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Raúl Bravo y Carlos Aranda llevaban tres años amañando partidos

La policía asegura que los cabecillas de la 'Oikos' arreglaron con éxito un encuentro con el primero aún en activo, por el que tenían una deuda con Íñigo López y Borja Gómez

oikos
Carlos Aranda (en primer término) y Raúl Bravo salen de la prisión de Zuera (Zaragoza). Efe

En sus investigaciones del caso Oikos, la policía ha encontrado que el rastro de amaños organizados por los exfutbolistas Raúl Bravo y Carlos Aranda se remonta al menos a 2016, según documentación incluida en el sumario del caso al que ha tenido acceso EL PAÍS. Se trata de un momento en el que Bravo seguía en activo en Grecia, donde se retiró en el Aris de Salónica al final de la temporada 2017-2018.

Además de los tres partidos investigados ya conocidos —Sariñena-Cariñena (2017), Huesca-Nàstic (2018) y Valladolid-Valencia (2019)—, las pesquisas encontraron referencias a un encuentro anterior “en el que ya se ha dado el resultado convenido”, un arreglo en el que según los investigadores habrían participado los futbolistas Íñigo López (Deportivo de La Coruña) y Borja Gómez (East Bengal, en India), ambos investigados en la causa. Después del éxito, Bravo y Aranda pasaron a deberles dinero, una deuda que en el caso de López cifran en 7.000 euros.

El 8 de enero de 2017, López escribe a Gómez para recordarle la deuda que Aranda mantiene con ellos. La fecha indica que el presunto amaño sucedió, como pronto, en 2016.

López: “El Charly [Aranda] ni pío”.
Gómez: “Sí, tranqui”.
L.: “Nos debe una. Coño, vete al Aris con Raúl Bravo”.

G.: “Prefiero la pasta a que nos deba una”.

En ese momento, Gómez se encuentra sin equipo, hasta que el 23 de enero firma con el Real Murcia, de Segunda B. López jugaba en la SD Huesca, en Segunda.

Unos días después de la conversación anterior, el 21 de enero, Aranda escribe a López y a Gómez a través de WhatsApp. El sumario recoge lo que le dice al primero: “Qué pasa, crack. Mira, soy Aranda. No pienses que me olvido de vosotros. Os debo ese dinero. He tenido un problema, pero tened en cuenta lo vuestro. Os doy mi palabra. Raúl [Bravo] sabe del problema que he tenido, que es serio, pero este año os pago lo que os prometí. Yo soy una persona de palabra, solo que estoy solucionando algo que me ha pasado y nada más me paguen os pago. Os doy mi palabra. Esto es mi deuda con vosotros dos, vale”, le dice; “si no es ahora será al final de temporada os doy mi palabra, vale”.

También le cuenta que ha escrito a Gómez, algo que este le confirma luego, y se queja de deudas que otros tienen con él: “Yo siempre cumplo con lo que digo. Pero entre El Pelucas que me debe una pasta... Pero vosotros no teníais nada que ver ahí. Ese es mi problema”. López le tranquiliza: “Bueno, no pasa nada, no es vital. Lo importante que estés bien. Ya tengo ganas de verte”.
Aranda y López coincidieron en el Granada CF en la temporada 2012-2013, cuando el presidente era Quique Pina, a quien la policía identifica como El Pelucas. 

Aranda y las apuestas

Después de tratar de la deuda, pasan a hablar de cuestiones más personales, y el presunto cabecilla de la red de amaños le cuenta sobre sus apuestas: “Ahora estoy trabajando con un colega de aquí que ha abierto una página de apuestas. Y la verdad que muy bien, tiene límites”, dice, y le ofrece la posibilidad de apostar mediante ese método: “Si algunos de vosotros queréis cuentas, yo trabajo así, vale. Por ejemplo, abro cuentas, ingreso el dinero y cada lunes paso, o cada dos lunes paso por caja. Si debe la página, pago yo. Si debe el cliente, para él”, le explica. “Perfecto, yo lo digo”, le contesta López.

Poco después de esa oferta para canalizar apuestas, Aranda dio otro paso en esa dirección. En febrero de 2017, constituyó dos sociedades para abrir sendos locales de apuestas en Málaga, dos franquicias que comenzaron a funcionar poco después bajo la marca Luckia. La primera, Salón de juegos Aranda SL, para un local en la avenida Salvador Allende, 92, en El Palo, el barrio humilde del que procede el exjugador. La segunda, Salón de juegos Aranda y Ojeda SL, para otro en la avenida Jane Bowles, 3, en el barrio de La Palmilla, la zona más conflictiva de la ciudad.

Después de la apuesta combinada fallida al Valladolid-Valencia y al Getafe-Villarreal, Aranda planeó usar el dinero de la venta del local de El Palo, menos rentable, para saldar su deuda con Bravo y reponerse: “Esta semana cojo el dinero del salón, los 120.000, le doy 50 a Raúl”, dice en una de las grabaciones incluidas en el sumario.

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