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La policía preguntó a tres testigos por el Lugo-Huesca

El equipo oscense ganó 0-2 y logró el ascenso a Primera, en el partido anterior al Huesca-Nàstic que desencadenó la Operación Oikos

Amaño de partidos
Los jugadores del Nàstic hacen el pasillo a los del Huesca.

El pasado martes, el centrocampista de la SD Huesca Gonzalo Melero acudía a la comisaría de la Policía Nacional en la capital oscense a declarar como testigo. Los agentes que dirigen la Operación Oikos contra el amaño de partidos de fútbol por apuestas le interrogaron durante media hora sobre su relación con dos de los presuntos implicados, sus compañeros en el Huesca la temporada pasada Íñigo López (ahora en el Deportivo) y Samu Sáiz (en el Getafe), pero también sobre apuestas y amaños de partidos. Los agentes le preguntaron, en concreto, por el encuentro disputado el 21 de mayo de 2018 entre el Lugo y el Huesca, que supuso entonces el ascenso a Primera división del equipo oscense tras vencer por 0-2. Melero aseguró que no oyó “nada raro a Íñigo López ni a otras personas [sobre este encuentro] más allá del aspecto deportivo”.

Minutos después declaraba antes los mismos policías su compañero de equipo Álex Gallar. Los agentes le preguntaron de nuevo sobre Íñigo López y Samu Sáiz, pero también sobre el partido de su equipo contra el Lugo, y que hasta ahora no estaba bajo sospecha. De hecho, en aquel encuentro no saltaron las alertas de apuestas irregulares. Gallar recordó que metió un gol y fue “su mejor día”. El tercer jugador del Huesca que declaró ese día, Juanjo Camacho, también fue interrogado por este partido y dijo recordarlo como “el mejor día” de su carrera deportiva. Camacho, que aseguro que nunca sospechó de su compañero Íñigo López, recalcó que para él el partido Huesca-Nàstic, que se disputó la siguiente jornada y que ha terminado por destapar la trama de amaños, “se desarrolló con normalidad”.

Sobre el encuentro contra el Nàstic, también fue interrogado Melero. El madrileño contó que los directivos del Huesca se reunieron con la plantilla para advertirles que tomarían “medidas si alguien estaba implicado en el amaño del que ya se hablaba incluso antes del encuentro”. Gallar no fue preguntado por este encuentro concreto, pero sí sobre amaños en general. Aseguró que suponía que se producían “por las noticias que salen”, pero recalcó que él no tenía conciencia de haber estado en ninguno, ni que se lo propusieran.

Las actas policiales de estos interrogatorios, a las que ha tenido acceso EL PAÍS, también recogen que se les preguntó por un supuesto “corporativismo en el ámbito del fútbol” que llevaba a los jugadores a protegerse unos a otros. Melero admitió que era así, que había “una tendencia de no perjudicar a otro compañero”. Gallar negó su existencia. Dos días después, el juez interrogaba de manera extensa a los detenidos en la Operación Oikos precisamente sobre la existencia de un supuesto pacto de caballeros en el mundo de fútbol y su alcance.

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