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Solari dispara contra su plantilla

El entrenador rompe con el vestuario al afirmar que algunos de sus jugadores no han estado a la altura del escudo, y señala a Isco: "Para jugar hay que ponerse en forma física"

Solari, durante la conferencia de prensa previa al partido en Valladolid. En vídeo, declaraciones de Solari.

La tarde del 3 de noviembre del año pasado, Santiago Solari se sentó por primera en la sala de conferencias del Santiago Bernabéu. Si días antes, en su estreno público como entrenador del Real Madrid, reclamó “cojones” a su equipo, en aquella ocasión, después de ganar dos a cero al Valladolid en su debú en LaLiga, solicitó “compromiso, seriedad y espíritu competitivo”. Cuatro meses después, sabiéndose despedido tras claudicar en las tres competiciones en la última semana, y a unas horas de visitar en Zorrilla al que fuera su primer rival liguero (20.45, Movistar Partidazo), Solari avivó el incendio que se vive en Valdebebas al disparar directamente contra su plantilla.

“¿Piensa usted que todos sus jugadores han estado a la altura de este escudo?”, le cuestionaron a Solari. “La mayoría”, contestó con gesto desafiante. “Y a quienes no han estado, se lo he transmitido personalmente”, añadió. Solari no reculó ante una segunda pregunta. “¿Hay futbolistas que le han decepcionado a nivel personal?”. “La pregunta había sido si los jugadores habían estado a la altura del escudo. Dije que la mayoría lo habían estado, y los que no ya lo saben, pero de mi parte”, reiteró el técnico, escueto y retador en la que pudo ser su penúltima comparecencia como entrenador del Real.

Uno de los jugadores a los que se refiere Solari es Isco Alarcón. El técnico no solo apuntó de forma generalizada a parte del grupo, sino que también cargó contra el único futbolista por el que fue preguntado explícitamente. Isco pidió perdón a la plantilla por no subirse al autobús junto a sus compañeros para acudir al Bernabéu al partido contra al Ajax tras ser descartado.

“¿Empieza una nueva vida para Isco tras pedir perdón? ¿Puede tener más opciones?”. Solari aprovechó la cuestión para insinuar que el malagueño no está en las condiciones físicas requeridas para jugar en la élite. “Las cuestiones disciplinarias las manejamos de manera interna. Pero lo deportivo no cambia, es así aquí y en todos los equipos. Para jugar hay que ponerse primero en forma física y luego agarrar la forma competitiva. Eso es inexorable”, argumentó.

La ruptura entre Solari y una parte importante del vestuario se consumó tras lo acontecido en la última semana. El grueso del grupo no confía en el entrenador y viceversa. Los implicados esgrimen que el técnico lo dejó claro al contar tan solo con 12 jugadores para las alineaciones frente al Barcelona y el Ajax. Solari quemó físicamente a una parte de la plantilla y marginó a la otra. Mariano, por ejemplo, el único nueve puro del Madrid, se quedó en la grada en las tres citas decisivas pese a la falta de gol y contundencia del equipo, reconocida en público por algunos jugadores y por el propio Solari.

Paradójicamente serán muchos de ellos quienes esta noche tengan que aguantar el tipo en Pucela. La situación de gravedad en el seno del grupo es de tal magnitud que Sergio Ramos encabezará la expedición a Valladolid pese a estar sancionado. La ausencia del capitán, que mantuvo una discusión con el presidente la noche del descalabró ante el Ajax y reunió a la plantilla en privado y sin Solari un día después, se suma a la de Bale, Lucas, Carvajal, Vinicius y Mariano, todos lesionados. La amplia lista de bajas, sumado al desgaste que han sufrido piezas como Varane, Reguilón, Kroos, Casemiro, Modric o Benzema, ponen a olvidados como Marcelo, Asensio o Ceballos al frente de la comprometida cita en Zorrilla. “El partido sirve para ver quien da la cara, quien desaparece, quien está contento, quien está triste o quien se rebela contra la situación”, dijo el técnico.

Sabiéndose despedido, a unas horas del que puede ser su último partido como entrenador del Madrid, Solari evidenció en público su ruptura con el vestuario. Con la sospecha de que el club pueda anunciar su destitución en cualquier momento, el argentino decidió que si moría, lo haría disparando a su plantilla.

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