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La rebelión del ‘Fideo’ Di María

Favorecido por la ausencia de las grandes estrellas, el exmadridista explota su hiperactividad ofensiva

Di María celebra un fol al Madrid.
Di María celebra un fol al Madrid. EFE

Durante los últimos minutos del calentamiento, mientras el resto de sus compañeros se pasaban la pelota unos a otros, Ángel Di María disparaba una y otra vez hacia una portería de dimensiones reducidas en la que Sergio Rico veía cómo los goles caían detrás de otro. A veces de una manera sutil, otras buscando toda la pompa del zapatazo más primario. Esas probaturas, tan propias de los calentamientos, tuvieron su réplica después con un doblete que convirtió al argentino —uno de los pocos jugadores que ha logrado detener el tren sin estación fija en el que se había convertido su carrera, con 179 millones de euros en traspasos— en la figura principal de un PSG en el que habitualmente se ve relegado a un papel de meritorio por las principales estrellas, que este miércoles permanecieron alejados de la hierba.

Marcó dos goles el Fideo, con los que suma cinco en siete partidos esta temporada, y firmó su tercer doblete en este 2019. Para ello solo necesitó tres disparos a portería, y el tercero de ellos, el que no entró, se marchó cerca del larguero de un Courtois vencido en el suelo, que miró con alivio cómo el remate picado del argentino escapaba por poco de sus dominios. La hiperactividad de Di María a sus 31 años destacó en todos los registros definitivos de un extremo: completó los cuatro regates que intentó, entregó 29 pases con éxito (85% de acierto) y recuperó cuatro balones además de marcar por dos veces.

El Parque de los Príncipes es uno de esos estadios que impresionan. La presencia del Real Madrid y el estreno de la Liga de Campeones justificaron una puesta en escena tan plástica como la del gigantesco mosaico que mostró la afición de París antes del comienzo del partido, en el que aparecían todos los símbolos arquitectónicos de la ciudad. Y acompañó Di María con su fabulosa actuación, que le convirtió en el segundo jugador en la historia de la Champions que le marca un doblete al Madrid y al Barcelona, tras el brasileño Mario Jardel; el ucraniano Andrey Shevchenko logró un doblete ante los blancos y un triplete contra los azulgrana.

Lo cierto es que el argentino generó complicaciones permanentes a un Madrid sin recursos para contener a un volante tan polifacético como el argentino. Aunque la mayor parte del tiempo apareció acostado a la banda izquierda, su verticalidad y finura a la hora de conducir el balón encontraron carriles adicionales. El primer gol reunió, además, tres ejecuciones perfectas a la hora de componer una jugada de ataque. El pase interior de Verratti a Icardi rompió la primera línea de defensa del Madrid, y el ataque se afiló cuando el argentino amarró a Varane sobre el césped con una maniobra tan física como complicada, para abrir a la banda izquierda, desde donde llegó el centro raso de Bernat y el remate de primeras, fuerte y al primer palo, de Di María. Para hacer el segundo empleó uno de esos disparos lejanos tan aterciopelados que realizan a menudo los zurdos como él.

A pesar de que el planteamiento táctico de ambos equipos replicaba el mismo dibujo (4-3-3), la manera de ejecutarlo del equipo de Tuchel llegó a aparentar una punzante superioridad en el centro del campo. Mientras que Bale y Hazard desconectaron de James, tanto Di María como Sarabia ejecutaron una presión en la salida del balón del Madrid que generó una cascada de pérdidas. La flojera de Varane y Carvajal, unida a la escasa creatividad de Militao, descargó en Kroos toda la responsabilidad a la hora de cubrir un abanico de espacio muy superior al que sus capacidades físicas le permiten cubrir.

En el último curso de Di María en el Madrid, en la 2013-2014, Carlo Ancelotti exprimió sus condiciones físicas para que estirase su rango de participación. En París, un lustro después, mantiene el empuje de los jugadores permanentemente irredentos que se rebelan contra su destino.

Courtois, un gol y medio encajado por partido

La salida de Keylor Navas en el último día del mercado de fichajes despejó aún más el panorama en la portería del Real Madrid en favor de un Courtois que siempre contó con las mayores papeletas para ser titular.

Sin embargo, con los dos goles encajados en el Parque de los Príncipes ante el PSG, el meta belga suma 58 tantos recibidos en 40 partidos, lo que ofrece una media de 1,4 por partido. La comparación estadística con su ahora excompañero arroja un balance mucho más favorable al costarricense, que en su estancia en Madrid encajó 159 goles en 162 partidos, 0,98 tantos por encuentro.

El primer tanto de Di María desdibujó la actuación de Courtois, ya que el balón entró por el palo más cerca a su posición sin que lograse situar su cuerpo entre la pelota y la red.

Con mucho menos trabajo que Courtois, Navas cuajó una actuación solvente sin grandes alardes, en la que no se vio obligado a actuar en ninguna situación muy comprometida.

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