LIGA DE LAS NACIONES | UCRANIA, 1 - ESPAÑA, 0

Luis Enrique: “Me gusta lo que veo, solo ha faltado acierto”

El seleccionador español lamenta el nerviosismo de su equipo ante la portería ucraniana

Adama Traore regatea a Shaparenko
Adama Traore regatea a ShaparenkoSERGEY DOLZHENKO / EFE

España no perdía un partido oficial desde el 15 de noviembre de 2018. Aquel 3-2 que le endosó Croacia en la primera edición de la Liga de las Naciones certificó el final de sus aspiraciones por meterse en la primera final a cuatro. Por entonces, Luis Enrique completaba sus primeros partidos como seleccionador. Un mes antes, ya había conocido la primera derrota, ante Inglaterra en Sevilla (2-3). Ante una Ucrania muy debilitada por las numerosas bajas que le ha causado la covid-19, encajó su tercera derrota como técnico de la selección. El resbalón, con el empate de Alemania ante Suiza (3-3), evitó haber dejado la clasificación a tiro de piedra. “No pasa nada porque en un partido o en dos no marquemos goles. Hemos creado ocasiones, hemos generado muchas ocasiones, sobre todo con el desborde de Adama. Un gol en la primera mitad hubiera dado tranquilidad, pero después de su gol hemos entrado en modo pánico, de hay que marcar como sea y no hemos podido ante su repliegue”, espetó Luis Enrique.

En foto, Luis Enrique durante un partido de la selección española. En vídeo, el entrenador exculpa a David de Gea de la acción del gol de Ucrania.FOTO: AP / VÍDEO: ATLAS


Ucrania
UCR
1
-
0
ESP
España
Ucrania
Bushchan, Aleksandr Karavaev, Sobol, Vitaliy Mykolenko, Illia Zabarnyi, Mykola Shaparenko, E. Makarenko, S. Sydorchuk (Viktor Kovalenko, min. 59), Roman Yaremchuk, Yarmolenko y Zubkov (Tsygankov, min. 64)
España
De Gea, Jesús Navas, Sergio Ramos, Pau Francisco Torres, Reguilón, Rodrigo, Merino (Dani Ceballos, min. 45), Canales (Dani Olmo, min. 72), Adama Traore, Ansu Fati (Ferrán Torres, min. 57) y Rodrigo (Oyarzabal, min. 57)
Goles
1-0 min. 75: Tsygankov.

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“Es muy evidente que solo ha faltado acierto. La conclusión es que me gusta lo que veo, me gusta el hambre de los jugadores. Siempre se puede hacer más, pero lo de culpar a De Gea ya es vicio. Si hoy hay que echarle la culpa a él, apaga y vámonos”, añadió el seleccionador. “No me hace plantearme nada este resultado, es la misma idea con la que le empecé como entrenador. Con los años, hay que evolucionar la idea, pero es el perfil de partido que esperábamos. Hemos merecido ganar, es el típico encuentro que dominas y tienes ocasiones. El resultado no puede engañar ni confundirnos. Cuando pierdo un partido suele ser así, una jugada a balón parado o una transición", concluyó.

El gol de Tsygankov enterró todo el arsenal ofensivo que España, sin puntería (21 remates por dos de los locales), había desplegado hasta ese momento. El tanto respondió a uno de los puntos débiles que los rivales le han descubierto a España. La defensa tan adelantada hay veces que puede conceder transiciones letales a los rivales si el contrario que tiene el balón conduce de cara y sus delanteros se despliegan en velocidad al espacio. Si Suiza lo intentó explotar esa grieta el pasado sábado en Valdebebas, Ucrania no paró en toda la noche hasta que al final Yarmolenko logró colar un balón entre la espalda de Ramos y Reguilón. La posición de De Gea y su duda entre salir más o quedarse facilitó el certero disparo.

“Si ves el resto de partidos, nadie está ganando fácil. Nos ha faltado finura en el remate. Como dijo el míster, no tenemos un gran goleador, necesitamos la labor de todo el equipo. Todos tenemos que tener una mayor vocación ofensiva. Si metemos nuestras oportunidades tenemos que ganar 3-0”, analizó Rodrigo Hernández. “Hay partidos que se complican, hay que mejorar cosas, pero jugando así y con más acierto podemos aspirar a grandes cosas. Tenemos que tener más mala leche de cara a gol”, apuntó Reguilón.

Para esa pujanza, Luis Enrique apostó de inicio por Adama Traoré, titular por primera vez para desmontar la teoría de que solo puede ser un revulsivo. Su presencia en el once, junto a la de Ansu Fati, fue la atracción del encuentro. Dos hijos de la inmigración, criados en las periferias de Sevilla y Barcelona, que se han convertido en un visto y no visto en los dos grandes generadores de ilusión de La Roja. Muy diferentes por sus propias características físicas, si Fati serpentea liviano, Traoré encara frontal, apoyado en la arrancada demoledora que le proporcionan la potencia de su tren inferior. Lo intentó sobre todo el extremo del Wolverhampton, pero España se topó con su peor defecto, la falta de gol, ante un portero que firmó media docena de paradas que evitaron que La Roja pudiera ponerse por delante en el marcador. A cada ocasión perdida, Luis Enrique parecía no dar crédito.

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