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El hechizo de Leonard y el bullicio de los Raptors frente al ‘status quo’ de los Warriors

La gran cita de la NBA enfrenta a un finalista novato y a otro que busca emular a los Lakers y los Bulls con tres títulos seguidos

Kawhi Leonard, Kawhi Leonard, durante un entrenamiento previo a la final de la NBA. Ampliar foto
Kawhi Leonard, Kawhi Leonard, durante un entrenamiento previo a la final de la NBA. AP

La final de la NBA se abre a un nuevo duelo después de cuatro años del invariable Cleveland-Golden State y a una nueva etapa tras ocho años bajo la omnipresencia de LeBron James. Es más, por primera vez, un equipo canadiense alcanza la última recta de la carrera por el anillo. Toronto, con una de las aficiones más fieles y entregadas, rompe moldes. Y los rompe también su líder, Kawhi Leonard. Es una persona muy seria, reservada, tímida, enigmática.

Pero, consumada la clasificación de los Raptors por primera vez para la final, ya se puede afirmar: Kawhi Leonard era el hombre que necesitaban para marcar diferencias. Es capaz de abanderar a su equipo con un juego que hechiza a propios y extraños. Fue quien desmadejó al mejor equipo de la fase regular, los Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo, y quien ha llevado el mayor peso de la extraordinaria temporada de los Raptors. Es el hombre que puede romper de una vez por todas con el ‘status quo’ de la NBA, el mayor quebradero de cabeza para Steve Kerr y sus Warriors.

El equipo de la Bahía, de la mano de un jugador mágico como Stephen Curry, continúa haciendo historia. Ha batido récords nunca antes vistos como el que obtuvo en la temporada 2015-2016, el de las 73 victorias, paradójicamente fallida porque los Cavaliers de LeBron le privaron del título. Pero las victorias, un juego rápido y espectacular adornado por aluviones de triples y un quinteto que ha llegado a formar con cinco all star -Klay Thompson, Kevin Durant, Draymond Green y DeMarcus Cousins además de Curry-, han situado y mantienen a los Warriors como referente del último lustro.

Esta temporada ya han desempolvado otro registro. Alcanzar a una quinta final seguida es algo que nadie conseguía desde la época dorada de los Celtics, aquellos de Bill Russell y John Havlicek que dirigía Red Auerbach y que enlazaron nada menos que ocho títulos desde 1959 hasta 1966. Y la final ante los Raptors da la posibilidad de llevar un punto más allá los registros de los Warriors, ya que persiguen un tercer título seguido, el cuarto en cinco temporadas. Hay que retroceder 20 años para encontrar equipos que lograran el título tres veces seguidas: los Lakers de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant, entre 2000 y 2002, y los Bulls de Michael Jordan, dos veces, entre 1996 y 1998 y entre 1991 y 1993. Esas referencias definen la trascendencia del logro al que aspira el equipo de Steve Kerr, por cierto jugador de los Bulls en su última ristra de títulos.

La primera de Marc y la segunda de Ibaka

Steve Kerr ha sugerido que es posible que ante los Raptors reaparezca DeMarcus Cousins, lesionado en el cuádriceps el 16 de abril. El entrenador de los Warriors ha utilizado varias alternativas para ocupar la baja de Cousins, incluida la de prescindir de un pívot y jugar el famoso ‘small ball’. En cualquier caso, los Raptors han demostrado una gran solvencia defensiva gracias a la pareja formada por Marc Gasol y Serge Ibaka. Su labor resultó fundamental frente a algunos de los mejores pívots de la NBA a los que ha tenido que hacer frente Toronto en los ‘playoffs’: Nikola Vucevic (Orlando), Joel Embiid (Sixers) y Brook Lopez (Milwaukee).

Marc Gasol disputará la final por primera vez en su carrera y emulará así a su hermano Pau, que disputó tres consecutivas con los Lakers y ganó dos. Serge Ibaka jugará la final por segunda ocasión en su carrera. La primera fue en 2012 cuando jugaba con Oklahoma City. La perdió ante los Miami Heat de Lebron James.

Los Raptors asumen la misión de su vida. Fundada en 1995, la franquicia canadiense nunca había llegado ni a la final y solo una vez a la final de Conferencia, en 2016 cuando perdió ante Cleveland, el mismo equipo que la pasada temporada los barrió en las semifinales del Este. Fue un enorme varapalo para un equipo que cuajó la mejor temporada regular de su historia con 59 victorias.

El pasado verano, la escuadra canadiense incorporó a Kawhi Leonard y Danny Green, procedentes de los Spurs, y envió a San Antonio a DeMar DeRozan y Jakob Poeltl. Y en febrero, acabó de rematar su actual equipo con el fichaje de Marc Gasol. La conexión hispano-africana es muy relevante en el equipo que dirige Nick Nurse, con la presencia del congoleño con nacionalidad española Serge Ibaka y del camerunés Pascal Siakam.

Leonard, que se convertirá en agente libre este verano, se ha convertido en uno de los jugadores más brillantes y fiables en su rendimiento en la NBA, con una media de 31,2 puntos, 8,8 rebotes y 3,8 asistencias en los ‘playoffs’. El alero estaba llamado a ser el líder de los Spurs tras la larguísima etapa de éxitos con Tim Duncan, Manu Ginóbili y Tony Parker. Y así empezó a demostrarlo cuando ganó el título de 2014 con los Spurs y fue elegido el MVP de las finales. Fue también el mejor defensor de la Liga en 2015 y en 2016. Pero se lesionó y en la temporada 2017-2018 solo disputó nueve partidos. Mantuvo que sentía dolor incluso después de que los médicos afirmaran que ya estaba recuperado. La ruptura con los Spurs le llevó finalmente a Toronto.

Los Warriors han causado muy buena impresión en unos ‘playoffs’ en los que han eliminado a los Clippers (4-2), a los Rockets (4-2) y barrieron a Portland (4-0), a pesar de la ausencia de Kevin Durant desde el sexto partido contra los Rockets a causa de una lesión muscular. Está descartada su presencia en el primer partido contra los Raptors, aunque ha viajado a Toronto, por lo que es posible que sí pueda estar recuperado para reaparecer en el segundo encuentro de la serie. En ausencia de Kevin Durant, ha emergido la mejor versión de Stephen Curry.

Las estadísticas desvelan que los Warriors han ganado 31 de los 32 partidos que han jugado con Curry y sin Durant. Pero se trata de estadísticas muy relativas, sobre todo a estas alturas de la temporada. Los Warriors van a tener muy en cuenta que Milwaukee no había perdido tres partidos consecutivos en toda la temporada hasta que en la final del Este perdieron los cuatro últimos ante Toronto.

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