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El escalador Alberto Ginés logra un histórico billete para Tokio

El extremeño de 17 años se clasifica para los Juegos en su primera temporada en categoría absoluta

Alberto Ginés en una prueba de Copa del Mundo.
Alberto Ginés en una prueba de Copa del Mundo. IFSC

Bromeaba estos días por teléfono Oscar Gogorza, guía de alta montaña, cuando se le preguntaba por Alberto Ginés. “Es curioso que el primer español, si finalmente lo consigue, en estar en los Juegos sea de Extremadura. Es como si nace un surfista de La Mancha…Normalmente, los escaladores son vascos, catalanes, valencianos o madrileños. No tienen ni paredes allí en Extremadura para escalar, hay que ir a rocódromos, a provincias limítrofes o a Cuenca…”. Pues Alberto Ginés, extremeño de 17 años, ha conseguido lo que hasta hace pocos meses parecía imposible: un billete para los Juegos de Tokio.

En Japón la escalada debutará como deporte olímpico y el joven de Cáceres luchará por una medalla. Este jueves en el preolímpico en Toulouse ha conseguido el pase. Tercero en la eliminatoria, disputará la final el sábado. De 20, sólo ocho accedían a la final: este preolímpico otorga seis plazas, pero Ginés ya puede celebrar la suya porque entre los ocho mejores hay dos japoneses que ya tienen el billete por ser del país anfitrión. “Alberto está contentísimo, por supuesto, pero vamos a dejar las celebraciones para el sábado”, cuenta por teléfono David Macià, seleccionador del equipo español desde el pasado mes de enero y técnico personal de Alberto desde que tenía 10 años.

“Estamos haciendo un trabajo de contención. Estamos en los Juegos, pero Alberto tiene una final dentro de 48 horas y tiene que competir y hacerlo lo mejor que pueda. Ya pasada la final y cuando acabe la competición nos dejaremos ir y lo celebraremos… Pero es que somos humildes y por respeto a la propia competición queremos competir lo mejor posible. Una explosión de felicidad ahora me dejaría a Alberto trastocado… Es mejor matarlo todo de una sola vez”, añade Macià. Sí concede que su pupilo, en su primera temporada en categoría absoluta, ha superado la prueba de la presión. Saber si la aguantaba con un pase olímpico en juego era una de las incógnitas. Más teniendo en cuenta su juventud (su categoría es juvenil sub-18 y le quedarían dos años más como sub-20).

“Estaba tranquilo, desde hace unas semanas le vi un cambio en ese sentido; fue cuando decidí enviarlo para casa a que desconectara con sus padres y sus abuelos… ‘haz un corte, vete para casa… pasa tiempo con los tuyos’, le dije. Volvió con el chip cambiado. Cuando Alberto se centra y podemos trabajar con tranquilidad los dos solos y a nuestro ritmo siempre hemos tenido buenos resultados”, añade el seleccionador. El propio Alberto reconocía a EL PAÍS antes de salir hacia Toulouse que había llevado “mal psicológicamente” el cambio a la categoría absoluta. “Hasta el año pasado yo a toda esta gente la veía por la tele y ahora compito con ello y lo he empezado a asumir ahora. En las competiciones juveniles había 100 espectadores como mucho, de repente empecé a encontrarme con 10.000. Fue un poco drástico”, explicaba.

Su padre, que le inculcó la pasión por la escalada, viajó con él a Francia. “Mi mujer y yo lo que intentamos transmitirle siempre es que se lo siga tomando como un juego, que aunque le pidan autógrafos en el extranjero no se sienta más que los demás, que no se le suba a la cabeza y que intente seguir siendo el chaval que era; que tenga claro que es un deportista y que delante del que habría que quitarse el sombrero es de un médico”, explica.

Récord en velocidad

En la escalada se han juntado tres modalidades diferentes: velocidad, bloque y dificultad y se hace un promedio de las tres. “Hemos tenido una sorpresa muy grata en la velocidad [es una pared vertical de 15 metros, es como si fuera una pista de atletismo y gana el que corre más rápido] porque hoy Alberto ha hecho su mejor marca en competiciones internacionales, ha corrido en 7,28 s. Estamos muy contentos porque hace dos semanas cambiamos la táctica pensando que podíamos sacarle mejor partido. La pusimos en práctica en los entrenamientos en Innsbruck (Austria) y nos ha ido muy bien. Ese tiempo nos ha permitido abordar muy bien la competición de velocidad y nos ha dado un poco de aire”, analiza Macià.

“En el bloque [sin cuerdas, se mide si un escalador es capaz de llegar hasta arriba en varios recorridos de corto metraje y cuántos intentos ha necesitado] nos hemos quedado a medias y ha salido un poco tristón pero en la zona de aislamiento hemos trabajado para remontarlo”, añade el técnico, un pionero de la planificación de la escalada mundial. “En dificultad [se trata de subir lo más alto posible una pared y se valora el punto más alto al que se ha llegado] ha hecho top”, concluye.

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