en los movimientos de presión, que permitió a Fred conectar con sus atacantes.

La sustitución de Mané y Firmino por Fabinho y Origi a falta de diez minutos acabó por darle aire al United. Se destacaron entonces James, Pereira y Martial, que rozó el palo en un tiro. Hasta que en el minuto 93 Alisson salió de un córner en contra con un envío teledirigido a Salah. El egipcio aguantó el marcaje pegajoso de James y batió a De Dea sobre su salida. Lo festejó quitándose la camiseta ante The Kop. Fue el delirio. El líder de la Premier sumó 1.001 días sin perder en su casa y ya le saca 16 puntos al City con un partido menos.

Marcus Rashford, tres meses de baja por dos fracturas

Marcus Rashford estará entre dos y tres meses de baja por una doble fractura por estrés en la espalda y una lesión de tobillo que le obligará a pasar por el quirófano, según The Times. Internacional inglés y gran figura emergente del United, a los 22 años Rashford cumplía su temporada más productiva como extremo cuando los problemas físicos le pararon en seco en las pasadas Navidades.

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