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El respeto que nos merecemos

Quien no esté a la altura de nuestro deporte ni realmente comprometido con él, que deje sitio. Hay mucha gente deseando trabajar por y para el fútbol femenino español

Lieke Martens conduce el balón ante Nuria Ligero durante un Betis-Barcelona, en Sevilla.
Lieke Martens conduce el balón ante Nuria Ligero durante un Betis-Barcelona, en Sevilla.

Tres meses son una eternidad.

No hay nada que desmotive más a futbolista (y a un equipo o club) que no tener objetivos por los que luchar. Los días y las semanas se hacen eternas y los entrenamientos y partidos son un sufrimiento. Eso es lo que le espera al Real Madrid después de la debacle, posible y esperada, del pasado martes. Y digo posible y esperada porque a día de hoy en el Madrid solo hay carencias. De gestión, de planificación, de liderazgo, de ideas y de fundamentos. Sobre todo de fundamentos. Cuando compites en la mejor liga del mundo y en la Champions te enfrentas a los campeones europeos, necesitas fundamentos futbolísticos con lo que defenderte y a los que agarrarte. Esos que mostró el Ajax ya en el partido de ida, en Ámsterdam donde dio un auténtico recital jugando a lo que saben, a lo que llevan entrenando y trabajando durante años: dominio y control del juego, técnica exquisita, movimientos y cambios de posiciones constantes, equipo compacto, presión asfixiante y... valentía. Y aquí regreso a mi artículo de la semana pasada, en el que decía que lo que te llevará al éxito es lo que te hizo escoger este deporte cuando eras niñ@, y estos niños del Ajax lo tuvieron muy claro: divertirse jugando.

ADN futbolero.

Aprovecho mi experiencia en el extranjero y también mi oportunidad de conocer el funcionamiento de algunos clubes, staffs técnicos y profesionales de nuestro país, para escribir sobre el nivel excelente de los entrenadores españoles, que tanto en metodología como en conocimiento del juego están muy por encima del resto de países. ¿Quizás tengan algo en el ADN? Es decir, por nuestra cultura de fútbol y la tradición de años y años, ¿es posible que la adaptación humana nos lleve a un nivel superior ya adquirido a la hora de comprender el juego? Una conversación de fútbol me creó curiosidad sobre este tema y la verdad es que cada día me convence más esa teoría.

El fútbol femenino merece mejor trato.

Hace pocos días fue noticia que la Federación Española de Fútbol (RFEF) pretende montar una competición paralela a la actual Liga Iberdrola. La noticia y el proyecto (sin entrar a opinar si es o no una buena idea) sorprende, pero sobre todo lo hace porque es una propuesta unilateral, dejando de lado a los clubes, a LaLiga y todos aquellos que hasta ahora parecía que por fin iban de la mano. Hace solo unas semanas, el diseño para la próxima temporada y las siguientes estaba ya perfilado, y decidido por todos y entre todos, pero ahora surge un giro total con sabor a ruptura y a una guerra de fondo en la que poco o nada importa el desarrollo de nuestro deporte. Diariamente girábamos la cara para no ver ni saber si el apoyo al fútbol femenino era real o por compromiso, porque lo que nos importaba era que lo hubiese. Sin embargo, especialmente hoy, en el día de la mujer, miramos de frente para pedir el respeto que nos merecemos. Quién no esté a la altura de nuestro deporte ni realmente comprometido con él, que deje sitio. Hay mucha gente deseando trabajar por y para el fútbol femenino español.

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