la crisis del coronavirus

El colmo para el fútbol femenino

Además de las consecuencias económicas por la ausencia de competición, los clubes deben afrontar desde este mes las subidas salariales pactadas en el convenio colectivo

Jenifer Hermoso marca un gol contra el Tacón en un partido de esta temporada.
Jenifer Hermoso marca un gol contra el Tacón en un partido de esta temporada.Reuters

A varios clubes de la Liga femenina de fútbol se les ha juntado el hambre con las ganas de comer. A los problemas financieros derivados de la crisis sanitaria del coronavirus se les ha sumado una obligación económica extra: desde este mes deben empezar a aplicar el largamente perseguido convenio colectivo, lo que implica, entre otros cosas, subir el salario mínimo de sus jugadoras a 16.000 euros anuales y a 12.000 para los contratos a jornada parcial.

Esta coincidencia en este momento concreto agudiza el clima de incertidumbre en un mundo que no anda precisamente sobrado de dinero. Sus cuentas -sobre todo en las entidades independientes, las que no tienen el respaldo de un equipo masculino- dependen en buena medida de las subvenciones públicas, las taquillas, la publicidad y los ingresos por televisión. Cuatro patas que el coronavirus, en el mejor de los casos, ha puesto en cuarentena. Las ayudas de las instituciones pueden peligrar para hacer frente a otras prioridades en una crisis sin precedentes, la venta de entradas es inexistente desde hace dos semanas, la publicidad pierde valor sin competición en juego, y nadie tiene claro que el operador vaya a pagar por partidos que no puede retransmitir.

Así las cosas, dos clubes, Granadilla y Sporting Club de Huelva, ya han presentado un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), lo que significa que sus trabajadores recibirán el 70% del sueldo a cargo de la Seguridad Social. Ambos pertenecen al grupo de los independientes, los que se encuentran más a la intemperie en un escenario como el actual. Su precariedad económica fue también el argumento esgrimido por la patronal durante muchos meses de la negociación del convenio para no aceptar determinadas peticiones sindicales.

Además del conjunto tinerfeño y onubense, en Primera hay otros dos en esta categoría, Madrid CFF y Logroño. El presidente riojano, Iván Antoñanzas, reconoce que está haciendo números y “hablando con los asesores para tener toda la información posible antes de tomar una decisión” y ver si presenta también un ERTE. “En la nómina de marzo de las jugadoras tenemos que pagar los salarios según lo fijado en el convenio y, además, abonar todos los atrasos porque el texto tiene efecto retroactivo desde principios de temporada. Esto a nosotros nos supone unos 60.000 o 70.000 euros”, explica. El Sporting y el Granadilla canario prefieren no desvelar sus cifras. Para los 13 clubes que componen la patronal (todos de Primera salvo Barcelona, Athletic y Tacón; los menos afectados en la adaptación al convenio por ofrecer unas condiciones de partida mejores), la cantidad total esta campaña asciende a unos 700.000 euros.

La Asociación de Clubes pretende negociar con los sindicatos una flexibilización, sobre todo, en el pago de los atrasos. AFE se muestra abierta a dialogar y subraya que, si un vestuario pacta con su club un aplazamiento de estas cantidades, no se opondría. Esa petición de los dirigentes a sus jugadoras, de hecho, ya se ha producido en varios casos. El problema está viniendo porque, según el sindicato, alguna entidad, cuyo nombre se reserva, ha presentado el ERTE sin avisar a las jugadoras ni exponerles las razones.

Una temporada compleja

Este escenario corona una temporada compleja, llamada a ser la del gran despegue al calor del Mundial de 2019, pero que casi desde el inicio se ha visto envuelta en problemas. “Esta nueva situación [por el coronavirus] nos vuelve a poner a prueba. Cuando crees que estás viendo la luz, aparece algo así. Pero la preocupación es más de salud que deportiva”, afirma Rafa del Amo, vicepresidente de la Federación Española, responsable del área del fútbol femenino. Su institución fue una de las protagonistas de un año convulso, socavado por el gran conflicto, la negociación del convenio colectivo, que en muchos momentos relegó lo puramente deportivo a un segundo plano.

“Se firmó y eso es lo más destacable. Algo por lo que peleamos mucho tiempo”, zanja Erika Vázquez, delantera del Athletic de 37 años. “El convenio no solo se tiene que interpretar como algo social, sino también económico”, apunta el entrenador de Espanyol, Jordi Ferrón, optimista ante el futuro después del parón obligado por la pandemia. “Este despegue no lo para nadie”, advierte. “Se ha trabajado en incrementar el número de fichas en la base, se ha apostado por el femenino desde los medios, y cada vez hay más y mejores mujeres que juegan al fútbol”.

Un análisis con las luces largas para una coyuntura agridulce. Sobre el césped, además, el dominio abrumador del Barcelona no ha ayudado a captar la atención de nuevo público. Es líder con nueve puntos sobre el Atlético, ninguna derrota, solo seis goles encajados y vencedor 1-10 en la final de la Supercopa ante la Real Sociedad. Ahí se congeló todo con la llegada del coronavirus. Mientras el estado de alarma siga, las futbolistas continuarán en casa como todos los deportistas. “Nos conectamos todos los días por videoconferencia con el preparador físico. No poder salir para un deportista es duro”, confiesa Erika Vázquez. “La mayor cantidad de nuestro tiempo lo pasábamos en Lezama. Intento asimilarlo mentalmente como si fuese una lesión, son momentos de mucha incertidumbre. Nuestro deporte estaba en auge y lo que requiere está situación es seguir trabajando. Mucha gente se ha partido los cuernos por nosotras”, concluye la rojiblanca.

El Barça recupera el mando

Frenada por la pandemia, a la Liga le quedan pendientes nueve jornadas, con la duda aún, si se reanuda la competición, de qué ocurrirá con la novena fecha, suspendida por la huelga de noviembre. Todo iba encaminado al triunfo del Barcelona, seco en este torneo desde 2015. Desde entonces, el equipo azulgrana vio, primero con Xavi Llorens y después con Fran Sánchez y Lluís Cortes, cómo el Athletic (2016) y el Atlético de Madrid (2017, 2018 y 2019) se quedaban con la corona. Ni siquiera la pasada campaña, cuando cuadriplicó el presupuesto (ronda los cuatro millones de euros), le alcanzó para robarle el laurel al Atlético. En este curso, el Barça iba lanzado. Después de 21 partidos (19 victorias y dos empates), es el líder con 59 puntos, nueve más que el Atlético y 14 que el Levante. En la parte baja, el Espanyol está prácticamente sentenciado (cinco puntos, a 13 del Huelva, que marca la salvación) y el Valencia es antepenúltimo. Una zona de la que ya escapó el Tacón, ahora en la zona templada tras un mal inicio (9-1 perdió en su debut en el Estadi Johan Cruyff). La próxima temporada ya será con todas las letras el Real Madrid.

El Barça y el Atlético tenían pendiente su duelo de cuartos de Champions. Era la primera vez que las rojiblancas se metían entre los 16 mejores equipos de Europa. El cuadro de Lluís Cortes, por su parte, se convirtió la temporada pasada en el primer conjunto español en alcanzar la final de la orejona. Perdió, categóricamente por 4-1, ante el Olympique de Lyon, ganador de las últimas cuatro ediciones.

Al fútbol español de élite le queda por concluir también la Copa de la Reina. El Barça debía enfrentarse en semifinales al Sevilla, y el Athletic al Logroño. La Supercopa de España, que se estrenó esta temporada, es la única competición finalizada. El Barcelona se la llevó tras barrer en la final a la Real Sociedad por 1-10 en Salamanca.

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