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Dani Parejo: ya lo dijo Di Stéfano

Su debut con la selección supone un reconocimiento necesario para un deportista con una carrera, por momentos, tortuosa de manual

Parejo celebra un gol con el Valencia esta temporada.
Parejo celebra un gol con el Valencia esta temporada. AFP

Di Stefano tenía razón. Siempre consideró que Dani Parejo era uno de los grandes talentos de La Fábrica. Incluso se dice que dejó de ir a ver los partidos del Castilla cuando se decidió que el centrocampista se marchara al Queens Park Rangers de Flavio Briatore. Parejo se convirtió el martes en el duodécimo debutante de Lopetegui en la selección. Salvo lesión o bajo estado de forma de alguno de los centrocampistas creativos, tiene realmente difícil acudir al Mundial. Pero sí se trata de un reconocimiento necesario a un deportista con una carrera, por momentos, tortuosa de manual.

Más de una vez estuvo cerca de volver, pero jamás tiró la puerta de la Casa Blanca, y eso que sus años en el Getafe fueron realmente buenos. Siempre estuvo sobrado de calidad, tachado eso sí de falta de regularidad. Las opciones de recompra rondaban los cinco millones de euros, pero el Madrid prefirió optar por jóvenes que la rompían como Sergio Canales o el alemán Mesut Ozil.

Ha pasado el tiempo y hoy por hoy es el más veterano del Valencia, por el que firmó en 2011 después de ser campeón de Europa Sub-21. Ha pasado en realidad una vida, cicatrices que se han cerrado a golpe de pedir el balón cuando un sector de Mestalla le silbaba, queriéndole señalar por el mal juego de un equipo en una situación institucional catastrófica y de sobra explicada. Parejo es testarudo, tanto como para soportar que Gary Neville le retirara la capitanía; se ve que, en parte, pactada para poder jugar sin el peso del brazalete, que en esos momentos pesaba un quintal. Hubo también un tiempo en el que Parejo erraba más que acertaba, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Cuando la presión llegó a su familia llegó a entender finalmente que la única solución era el traspaso. Monchi lo quiso para el Sevilla y no estuvo lejos del Pizjuán.

Le ha costado madurar, pero con Marcelino todo ha cambiado. El asturiano lo recuperó para el trono, volvió a darle la capitanía y lo presentó como el jefe en el verde. Su nivel explica el buen momento de un equipo que volverá a la Champions. Con Kondogbia, Guedes y Soler conforma uno de los mejores centros del campo del campeonato. Su entendimiento con el francés es absoluto. Barren y crean a destajo, y dan sentido al característico 4-4-2 de Marcelino.

En realidad, Parejo tiene un máster en entrenadores. Echando cuentas ha tenido once en el Valencia. Once. Él confiesa que su referencia, antes de la llegada de Marcelino, es Ernesto Valverde. Con él jugó una segunda vuelta fantástica y apoyado en Banega estuvo cerca de meter al equipo en Liga de Campeones. Fue más Parejo que nunca. Con Nuno tampoco estuvo nada mal. Se ha comido la travesía por el desierto del club y, superado el periodo de convulsión, su futbol sigue creciendo.

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