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El fútbol no profesional arranca con público

El Depor se estrena en Segunda B con 3.000 aficionados y el Celta, a 160 kilómetros, recibe al Atlético sin gente

Colas en Riazor para asistir al estreno del Deportivo en Segunda B.
Colas en Riazor para asistir al estreno del Deportivo en Segunda B.JESUS SANCHO / DIARIO AS

El Celta recibe este sábado (16.00, Movistar LaLiga) al Atlético en Balaídos. Las gradas del estadio, con capacidad para casi 30.000 espectadores, estarán desiertas. Así lo indica el protocolo vigente consensuado por el Consejo Superior de Deportes y LaLiga, y recalcado por el ministro de Sanidad, Salvador Illa. “La entrada de gente a los campos de fútbol, ahora mismo, es prescindible. Lo podemos dejar para más adelante”, subrayó. Pero este domingo, también en Vigo, el Coruxo recibe al Zamora en el estreno de la Segunda B y con el permiso para que entren 750 seguidores en un campo con aforo para 2.800. Esa misma tarde, en A Coruña, el Deportivo abrirá las puertas para que 3.000 de sus abonados presencien el estreno del equipo lejos del paraguas del fútbol profesional.

Unos paraguas son más permeables que otros. “Los protocolos son diferentes. La competición a nivel nacional depende del CSD y en el ámbito autonómico, de cada gobierno”, ilustra Gustavo Falque, presidente del Coruxo. En Cantabria, el vicepresidente de la comunidad, Pablo Zuloaga, y su consejero de Sanidad recibieron la pasada semana a una representación del Racing de Santander que solicitaba permiso para exceder el millar de espectadores de aforo. Ese es el límite general recomendando, según el criterio del Gobierno central, pero que las comunidades pueden retocar de manera discrecional. El Racing vendió mil entradas en tres horas para su partido contra el Portugalete y ayer recibió el visto bueno para sacar de inmediato a la venta otras 5.666 entradas.

Cantabria concede al Racing para pasar de 1.000 a 6.566 aficionados

“A nosotros la grada no nos da para mil personas, pero donde más hemos puesto el acento es en el acceso al campo, que tiene cinco puertas, y en que se haga con amplitud de distancias y un control de espacios. La salida tras el partido se hará por sectores y gradas, cada cinco minutos se desalojará una”, explica el presidente del Coruxo. Todos los aficionados que accedan al estadio deben completar una declaración responsable de no tener síntomas de covid-19 y un formulario que garantice su trazabilidad. “Vamos a tomarles la temperatura en la entrada, luego deben higienizar las manos, y entregar o cumplimentar ese documento”. Con todo, la Federación Gallega informó a los clubes de que la declaración responsable no es obligatoria.

El Deportivo, por ejemplo, solo la solicita a los medios de comunicación acreditados. El público que acceda a Riazor la podrá leer en las puertas y ahí ya se dará por informado, explican desde el club coruñés, que sacó unas 5.000 entradas para socios, pero a los dos días la canceló después de que les llegase un aviso por parte de la Xunta de que no se iba a permitir una asistencia tan nutrida.

Prohibido levantarse

Esa misma mañana del domingo, 130 personas presenciarán el primer partido de fútbol con público en una instalación municipal de A Coruña desde marzo. Ejercerá de local el Silva, de Tercera División, y lo autoriza el ayuntamiento coruñés. “El campo tiene 924 asientos en nueve sectores, uno con seis filas y cinco el resto. En cada sector se anulan dos filas y en el primero tres. Y en cada fila hábil se ocupa una butaca y se dejan dos libres”, explica Óscar Martínez, gerente del club.

El Deportivo no permitirá comer, beber y fumar en el estadio de Riazor

Ese camino lo recorrerán este fin de semana la mayoría de equipos de la categoría en toda España. De hecho, el pasado julio, en Extremadura, la promoción de ascenso a Segunda B se disputó en el Estadio Romano de Mérida con una cuarta parte de su aforo cubierto. Este fin de semana la Segunda B se estrena allí con permiso para acoger a 7.000 personas, la mitad de la capacidad del recinto. Todos con mascarilla e incluso con la prohibición expresa de levantarse al final del partido hasta que lo indiquen los acomodadores.

El Deportivo ya ha advertido de que en el estadio no se podrá comer, beber y fumar. El fútbol de la nueva normalidad llega sin humos ni carajillo. “Tenemos la cafetería abierta todos los días, pero para el partido estará cerrada”, enfatizan en el Coruxo. A cinco kilómetros de allí, el Celta tiene echado el pestillo hasta nueva orden.

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