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Copa del Rey Semifinal

FINALIZADO

Parejo, un mediocentro creador que pasa los partidos robando balones

Líder del Valencia con Marcelino después de responder ante diez entrenadores distintos, el madrileño golpea a sus críticos desde la estadística

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Dani Parejo, durante el partido de la Europa Legue ante el Celtic. AFP

Tras el descanso de 82 minutos en Leganés, Dani Parejo liderará al Valencia en el asalto a la final de la Copa del Rey, ante el Betis este jueves en Mestalla (21.00). Imprescindible para Marcelino por tangibles e intangibles, Parejo golpea con estadísticas que no admiten discusión a su nutrido grupo de detractores. Muy atrás en el tiempo queda su inicio oscuro en Mestalla con Unai Emery al frente del vestuario. El 19 de febrero de 2012, el técnico de Hondarribia, actual entrenador del Arsenal y tan cuestionado en Valencia como el propio Parejo, dejó fuera de la convocatoria al mediocentro de Coslada para jugar ante el Levante la ida de los cuartos de final de la Copa. Entonces, Natalia Parejo, su hermana, estalló en Facebook contra la decisión de Emery y cargó contra el Valencia. “Hoy no va convocado… ojalá pierdan… fuck off Valencia!!!”. Ese comentario provocó la reacción airada de los seguidores valencianistas en redes sociales y Natalia se vio obligada a rectificar: “Después del aluvión de críticas que he recibido por mi comentario, del cual me arrepiento, lo único que espero es que el Valencia pase a la siguiente ronda... Amunt Valencia”.

Corrían malos tiempos para Parejo, que cubría un expediente tristón en su primera temporada en el equipo tras llegar desde Getafe a cambio de seis millones de euros y un contrato de cinco temporadas. En el partido de LaLiga contra la Real Sociedad, anterior a su exclusión de la convocatoria copera, había sido silbado una vez más por la afición en Mestalla. La rumorología apuntaba a una cesión hacia el Mallorca, entonces dirigido por Joaquín Caparrós. Finalmente, no salió, pero acabó jugando solo 16 partidos de LaLiga.

Ese verano Unai Emery salió del Valencia y empezó un constante desembarco de entrenadores sin continuidad en una etapa de turbulencias en el banquillo y en la institución, que coincidió con el proceso de venta del club y la llegada a la propiedad de Peter Lim. Hasta la llegada de Marcelino ficharon hasta nueve técnicos: Mauricio Pellegrino, Ernesto Valverde, Miroslav Djukic, Juan Antonio Pizzi, Nuno Espírito Santo, Gary Neville, Pako Ayestarán, Cesare Prandelli, Salvador González Voro, y todos, con metodologías de trabajo diferentes, coincidieron en que Parejo debía liderar al equipo. Sin discusión. Únicamente la negra etapa de cuatro meses de Gary Neville en el banquillo, quien le retiró el brazalete de capitán, fue negativa para el mediocentro. Para el resto ha sido indiscutible. También para Marcelino.

Su situación respecto a aquel episodio en 2012 ha dado un vuelco bárbaro. Aquel jugador intrascendente, de aspecto flojo, al que defendía su hermana en redes sociales, se ha transformado en uno de los mejores mediocentros del país y en un coloso de las estadísticas que pelea por levantar en el Benito Villamarín el trofeo de campeón de Copa.

El domingo se sentó en el banquillo de Butarque después de jugar ininterrumpidamente como titular los últimos 101 partidos de LaLiga en los que ha estado disponible. Parejo ha estado casi tres años sin salir del once. Concretamente desde el 6 de marzo de 2016, cuando Gary Neville lo sentó en el banco contra el Atlético de Madrid en la derrota por 1-3 en Mestalla. En este período solo se ha perdido dos partidos por lesión y siete por sanción.

Su liderazgo en el equipo es incontestable. Parejo es el favorito del entrenador y responde encabezando diferentes rankings en LaLiga. Pese a su expresión corporal de futbolista lánguido, Parejo es uno de los mejores recuperadores de Primera. Con Marcelino ha ganado en esta faceta en la que empezó a destacar de la mano de Ernesto Valverde, el primer entrenador que lo retrasó y lo puso a jugar de 6, y también durante el período de Nuno. Parejo, con condiciones innatas para ser un mediocentro creador también es uno ladrón. El yin y el yang. El curso pasado recuperó 300 balones en 34 partidos y en este lleva 176 robos en 23 partidos con una media de 7’65. El mejor en este apartado es Éver Banega, con 205 recuperaciones. El aporte en agresividad lo ha pagado el de Coslada en cartulinas amarillas, estadística negativa en la que también ha crecido.

Dentro de las cifras comparativas entre medios, el capitán del Valencia es el cuarto centrocampista más goleador de LaLiga con seis goles y el primero en golear desde el punto de penalti con tres tantos. Como curiosidad, también manda en la estadística de lanzar al poste con tres tiros a la madera.

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