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La trama de chantaje sexual que enredó a Toño y Abelardo

El jugador del Levante pasó 21 días en la cárcel por su relación con uno de los cabecillas y el técnico fue extorsionado

En vídeo, comunicado oficial de Toño.

Dos días después de anunciar la ampliación de su contrato con el Levante hasta 2023, Toño salió temprano de Valencia para lo que creía un trámite en Teruel, y acabó durmiendo en la cárcel. Avisó al club de que faltaría a la sesión del viernes 8 de febrero por un asunto que no concretó. Tampoco se lo detalló a su familia, convencido de que regresaría enseguida. En Teruel lo esperaba el juez de instrucción número 3, Jerónimo Cano, que lo había citado como investigado en el marco de unas pesquisas sobre una red de extorsión a través de una web de contactos. Uno de los presuntos cabecillas era I. B. O., alias Salva, un conocido de bares y teterías con quien Toño había estrechado lazos en las semanas anteriores. “Ha pecado de ser demasiado buena persona”, dice el padre del jugador, Antonio García, portero del Valencia en los ochenta; “cuando eres futbolista, hay gente que se te arrima”.

Según documentación judicial a la que ha tenido acceso este diario, Salva y el otro cabecilla, M. F. M., alias Erik, pusieron en marcha una maquinaria de extorsión a través de la web www.pasion.com. En esa página, que admite la publicación gratuita de anuncios y se mantiene activa, los investigadores creen que Salva y Erik colocaban reclamos con “mensajes atractivos y fotos sugerentes de chicas de compañía” que funcionaban como cebo de encuentros que no se llegaban a producir. Los números de esas presuntas chicas correspondían a teléfonos de prepago comprados en locutorios de Valencia. Cuando alguien establecía contacto con uno de los cebos usando su teléfono, se convertía en potencial víctima.

En vídeo, declaraciones del técnico del Alavés, Abelardo.

Entonces, los cabecillas podían comenzar la extorsión con mensajes de WhatsApp o llamadas. Pedían dinero a cambio de no revelar el uso de la página a familiares o conocidos y llegaban a amenazar si no accedían a los pagos. “Te voy a arrancar la cabeza”, “te asesino”, fueron algunas de las advertencias. Desde el comienzo de la operación Lubido Hezurra en marzo de 2018, la organización había acumulado más de un centenar de contactos, entre los que, según una nota de la Guardia Civil, los agentes “han podido acreditar alrededor de 40 extorsionados con los que este grupo criminal había obtenido de forma ilícita unos 500.000 euros”. Han localizado víctimas en 18 provincias y el juez atribuye a Salva “32 delitos de extorsión y amenazas en grado consumado”.

La red publicaba en la web www.pasion.com anuncios que funcionaban como cebo para encontrar víctimas

Entre las personas que denunciaron extorsión se encuentra el entrenador del Alavés, Abelardo, que leyó este miércoles por la tarde un comunicado en el que contó que había denunciado ante la Guardia Civil y que había prestado declaración en sede judicial en Teruel. Pidió además respeto para una situación que afecta al “ámbito estrictamente personal y de la familia” y dijo que no podía aportarse más datos al encontrarse la causa bajo secreto sumarial. El exjugador de Sporting de Gijón y Barça efectuó dos pagos que suman varias decenas de miles de euros, según fuentes conocedoras de la investigación, que sigue abierta.

Lo que introduce a Toño en la causa es una conversación telefónica entre Salva y Erik, interceptada el 26 de enero, en la que decían que le habían dado a Toño 10.000 euros para guardar, que les debía otros 5.000 y que tenía más datos. Aunque el 6 de febrero, el día que se anuncia su renovación, la Guardia Civil interroga a Toño y solo encuentra en su casa 4.820 euros. El futbolista asegura que accedió a guardar el efectivo porque Salva le dijo que tenía un problema de ludopatía y no quería gastarlo. El juez, sin embargo, vio materia para acusarlo de blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal. Y para decretar prisión preventiva.

Para él, para Salva, para Erik y para otros cuatro hombres, todos de Valencia. Cuando los siete se encontraron entre rejas en Teruel, hubo reproches a los presuntos cabecillas de los otros cinco encarcelados. Cada uno a su manera, se sintieron engañados. Toño, por el favor del dinero. A. B. F., porque se encontraba ahí al señalarlo el juez por poner a su nombre un Volkswagen Golf que compró para Salva.

Libertades en cascada

Dos viernes después, el 22 de febrero, el juez envió a prisión a otros 10 hombres de Valencia: iban 17 detenidos. Se trataba en su mayor parte de mulas, personas que presuntamente habían facilitado a la trama sus números de cuenta bancaria para que los extorsionados ingresaran ahí el dinero. A cambio de quedarse con una parte, recibían el pago y entregaban el grueso a Salva.

Toño pasó en la cárcel tres semanas, hasta que prosperó el recurso de su abogado, Emilio Pérez Mora, y la Audiencia Provincial de Teruel, con la oposición de la Fiscalía, lo dejó el viernes 1 de marzo en libertad provisional, sin fianza, aunque aún con cargos, y con la obligación de comparecer los días 1 y 15 de cada mes. El lunes siguiente, la misma Fiscalía pidió al juez que liberara sin medidas alguna a otras ocho personas. También salieron.

En la cárcel Toño se mantuvo activo. Corría por el patio con el equipo de atletismo y visitaba a diario el gimnasio. “Le falta un poquito de ritmo y está un poco por encima de peso”, cuenta su padre. Este miércoles regresó a los entrenamientos, tras publicar un vídeo el día anterior en el que mencionaba su imprudencia con las amistades (“Soy una persona confiada y no he pensado mal de la gente”) y subrayaba su inocencia: “Se esclarecerá todo”. Antes de eso, se prevé un expediente del club. “Esperamos que vuelva a jugar enseguida”, dice su padre. Mientras estuvo en la cárcel, compró un televisor para su celda individual, donde siguió las semifinales de Copa, escuchó por la radio los partidos del Levante de pago y vio el que se emitió en abierto, contra el Alavés de Abelardo.

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