GRANADA - ATHLETIC

Yuri, el rebelde imprescindible

El lateral zurdo del Athletic, exrealista, casi deja el fútbol después de su paso por Inglaterra

Yuri Berchiche, en un entrenamiento con el Athletic. / AS
Yuri Berchiche, en un entrenamiento con el Athletic. / AS

Eusebio Sacristán fue despedido de la Real Sociedad a mediados de marzo de 2018. Hace unos días, el técnico vallisoletano concedió una entrevista a una emisora de San Sebastián. Le preguntaron sobre Iñigo Martínez, que se fue de forma abrupta de la Real para fichar por el Athletic en el mercado de invierno, y la posible influencia de la ausencia del central en su despido. Eusebio relativizó con Iñigo, pero aseguró: “La salida de Yuri fue clave”.

El lateral zurdo había sido traspasado meses antes, por 15 millones de euros, al París Saint Germain. Para Eusebio era un puntal en su esquema. Dos años más tarde, y tras las reticencias iniciales, también lo es para Gaizka Garitano en el Athletic. La banda izquierda, después de años de debates, es propiedad del jugador nacido hace 30 años en Zarautz, que había pasado por la factoría de Lezama con 16 años, y cuyo regreso aventó los fantasmas de esos años de juventud rebelde.

Yuri Berchiche, de madre guipuzcoana y padre argelino, había comenzado en el Antiguoko, antes de que la Real Sociedad se fijara en él. En Zubieta estuvo un año y fichó por el Athletic. Tenía un carácter indomable en aquellos años; era un chico enfadado con el mundo. Durante un partido tuvo un incidente con un árbitro. El club le castigó; entre otras cosas, le obligaron a barrer las gradas de la tribuna del campo principal de Lezama. “Cometí un error y me lo hicieron pagar muy caro”, recordó después Yuri. “El castigo fue excesivo. Me llegó la oferta del Tottenham y con el mosqueo que tenía tomé la decisión de irme fuera, de probar. La experiencia no salió de la mejor manera posible, pero intenté sacar el lado positivo”.

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Berchiche vivía en la residencia del Athletic en Derio, junto a Iker Muniain y Mikel San José, que ese mismo verano de 2007 fichó por el Liverpool. Y si su compañero volvió rápido a Bilbao, primero con una cesión, luego tras pagar el Athletic su fichaje, la vida de Yuri en el fútbol se complicó. En su último año como futbolista del Tottenham, después de haber jugado en el filial y en el Chentelham, un equipo convenido, fue cedido al Valladolid B. Cuando acabó su compromiso con el club londinense, se encontró sin equipo. Era 2009.

Tuvo que aceptar una oferta del Real Unión. Fueron años complicados: “Me planteé dejar el fútbol”. Actuaba en Segunda B y la primera temporada jugó muy pocos partidos. Fue más regular en la segunda. Entonces se cruzó en su camino Roberto Olabe, que cogió las riendas del histórico club irunés, y su destino empezó a cambiar. La Real Sociedad se fijó en sus prestaciones. Fichó por el equipo donostiarra y fue cedido al Eibar, en Segunda B. Allí se topó con Gaizka Garitano, se convirtió en indiscutible. Ascendió de forma consecutiva a Segunda y después a Primera. En 2014, la Real lo repescó para su primer equipo.

Durante dos temporadas, Yuri compitió con De la Bella por el puesto de lateral zurdo. En la tercera campaña ya era el propietario de la banda izquierda en Anoeta. Su proyección ofensiva encandiló a la afición realista como lo hace ahora en San Mamés. En la campaña 2016-17 marcó tres goles y fue traspasado al PSG. Debutó en Liga de Campeones frente al Real Madrid. Ganó la Copa de la Liga, la Liga y la Copa de Francia y entonces aceptó la oferta del Athletic, que pagó 20 millones de euros. Pasaba de codearse con Cavani, Neymar y Mbappé a regresar a sus recuerdos de la adolescencia y reencontrarse con excompañeros del Eibar como Capa y Dani García. Este curso ha jugado 2.503 minutos entre Liga y Copa, 27 partidos completos. Para Garitano, el rebelde es imprescindible.

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