Diego y el periodista pesado

Con Maradona no había que tener prisas. Ni antes ni después de ser campeón del mundo. No valían los conductos reglamentarios de los clubes. Una vez que te tenía identificado, solo había que tener paciencia

Un hombre, este miércoles junto a un mural de Maradona en Nápoles.
Un hombre, este miércoles junto a un mural de Maradona en Nápoles.CARLO HERMANN / AFP

Todo lo monumental que es —como futbolista nunca jamás morirá— está dicho y redicho con ese acento suyo único e intransferible, escrito en prosa y verso por los trovadores del periodismo universal, recogido en imágenes y fotos imperecederas para la historia del fútbol. Expandido con altavoces de última generación y comparado con los otros grandes de la historia del fútbol que se pueden contar con los dedos de una mano. No más....

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