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Juan Carlos Navarro: “He sido un descarado cuando había que serlo”

El Barcelona retira la camiseta con el número 11 de su excapitán en los prolegómenos del clásico contra el Real Madrid en la Euroliga

Juan Carlos Navarro, en la cancha de la Ciudad Deportiva Joan Gamper. Ampliar foto
Juan Carlos Navarro, en la cancha de la Ciudad Deportiva Joan Gamper.

La camiseta con el número 11 con la que Juan Carlos Navarro defendió durante más de 20 años como jugador, y al final también como capitán del Barça, será colocada cerca de la cúpula del Palau Blaugrana, donde lucirá junto a la de cuatro legendarios: el 7 de Solozábal, el 15 de Epi, el 4 de Jiménez y el 12 de Dueñas. La ceremonia empezará a las 20.15, tres cuartos de hora antes del clásico de la Euroliga, este viernes, entre el Barça y el Real Madrid (21.00, Movistar+). La carga emotiva para el ya exjugador azulgrana, de 38 años, el que más partidos ha disputado con la selección (253), será doble ya que el acto, previsto para el pasado 25 de noviembre, fue suspendido por la muerte de su padre, Ricardo.

Pregunta. ¿La emoción está a flor de piel?

Respuesta. Estoy muy expectante. Y nervioso. Sé que van a acudir a mi mente muchos recuerdos, sobre todo de mi padre.

P. No se dejaba ver mucho en las canchas.

R. Hizo lo que pudo. Me siguió toda su vida. En el último tramo no se encontraba muchas veces con el ánimo para asistir al Palau y tenía que ver los partidos por televisión. Cuando me retiré, una de las últimas cosas que me dijo, fue que no me iba a poder ver jugar más, ni siquiera por la tele. Y eso también le dolió. Sé que voy a tener sentimientos de todo tipo, que echaré de menos a mi padre. Es súper importante que tu camiseta esté ahí para siempre. Será un día emotivo.

P. ¿El baloncesto le viene de familia?

R. Por mis hermanos. Yo jugaba en la calle con mi hermano Justo, y a raíz de seguir a mi hermano Ricardo, que era mayor, medía 1,98 y le convencieron para que jugara a baloncesto, nos apuntamos a jugar con el Santfeliuenc. Mi padre hizo muchos sacrificios. Mi hermano empezó en las categorías inferiores del Barça. Yo iba a verlo, salía en los descansos a tirar. Y ahí empezó todo.

P. ¿Qué le gustaría legar como jugador de baloncesto?

R. Poco a poco te vas dando cuenta de eso. La gente te para por la calle. Te da las gracias. Los chavales te conocen y te admiran. Me quedo con haber sido un jugador respetado, espejo para muchos chavales y mucha gente que ha vibrado conmigo en la pista.

P. ¿Cuál ha sido el partido más especial en su carrera?

R. Ha habido muchos, en positivo y en negativo. Por suerte he conseguido ganar muchas cosas. Tal vez la final four de París. Fue un año complicado, lo pasamos mal, nos costó pasar el playoff y yo atravesé por una situación difícil. Y al final conseguimos el título y fui el MVP. Y con la selección, el oro en el Mundial, los Europeos y las medallas olímpicas.

P. Usted quería seguir un año más. ¿Ha sido difícil la retirada?

R. Sí, ha sido difícil. Ahora estoy mucho mejor. Pero sí, ha sido un verano complicado por cómo fue todo. Pero ahora hay que mirar hacia delante y ayudar de otra manera. Lo he asumido totalmente. Como se dijo en su momento, se podían haber hecho las cosas mejor por parte del club y por parte mía, pero ahora hay que mirar hacia delante, verlo de otra manera. Es ley de vida.

P. ¿Tiene ya definida su tarea en el club?

R. Este año es un poco de transición: ver el club por dentro, cómo se gestiona la cantera, cómo funciona todo, pero no tengo de momento un trabajo específico. Desempeño muchas tareas institucionales, como representante del Barça, y este año más, con todos los homenajes que estoy recibiendo. Pero es un año de transición, de aprendizaje.

Aunque fallara muchos tiros sabía que a la siguiente iba a volver a tirar

P. ¿Piensa en entrenar?

R. Antes la respuesta hubiera sido un no rotundo. Pero, con mis hijas Lucía y Elsa, que ya juegan, y viendo a los chavales y lo agradecidos que son, y la mejora de la gente, no lo descarto del todo. Pero para eso también hay que formarse, una cosa es saber de baloncesto, y otra transmitirlo y saber entrenar.

P. ¿Qué le hubiera dicho a aquel Navarro con 17 o 18 años que empezaba en el Barça?

R. No fui un jugador problemático. Me gustaba el baloncesto. No era el más trabajador, pero lo suplía con otras cosas. Entonces me despreocupaba un poco del cuerpo, de la alimentación, de los estiramientos. Haber empezado un poco antes con esos temas… Tal vez hubiera mejorado, pero nunca se sabe. También hacía otras cosas porque me ayudaban a desconectar un poco.

P. ¿Se le reprochaba por ser excesivamente descarado?

R. Cada uno ha de ser descarado cuando ha de serlo. Era una de mis virtudes. Ser así, y no pensar demasiado las cosas. Conforme te haces mayor, empiezas a darle vueltas a todo y pienso que es peor. Una cosa es saber leer mejor las situaciones gracias a la experiencia y otra, dudar y pensar: ‘si hago esto, estará mal’. Es cierto que asumes más responsabilidades y hay que saber llevarlo.

P. ¿Qué hace falta para que surjan más jugadores de la cantera?

R. Es más difícil de lo que la gente cree. Muchos trabajan ahora para ir a la NBA, algo que antes no pasaba. Eso es lo que estamos inculcando, que llegar a un primer equipo es súper importante. Pero cuesta por el nivel exigencia, por cómo han ido los últimos años. No es lo mismo que en otros clubes, o en otros momentos en que va todo rodado.

Lo tuve claro, lo mío fue desparpajo, improvisar y salirme un poco del sistema

P. ¿Existe otra buena generación en el baloncesto español?

R. No sé, con los años… Va a ser muy difícil una generación como la de los júniors de oro. Pero también hace tiempo que decimos eso y los resultados van saliendo. La situación de las ventanas FIBA parecía muy problemática, pero la selección la ha sacado adelante y hay jugadores que están despuntando en la Liga y tienen desparpajo. Entre los que quedan de arriba y los que entran se pueden hacer cosas. Ahora estoy preocupado por el Barça y porque salgan nuevos jugadores.

P. ¿Qué se necesita?

R. Que haya una buena dinámica en el equipo. Cuando la hay, se pueden hacer más pruebas. Y saber la filosofía que tenga el club para el futuro, que depende mucho del entrenador, y de cómo se quiere jugar sabiendo que la premisa del Barça es ganar siempre. Los más próximos son Aleix Font, Sergi Martínez... pero primero tienen que currárselo.

P. El homenaje llega antes de un clásico que se prevé caliente tras la polémica por la última final de Copa.

R. A nivel de motivación, jugar contra el Madrid siempre es un extra. En cuanto a la polémica de aquella final, los árbitros se complicaron demasiado. Si hubieran pitado una falta clarísima que le hicieron a Singleton, no hubiera pasado nada. Me quedo con la reacción del equipo cuando perdía por 16, y se puso a tope y concentrado para remontar. Creo que mereció ganar.

P. ¿Qué ha cambiado en este Barça, tras dos años y medio en que no levantaba cabeza?

R. Vuelve a estar ahí. Se ha vuelto a ganar el respeto de los rivales. Ha asumido a rajatabla la filosofía de Pesic: defender, ser agresivos… Es un equipo muy físico, no deja jugar al rival en condiciones y va de menos a más. El primer título está aquí, y esperemos que vaya a más.

P. Pepu Hernández, en su día, destacó sobre todo su talento.

R. No creo ser el que ha tenido más talento. Creo que hay jugadores con más condiciones individuales. Pero si comparamos mi físico con lo que hecho... Yo tenía claro lo que podía hacer: improvisar, salirme un poco del sistema con mi desparpajo...

Los árbitros se complicaron demasiado. Si hubieran pitado la falta a Singleton, no hubiera pasado nada en el clásico

P. Sí se ha distinguido por su aplomo y seguridad en sí mismo.

R. Eso sí. Nunca he tenido miedo a nada. Aunque fallara muchos tiros, sabía que la siguiente la iba a tirar igual. Le pasa a mucha gente, a mis hijas: como han fallado dos tiros, piensan que tirar otra vez es excesivo. Nunca me ha pasado. Si tienes tiro y no lo ejecutas, siempre te va a quedar esa duda y te vas a ir a casa pensando: ‘si hubiera tirado‘. Y claro, para eso también debes saber que cuando tiras, todo el equipo confía en que la vas a meter.

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