Ciclismo

La suspensión del Giro agudiza el estado de excepción del ciclismo

Hungría prohíbe la salida de Budapest de la corsa rosa el 9 de mayo, que queda aplazada sin fecha prevista de celebración, mientras la París-Niza se acorta un día

Una etapa del Giro en Roma en 2018.
Una etapa del Giro en Roma en 2018.Alessandro Garofalo / Reuters

Hungría ha suspendido la salida del Giro, prevista para el 9 de mayo con tres etapas en Budapest y alrededores, y los organizadores de la corsa rosa, han anunciado inmediatamente la suspensión de la primera gran ronda por etapas del calendario mundial. “A raíz de la suspensión decretada por el Gobierno húngaro, hemos decidido posponer las fechas del Giro”, dice RCS, el grupo organizador, en un comunicado. “Las nuevas fechas se anunciarán no antes del próximo 4 de abril, que es cuando se cumple el plazo fijado por el decreto de medidas de emergencia por el coronavirus de la presidencia de la República del 4 de marzo”.

La primera edición del Giro se celebró en 1909 y hasta este año solo se ha suspendido por razón de las guerras mundiales (de 1915 a 1918 y de 1941 a 1945). El Giro del 40 lo ganó el jovencísimo Coppi; el del 46, el veterano Bartali. La disputa de la carrera en la posguerra, con el duelo entre los dos más grandes campeones del país, simbolizó la reconstrucción de Italia tras la destrucción de la guerra. Su anulación en 2020 refleja la gravedad de la pandemia que asola el mundo y que deja en segundo plano todo lo que se consideraba primordial.

Más que la serpiente multicolor el pelotón de la París-Niza es un dinosaurio, un bicho de otra época que se desliza hacia el sur de Francia en medio de paisajes desnudos de personas, una incongruencia y un contrasentido en movimiento en una semana en la que todo el deporte europeo se ha parado de golpe. También el resto del ciclismo de competición, que entraba en marzo en su temporada de clásicas y grandes carreras en Francia, España e Italia, los tres países europeos más tocados por la pandemia del coronavirus, y en Bélgica, el país europeo en el que el ciclismo es el deporte más importante y cuyo Gobierno ya dispuso el jueves la suspensión de todas las competiciones ciclistas hasta, como mínimo, el 4 de abril.

“Y yo no creo que siquiera en abril se reanude la competición, tal como están las cosas”, dice Eusebio Unzue, mánager del Movistar, el principal equipo español, quien, antes de que Gobiernos, organizadores y federaciones decidieran en cascada anular competiciones había parado a su equipo a raíz de la suspensión y la cuarentena del pelotón en el Tour de los Emiratos para evitar esparcir el virus. En la carrera del golfo pérsico, disputada hasta el pasado 27 de febrero, media docena de ciclistas, entre ellos los sprinters Fernando Gaviria y Max Richeze, se contagiaron del coronavirus. Aún siguen en Abu Dhabi, hospitalizados. Otros seis equipos, como el Movistar, pararon sus actividades entonces, pero los organizadores se empeñaron en hacer sobrevivir sus carreras. Solo la París-Niza lo logró, aunque ya ha confirmado que no terminará el domingo, en Niza, como estaba previsto, sino el sábado al final de la última etapa, en el alto de La Colmiane.

Esta decisión, sin embargo, puede quedarse corta ya que el Gobierno francés ha anunciado que se prohíben las concentraciones de más de 100 personas. El último pelotón de la carrera francesa, compatibilizado después de la retirada en pleno del equipo Bahréin del español Iván García Cortina, lo componían 120 corredores. Ni el ayuntamiento de Niza quería la entrada del pelotón hasta su Paseo de los Ingleses ni los equipos tenían más interés en terminar la carrera que el que tienen en acelerar el regreso de los corredores a sus países de origen ante el miedo de que comiencen a cerrarse fronteras.

Suspendida la Volta a Catalunya (23 a 29 de marzo), la ronda por etapas más antigua de España, el mismo sino le espera a la Vuelta al País Vasco (6 a a11 de abril) y a los monumentos del pavés (Flandes, 5 de abril, y Roubaix, 12 de abril) y de las Ardenas (Lieja, 26 de abril). El Tour de Romandía (28 de abril a 3 de mayo), en Suiza, debería caer también.

El ciclismo se para, los ciclistas no saben qué hacer y los aficionados deberán esperar varios meses para volver a reavivar los debates que han llenado los primeros meses del año, los de las expectativas generadas por los jovencísimos Evenepoel, Pogacar e Higuita, favorito para ganar la París-Niza después de deslumbrar en febrero en su Colombia.

“Acabamos de reunirnos por vía telemática con médicos, entrenadores, técnicos y corredores del equipo”, explica Unzue de las decisiones que han tomado con Valverde, Mas, Soler y demás corredores. “Y, aunque les cueste, porque ya están en plena forma, les hemos dicho a los ciclistas que tienen que levantar el pie y no entrenarse como tenían previsto porque no sabemos cuándo volverán a competir. Entrarán en la fase de lo que antes se llamaba descanso activo, entrenar lo justo para mantenerse activos, como en sus vacaciones invernales”.

Higuita tenía previsto volar rápido a su Medellín (Colombia), donde también están suspendidas las competiciones ciclistas, para entrenarse en Santa Elena con la mente puesta en el Tour (27 de junio a 19 de julio), la carrera que, todos esperan, signifique el fin de la excepción.

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