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Escocia retiene la Copa Calcuta tras remontar 31 puntos en Londres

Inglaterra empata en la última acción un duelo épico (38-38) y despide el torneo con un sabor amargo

inglaterra - escocia seis naciones
Imagen del Inglaterra-Escocia de Rugby. Getty Images

El emblemático elefante y las cobras de la Copa Calcuta, que Escocia recuperó el año pasado tras una década en las vitrinas inglesas, seguirán un año más en Edimburgo tras una reacción histórica. Inglaterra, que venía de cuajar un torneo inmaculado de no ser por un mal cuarto de hora en Cardiff, fue una apisonadora en el primer tiempo y dejó todas las dudas del mundo en el segundo. Escocia ha firmado este sábado la mayor remontada en la historia del Seis Naciones al voltear un 31-0 pero se quedó sin su primera victoria en Londres desde 1983 debido a un ensayo salvador de los locales en la última acción.

Apenas tardó 67 segundos Inglaterra en abrir el marcador tras descoserse la zaga rival por su costado izquierdo y permitir el zigzagueo de Jack Nowell rumbo al ensayo. Tom Curry anotaría en la misma parcela tras un maul que no encontró resistencia y el XV del Cardo se veía necesitado de una hazaña cuando aún no habían transcurrido diez minutos.

La sangría no paró. El pesado Sinckler echó a correr imparable pese a su tonelaje y facilitó la marca de Launchbury al filo del cuarto de hora. Así las cosas, era inevitable que Jonny May, el pichichi del torneo, sumara su sexta marca tras aprovechar un despiste de los escoceses al ceder terreno tras un golpe de castigo. El medio-melé Ben Youngs llevó bien el tempo, Henry Slade fue una navaja en la trasera y Owen Farrell fue un metrónomo en los tiros a palos. La consecuencia: 31-0 en media hora.

Escocia revertió entonces su pesadilla en una patada de Farrell bloqueada por el corpulento McInally, que recogió el rechace y tuvo energía para recorrer el campo hacia el ensayo. Sin nada que perder, el cuadro visitante se atrevió y recuperó su endiablada fluidez con su apertura Finn Russell marcando el compás. Darcy Graham aprovechó una secuencia inmaculada para posar en el costado izquierdo y Ali Price rompió la última cortina inglesa para asistir a Bradbury.

La carga de Escocia no era maquillaje. La trasera inglesa llegó tarde ante una nueva marca de Graham, liberado tras otra secuencia genialmente acelerada por Russell. Todo un terremoto que Twickneham no tuvo tiempo a digerir porque el apertura escocés interceptó en la siguiente jugada un pase horizontal descuidado de Farrell y completó feliz su autopista bajo palos. Cinco ensayos anotados en Londres en menos de 24 minutos.

El imponente ataque inglés se quedó en el vestuario y fue Escocia quien asumió su deber con la historia. Así las cosas, Sam Johnson se erigió en protagonista con el que durante unos minutos fue el ensayo más importante del siglo para el rugby escocés. Cortó la última línea inglesa, dejó en el suelo a Nowell con un precioso contrapié y mantuvo el equilibrio para embestir entre los últimos jugadores ingleses antes de posar bajo palos. Salvaría los muebles Inglaterra en la última acción, culminada bajo palos por George Ford tras la carga infinita de sus delanteros.

Inglaterra termina segunda en un torneo en el que ha anotado 14 ensayos más que Gales, al que supera por 34 puntos en el average. Nada de ello esconde su fragilidad en partidos cerrados como el de Cardiff o su volatilidad ante rivales sin nada que perder. El Mundial de Japón, a partir de septiembre, dictará sentencia al proyecto de Eddie Jones.

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