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El Barça no regala nada: sexta Copa del Rey seguida

Los azulgrana, que ya acumulan 24 títulos nacionales consecutivos, imponen la distancia sideral respecto a un Cuenca que aguantó en pie hasta el descanso

barcelona cuenca
El jugador del Barcelona Fábregas (c) lanza ante David Mendoza (d) y Sergio López, del Cuenca. EFE

Habrá que ir pensando, o inventando, una palabra nueva para describir el dominio del Barcelona en el balonmano español. Hablar de hegemonía ya se ha quedado muy corto. Tal vez dictadura, sin cursivas, se ajuste mejor a la realidad. El pabellón Pitiu Rochel de Alicante pareció más El Sargal de Cuenca, pero lo mismo dio. Los bombos todavía no meten goles. Los azulgrana derrotaron al Liberbank Cuenca (34-18) y se apuntaron su sexta Copa del Rey consecutiva, la 23ª de su historia. Es su título nacional número 24 seguido. Seis temporadas levantando los cuatro trofeos de cada curso. El día de la marmota.

Barcelona, 34 - Cuenca, 18

Barça Lassa: Pérez de Vargas; Aleix Gómez (5), Mem (2), Palmarsson (3), N'Guessan (1), Ariño (1) y Fabregas (1) -equipo inicial- Moller (ps), Víctor Tomás (7), Raúl Entrerríos (3), Sorhaindo (2), Syprzak (1), Petrus (2), Dolenec (-), Duarte (1) e Ilic (5)

Liberbank Cuenca: Maciel; Natan Suárez (-), Montoro (-), Mendoza (-), Moscariello (1), Ponciano (4) y Sergio López (1) -equipo inicial- Ramírez (ps), Dutra (5, 1p), Doldán (3), Baronetto (1), Hugo López (-), Nolasco (2), Óscar Río (1p) y Taravilla (-)

Marcador cada cinco minutos: 2-1, 5-4, 7-5, 10-8, 12-10 y 16-12 (Descanso); 19-13, 24-14, 29-16, 30-16, 32-18 y 34-18 (Final)

Árbitros: Raluy y Sabroso. Excluyeron por dos minutos a Mem, Víctor Tomás y Syprzak, por el Barça Lassa; y a Moscariello (2), Dutra, Mendoza y Doldán, por el Liberbank Cuenca.

 

Esta vez el subcampeón fue nuevo. Nunca los conquenses habían disputado una final, ni siquiera una fase final, y le pasó como a muchos, que solo aguantaron 30 minutos. Al descanso se marcharon 16-12 por detrás y, cuando abrieron los ojos en la segunda parte, ya perdían 29-16 en el minuto 44. Cansados por el sobreesfuerzo realizado hasta entonces, los azulgrana los agujerearon a contragolpes a la vuelta de los vestuarios. La resistencia del primer acto se desplomó de forma abrupta y, tras el intermedio, se pasaron más tiempo corriendo hacia atrás y recogiendo el balón de su portería que atacando la de Pérez de Vargas. La diferencia de 16 goles es la segunda mayor en una final de la Copa del Rey.

 

Hasta que el Barcelona pegó el arreón definitivo, hubo final. Probablemente nadie creyó en serio que este domingo en Alicante fuera a caer el Muro de Berlín del balonmano español, pero los primeros 30 minutos se parecieron bastante a un partido con un título en juego. Los de Lidio Jiménez le miraron a la cara al gigante, supieron convertir el entusiasmo del novato en aplicación extra y actuaron de forma coral. Nadie lo representó mejor que su portero, Maciel, un argentino que levantó la alambrada en cuartos, contra el Bidasoa, y no la desmontó hasta que los árbitros pitaron el inicio de la segunda parte. Tres penaltis le lanzaron en el primer acto y los tres los detuvo. Los dos primeros a Aleix Gómez y uno a Dolenec, con el que Xavi Pascual probó suerte tras los fallos del joven internacional español que, aun así, sumó cuatro dianas hasta el descanso (cinco en total). En ataque, Ponciano lideraba las operaciones desde el exterior, con cuatro tantos mientras Leonardo Dutra, la bestia del Cuenca (máximo anotador esta temporada de la Liga Asobal), solo cantó bingo dos veces (luego maquilló sus números hasta los cinco).

 

Aguantaron los conquenses el primer acelerón azulgrana (12-8 en el minuto 22). Pidió tiempo muerto Lidio Jiménez y le endosaron un parcial de 3-0. “El Barça tiene miedo”, cantaba la afición del Cuenca. No fue para tanto. Dos goles de Ilic y otro de Víctor Tomás sobre la bocina colocaron el 16-12 al descanso. Hasta ahí llegó el Cuenca. El resto fue la historia de siempre. Pérez de Vargas, nombrado mejor jugador del partido, cerró su meta a cal y canto, y al Cuenca le empezó a caer encima una tormenta de contragolpes para los que no tuvo ninguna solución. Apenas seis goles anotó en la segunda parte. El Barça ganó su sexta Copa del Rey consecutiva y lo celebró como si acabara de vencer el torneo de Sants. Otra jornada más en la oficina para los azulgrana. Ahora toca Europa, la verdadera medida de las cosas en el Palau.

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