LIGA DE LAS NACIONES

El resurgir de Busquets

Con la presión alta que impulsa Luis Enrique, el mediocentro azulgrana vuelve a ser capital en la Roja, que este martes se mide a Ucrania

Sergio Busquets, durante el último España-Suiza disputado en el estadio Alfredo di Stéfano de Madrid. / Manu Fernandez (AP)
Sergio Busquets, durante el último España-Suiza disputado en el estadio Alfredo di Stéfano de Madrid. / Manu Fernandez (AP)Manu Fernandez / AP

En la final de la Eurocopa de 2012 frente a Italia (4-0), Sergio Busquets encabezaba el centro del campo con el que España interpretó uno de los mejores partidos de su historia. Este martes (20.45, La1) la Roja regresa al estadio Olímpico de Kiev para defender ante Ucrania el liderato de su grupo en la Liga de las Naciones.

A la vez que el paso del tiempo engulló a los Xavi, Xabi Alonso, Iniesta, Silva y Cesc, el fútbol ha evolucionado hacia un juego más vertical y más físico. El ritmo se ha elevado de revoluciones y hay una tendencia generalizada a adelantar la presión para obstaculizar la salida del balón. En este nuevo contexto futbolístico, Busquets trata de sobrevivir en el Barcelona y también en la selección, donde aún es un referente indiscutible para Luis Enrique. “Veo a Busquets en el campo y me siento tranquilo”, advirtió el técnico tras el amistoso con Portugal (0-0). Contra Suiza, repitió en el once y fue de los mejores. “Sería muy exigente tres partidos en seis días, pero para eso estamos preparados”, aseguró este lunes Busquets en rueda de prensa.

“El futbol ha evolucionado, pero es el estilo de cada equipo o de cada selección lo que marca cómo debes jugar”, prosiguió el azulgrana. “El otro día Suiza arriesgaba y hacía bastante hombre a hombre, lo que quiere decir que los espacios están más arriba. Me siento cómodo en todas las situaciones. Tienes que leer los partidos para entrar en las posiciones que se adapten a tu estilo y a lo que quieres como equipo”.

Con 32 años, Busquets es consciente de que está en la recta final de su carrera internacional. De no haberse aplazado la Eurocopa, podría haber sido su último servicio a la Roja. Ahora, con solo un año de diferencia entre el Europeo del próximo año y el Mundial de Catar, nada es descartable. “Me centro temporada a temporada y no puedo mirar mucho a futuro, no tengo 20 años. Me encuentro bien cada vez que vengo a la selección. Ojalá pueda durar mucho tiempo, pero no sé cuánto podrá ser”, afirmó el azulgrana, que señaló al futbolista destinado a ocupar su puesto este martes y en el futuro: “No hay dos futbolistas iguales, Rodri es un pedazo de jugador, personalmente me encanta, está en un gran club y con un gran entrenador”.

Los acompañantes

En la federación coinciden en que la presión adelantada que tan bien le está funcionando a Luis Enrique beneficia a Busquets. Que el equipo sea corto y no se parta evita los problemas que el catalán encontró la temporada pasada en el Barcelona para llegar a las coberturas y al quite. Si los delanteros o los interiores no trabajan bien la presión y la defensa no acompaña adelantándose, el espacio que debe cubrir Busquets por delante y a su espalda le condena a sufrir y le penaliza mucho en su obligación de dar equilibrio. La reciente alusión del seleccionador a no querer tener un delantero goleador que no trabaje para el equipo también apuntaba en esa dirección. En el hasta ahora innegociable 4-3-3 que Luis Enrique ha implantado, el mediocentro azulgrana es la primera opción indiscutible como guardián del equilibrio. Mientras el técnico considere que su rendimiento es alto, la titularidad será suya por más que el seleccionador asegure: “Con Rodri estoy igual de tranquilo”.

Es en los dos interiores que deben acompañarle donde Luis Enrique no ha parado de buscar soluciones y alternativas. En su primera etapa, el preparador asturiano sólo repitió una vez la pareja que escolta al mediocentro. Thiago y Saúl jugaron contra Inglaterra en Wembley (1-2) y en Sevilla (2-3). El primero, ausente en esta convocatoria por positivo, parece haberse consolidado de nuevo. El segundo es víctima de su rendimiento y ha visto cómo Fabián, también baja para esta ventana de partidos internacionales por la cuarentena del Nápoles, Ceballos, Canales y Mikel Merino —e incluso Dani Olmo—, le han desplazado en la pelea por un puesto clave en todo 4-3-3. “Es la posición más difícil y en la que más hay que trabajar en ataque y en defensa. Los dos interiores son principalmente los que se encargan de taponar a los jugadores rivales de más creación. Deben estar atentos a los jugadores que dejan libres los delanteros para hacer el salto a la presión. A partir de ahí, nosotros intentamos recuperar el balón en campo contrario, una vez que recuperamos, tienen que tener capacidad más que de sobra para filtrar pases, conducción para llegar y chutar...”, concluyó Luis Enrique.

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