LaLiga Santander

Osasuna y Getafe colisionan

Empate a cero en un duelo trabado que asienta las opciones europeas de los madrileños aunque les aleja de la posibilidad de asaltar la cuarta plaza

Arnaiz pelea un balón aéreo con Cucurella.
Arnaiz pelea un balón aéreo con Cucurella.Eduardo Sanz / AFP7 / Europa Press / Europa Press

Dos rocas chocaron en El Sadar. Dos equipos, Osasuna y Getafe, que se mataron en el campo y ofrecieron, también, un pequeño recital de imprecisiones en un duelo en el que fue muy difícil pensar. Un horror para los centrocampistas, acobardados ante tanto balón largo y tanta disputa. El cero a cero fue el resultado final, algo lógico después de una batalla en un choque muy trabado, con 39 faltas y nueve tarjetas amarillas. El punto corta la buena racha de Osasuna y no le permite soñar con Europa después de atar la permanencia tras sumar tres victorias seguidas. El Getafe se lleva otro punto que consolida sus opciones europeas y le aleja de la Liga de Campeones. Solo hubo una ocasión clara en el partido. Fue la única vez en la que un desmarque al espacio de Brasanac acabó en un remate de Kike Barja que Soria salvó con los pies. Un espejismo en el desierto de un partido sin ataques que se dio en el minuto 64.

El Getafe no tuvo ninguna opción clara ante la meta rival. Mata y Jorge Molina, dos estupendos delanteros, fueron tapados y vivieron una tarde amarga. Ambos vieron tarjeta amarilla obligados a funciones alejadas del gol. Con tanta intensidad, a veces se olvida de que hay que marcar para ganar los partidos. Tampoco conviene olvidar que Osasuna es un recién ascendido que ha atado la permanencia cinco jornadas antes del final. No se le puede pedir exquisiteces y, además, fue el único que tuvo alguna opción para ganar. El empate sabe bien después de que Arrasate hiciera hasta ocho cambios con respecto al equipo que ganó en la pasada jornada ante el Eibar.

Osasuna
OSA
0
-
0
GET
Getafe
Osasuna
Herrera, Roncaglia (Nacho Vidal, min. 80), Raúl Navas, Aridane, Pervis Estupiñán, Brasanac, Oier, Barja (Roberto Torres, min. 68), Íñigo Pérez (Fran Mérida, min. 80), Adrián (Rubén García, min. 69) y Marc Cardona (Arnáiz, min. 8)
Getafe
David Soria, Mathías Olivera, Etxeita (Chema, min. 51), Djene, Damián Suárez (Timor, min. 67), Nyom, Marc Cucurella, Mauro Arambarri, Nemanja Maksimovic, Mata y Jorge Molina (Hugo Duro, min. 86)
Goles
Árbitro
Mario Melero López
Oier (min. 15), Aridane (min. 36), Raúl Navas (min. 38), Mata (min. 70), Íñigo Pérez (min. 78), Marc Cucurella (min. 84), Jorge Molina (min. 86), Chema (min. 92) y Arnáiz (min. 94)

El Getafe ha perdido vigor físico, pero sigue siendo un magnífico competidor. Lo demostró en un campo que no suele ser fácil. Otras cosas no se entienden tanto, como la ausencia de Ángel sin que Bordalás agotara los cambios teniendo en cuenta el desgaste y la discreta actuación de Molina y Mata.

Osasuna y Getafe son dos equipos muy bien trabajados. Ambos presentan algunas coincidencias tácticas. Cuando se enfrentan, por lo tanto, es lógico que éstas afloren. Por ejemplo, ambos hacen de la presión adelantada una de sus armas más eficaces. Ambos, también, no tienen ningún rubor en colocar sus defensas muy adelantadas. Atendiendo a estos principios de dos buenos entrenadores como Arrasate y Bordalás, no debió extrañar que el partido en El Sadar se desarrollara en unas circunstancias que desembocaron en un callejón sin salida. El choque colapsó porque los defensas se anticipaban continuamente a los delanteros sin que apareciera ningún resquicio para la pausa y el toque. Todo fue atropellado, a tanta velocidad que resultaba imposible que reinara el pase. Ni siquiera un desborde que provocara alguna acción reseñable en ataque. Un último pase se había convertido en una utopía.

Ni Osasuna ni Getafe dispararon a puerta en un primer tiempo intenso, pero realmente escaso de calidad. Incluso sobró alguna entrada dura en un encuentro sin tregua. Solo Kike Barja estuvo cerca del gol en la segunda parte. Soria salvó su remate cercano y con la oposición de Nyom. El duelo, salvo algún error garrafal, estaba condenado al empate. Ninguno de los dos equipos, muy concentrados, lo tuvo, por lo que el cero a cero se impuso como era de esperar.

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