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El Athletic salva un punto

El Espanyol marcó pronto y se defendió hasta el final para sacar un resultado positivo de San Mamés

Yeray Álvarez pugna con Ferreyra
Yeray Álvarez pugna con Ferreyra Getty

El fútbol ha cambiado tanto, que ir al campo un viernes, ha pasado de excepción a costumbre. Es como el clima. En Bilbao había subido tanto el termómetro en las últimas semanas, que resultaba extraño en San Mamés, frotarse las manos para espantar el frío. Y como el tiempo salieron los equipos al césped, fríos. Como si los viernes no se jugaran nada, aunque sí que se jugaban, y así estuvieron hasta que marcó el Espanyol. Y en ese lapso de nimiedad, en la grada dio tiempo a casi todo, hasta para los selfies de un periodista chino que sigue a su compatriota Wu Lei, con un osito de peluche con el que se pasea por las tribunas de prensa.

No pasaba nada, pero el Espanyol golpeó a los ocho minutos y fue como si para el equipo visitante hubiera transcurrido ya todo el partido y no se le volvió a ver en toda la primera parte, ni casi en la segunda. Fue en su primera llegada al área del Athletic. Granero, muy solo en la medular, tocó hacia el área donde Wu Lei peinó de cabeza hacia Ferreyra, que fusiló desde cerca. Fue el primer gol en LaLiga del delantero argentino. Al periodista chino se le cayó el osito de la emoción.

A sabiendas de las dificultades rojiblancas para concretar su ocasiones, Rubi replegó a sus hombres sin ningún rubor. Cedió la pelota a los bilbaínos y con ese planteamiento, neutralizó a Williams, que no encontró espacios.

Por insistencia, el Athletic acabó llegando al área espanyolista, pero le faltó clarividencia en los últimos metros. Williams le quitó un remate a Yeray, que estaba mejor situado, en la primera acción clara; después Iñigo Martínez remató flojo a las manos de Diego López, y en el minuto 40, el guardameta visitante se estiró para desviar un disparo con mala intención de Susaeta.

No tuvo demasiados problemas el Espanyol para neutralizar al Athletic, pero corría un grave peligro con su actitud, porque la pelota estaba siempre muy cerca de su área. No es que el equipo de Garitano tuviera demasiadas ideas sobre cómo hacer daño en el área contraria, pero los de Rubi jugaba con fuego.

En la segunda parte, la insistencia del Athletic fue aún mayor, aunque sin concretar ocasiones, pero al equipo de casa sele veía más entero sobre el campo. Garitano refrescó el plantel con la salida de Kodro, en el descanso, dejando en la caseta a Williams, toda una declaración de intenciones, y después puso a Beñat y a Ibai. Un centro del ex jugador del Alavés, con rosca y con el interior, fue la solución a los males rojiblancos. Raúl García lo cazó de cabeza, lejos de Diego López, para empatar.

El Athletic tocó a rebato, y se lanzó al abordaje en los minutos finales, pero ya no encontró ninguna otra ventana abierta. El Espanyol defendió como pudo el tesoro de un punto, metido en su área, con Naldo convertido en un coloso, con una cabeza prodigiosa para despejar todos los balones. El frío del primer tiempo se convirtió en calor ambiental y hasta el osito de peluche del periodista chino sufrió hasta que el árbitro señaló el final.

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